Focaccia de remolacha: la receta para una masa directa, esponjosa y colorida

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Preparar una focaccia o una pizza en casa es relajante, ¿no? Esta Focaccia de remolacha fue todo un reto —superado, eso sí—: para que quede como la del horno, crujiente por fuera y esponjosa por dentro, hay que cuidar la hidratación y la estructura.
¿Qué es la masa directa? Se denomina «directa» a una masa en la que todos los ingredientes se incorporan en una única sesión de trabajo, sin preparar prefermentos (como biga o poolish) el día anterior.

Es el método más sencillo y rápido, perfecto para quien quiere disfrutar de una focaccia casera con muy buen resultado sin complicaciones técnicas excesivas.
El secreto para la alveolatura (los agujeros): Una buena focaccia debe tener una alveolatura bien repartida. Para lograrla no hay que «estresar» la masa: la remolacha añade fibras que hacen la malla de gluten más delicada, así que habrá que tratarla con cariño al estirarla, usando solo las yemas de los dedos para crear las icónicas hendiduras que recogerán la emulsión de aceite y agua.

Tras estos breves pero intensos consejos, vamos ya, como siempre, bajo la foto, a descubrir cómo se prepara la Focaccia de remolacha con masa directa 😉

¡Hasta pronto con la próxima receta, Ana Amalia!

Focaccia de remolacha con masa directa
  • Dificultad: Media
  • Costo: Muy económico
  • Tiempo de reposo: 6 Horas
  • Tiempo de preparación: 30 Minutos
  • Tiempo de cocción: 18 Minutos
  • Porciones: 6 Personas
  • Métodos de Cocción: Horno
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Todas las estaciones
374,65 Kcal
calorías por ración
Información Cerrar
  • Energía 374,65 (Kcal)
  • Carbohidratos 59,83 (g) de los cuales azúcares 2,83 (g)
  • Proteínas 10,70 (g)
  • Grasa 11,78 (g) de los cuales saturados 1,73 (g)de los cuales insaturados 0,71 (g)
  • Fibras 3,66 (g)
  • Sodio 998,22 (mg)

Valores indicativos para una ración de 138 g procesada de forma automatizada a partir de la información nutricional disponible en las bases de datos CREA* y FoodData Central**. No se trata de consejos alimentarios y/o nutricionales.

* CREATES Centro de Investigación sobre Alimentación y Nutrición: https://www.crea.gov.it/alimenti-e-nutrizione https://www.alimentinutrizione.it ** Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, Servicio de Investigación Agrícola. FoodData Central, 2019. https://fdc.nal.usda.gov

Ingredientes para la Focaccia de remolacha

  • 500 g harina 0 (o Manitoba w260/300)
  • 200 g remolachas (rojas precocidas)
  • 200 g agua (ligeramente tibia)
  • 10 g levadura fresca de panadería (o 3 gramos si la preparáis la noche anterior)
  • 40 g aceite de oliva virgen extra (30 g para la masa y el resto para el estirado)
  • 10 g sal fina
  • 2 cucharadas agua
  • 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita sal gorda

Utensilios

  • 1 Batidora
  • 1 Bol
  • 1 Bandeja rectangular 30 x 40

Preparación Focaccia de remolacha con masa directa

  • 1. Preparación de la base coloreada:
    Empezad licuando la remolacha precocida junto con unos 50 g del agua prevista en la receta. Debéis obtener una crema muy lisa, sin trozos.

    Este paso es fundamental para que el color quede homogéneo y la masa no presente grumos de verdura.

  • 2. La masa (a mano o en amasadora):

    . Disolver la levadura: En un bol grande (o en el recipiente de la amasadora), disolved la levadura en el agua restante.


    . Unir los líquidos: Añadid la crema de remolacha al agua y mezclad bien con una cuchara.


    . Añadir la harina: Echad la harina poco a poco. Si usáis amasadora, emplead el gancho pala al principio y luego el gancho de amasar. Si trabajáis a mano, empezad a mezclar con una cuchara de madera hasta que el líquido se haya absorbido.


    . Incorporar las grasas y la sal: Cuando la masa empiece a despegarse de las paredes del bol, añadid el aceite en hilo, dejándolo absorber poco a poco. Por último, añadid la sal.


    . Amasado: Amasad con energía durante unos 10 minutos. La masa deberá quedar lisa, elástica y de un bonito violeta intenso. La temperatura ideal de la masa final debería estar alrededor de 25°C para favorecer una fermentación correcta.

  • 3. La primera fermentación: Formad una bola, untadla ligeramente con aceite y ponedla en un bol limpio. Cubrid con film transparente o un paño húmedo.

    . Opción rápida: Dejad fermentar a temperatura ambiente (unos 22-24°C) durante 3 o 4 horas o hasta que doble su volumen.
    . Opción de mejor digestibilidad: Si tenéis tiempo, tras una hora a temperatura ambiente, poned la masa en el frigorífico durante 12-18 horas. La maduración en frío hará que la focaccia sea mucho más ligera.

  • 4. Estirado y reposo en la bandeja: Untad la bandeja con abundante aceite (no tengáis miedo: ¡es el secreto para la costrita de la base!). Trasladad la masa al centro de la bandeja.

    . Importante: No estiréis la masa si ofrece resistencia. Abridla con suavidad con las yemas de los dedos, partiendo del centro hacia los bordes. Si se retrae, cubridla, esperad 10 minutos y volved a estirarla: el gluten se habrá relajado y colaborará.


    . Dejad fermentar de nuevo en la bandeja unos 60 minutos en un lugar resguardado (el horno apagado es perfecto).

  • 5. El toque final: la salmuera: Preparad una emulsión agitando en un tarro o mezclando enérgicamente agua, aceite y sal.


    Hincad con decisión las yemas de los dedos por toda la superficie de la focaccia para crear las hendiduras. Verted la emulsión por encima, procurando que rellene los agujeros. Completad al gusto con romero fresco o escamas de sal.

  • 6. Cocción de la Focaccia de remolacha:

    Precalentad el horno a 240°C (estático). Hornead en la parte baja del horno los primeros 10 minutos (para dar impulso y crujiente a la base), luego movedla a la altura media durante otros 5-8 minutos.

    La focaccia estará lista cuando los bordes estén dorados y crujientes, mientras que la superficie mantendrá un fascinante tono rosa intenso (o violeta, según la intensidad de la remolacha).

  • Una vez horneada, sacadla, partidla por la mitad y rellenadla a vuestro gusto; nosotros hemos usado mozzarella de búfala y jamón cocido (en las sugerencias os dejo otros maridajes para probar).

💡 Consejos para conservar la Focaccia de remolacha

A temperatura ambiente: Si pensáis comerla el mismo día, conservadla en una bolsa de papel (la del pan) envuelta a su vez en una de plástico. Esto mantendrá la humedad interna sin que la corteza se vuelva gomosa. Obviamente, sin relleno.

En la nevera: Si está rellena con embutidos o lácteos (como la de vuestra foto), debe guardarse en la nevera máximo 1-2 días, bien cerrada en un recipiente hermético.

El truco para devolverle vida: Nunca la calentéis en el microondas (¡se volvería gomosa!). Ponedla 3-4 minutos en horno ya caliente a 180°C o en una plancha bien caliente: volverá a quedar crujiente por fuera y tierna por dentro.

Congelación: Podéis congelarla ya cortada en porciones. Cuando haga falta, metedla directamente en horno estático a 200°C unos minutos: parecerá recién hecha.

Focaccia de remolacha con masa directa

🥗 Maridajes sugeridos

El vegetariano gourmet: Queso de cabra para untar (o feta desmenuzada), nueces picadas para el toque crujiente y un hilo de miel o reducción de vinagre balsámico.

Sabor contundente: Gorgonzola dulce y speck del Alto Adigio. La grasa del queso y el ahumado del speck crean un equilibrio perfecto con el color rojizo de la masa.

Fresco y aromático: Stracciatella de búfala, granillo de pistacho y un toque de ralladura de limón bio para limpiar el paladar.

Contrastante: Queso brie, rúcula salvaje (que aporta el amargor necesario) y unas láminas muy finas de manzana verde.

Versión marinera: Salmón ahumado, queso crema tipo Philadelphia y cebollino fresco.

🎨 ¡Ahora os toca a vosotros!

Meter las manos en la masa es una experiencia mágica, y esta focaccia de remolacha no solo está buena, es un espectáculo para la vista. Imaginad llevarla a la mesa en un aperitivo: su color violeta intenso sorprenderá antes del primer bocado.

📸No olvidéis compartir el resultado con nosotros: nos gustaría saber qué maridaje habéis elegido para rellenarla. ¿Os habéis decantado por el clásico jamón y búfala o habéis arriesgado con un contraste más decidido? Esperamos ver vuestras creaciones.

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FAQ (Preguntas y respuestas) Focaccia de remolacha

  • ¿Puedo usar remolacha cruda?

    No, es fundamental que la remolacha esté ya cocida (al vapor o hervida). La cruda es demasiado dura para reducirla a una crema lisa y no liberaría la humedad necesaria para la masa.

  • La masa queda demasiado pegajosa, ¿qué hago?

    La hidratación depende mucho de la marca de la harina y de cuánta agua retiene la remolacha. Si después de unos minutos de trabajo la masa no «se despega» de las manos, añadid una cucharada de harina a la vez, pero sin pasarse: una focaccia hidratada será mucho más esponjosa.

  • ¿Puedo usar levadura seca de panadero?

    ¡Por supuesto! Si usáis la seca, la dosis es de aproximadamente 3-4 gramos (una tercera parte respecto a la fresca). Mezcladla directamente con la harina o disolvedla en el agua tibia con una pizca de azúcar.

  • ¿Por qué mi focaccia no tiene los «agujeros»?

    Probablemente habéis presionado demasiado y habéis desgasificado la fermentación, o no habéis puesto suficiente emulsión (aceite y agua) en las hendiduras. La próxima vez, sed más delicados y generosos con la salmuera.

  • ¿El color se pierde en la cocción?

    La parte externa se volverá ligeramente dorada/marronizada por la reacción de Maillard, pero el interior mantendrá un corazón violeta vibrante que dejará a todos boquiabiertos al cortarla.

Imagen del autor

Ana Amalia

Del entrante al postre en un abrir y cerrar de ojos.

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