La Salsa Holandesa fácil y segura: El equilibrio perfecto entre técnica y sabor, preparar la Salsa Holandesa en casa puede intimidar, pero el secreto para que no se «corte» reside en la gestión de las temperaturas y en la emulsión.
Técnicamente, estamos creando una emulsión caliente y estable entre las grasas de la mantequilla y el agua contenida en las yemas y en el jugo de limón.
En esta versión «fácil y segura», utilizaremos el método de la batidora de inmersión (o el baño maría controlado) para garantizar una textura aterciopelada sin el riesgo de cocinar demasiado las yemas.
Cuando se habla de salsas a base de huevos, la seguridad alimentaria es fundamental. Para servir una salsa segura sin transformarla en una tortilla:
Pasteurización casera: Las bacterias (como la Salmonella) se eliminan si las yemas alcanzan una temperatura de unos 65°C durante al menos un par de minutos.
El truco del calor residual: Vertiendo la mantequilla derretida muy caliente (alrededor de 80°C) en hilo sobre las yemas mientras se bate, el calor de la grasa cocina instantáneamente las yemas lo suficiente para hacerlas seguras, manteniendo sin embargo la salsa cremosa y fluida.
Prepárala y luego cuéntame cómo la has utilizado, siempre estoy curiosa de recibir vuestros comentarios y feedbacks, mientras tanto mira aquí abajo las otras recetas de salsas perfectas para cada ocasión.
Luego vamos directamente debajo de la foto a descubrir cómo se prepara la Salsa Holandesa Fácil y Segura.
¡Hasta pronto con la próxima receta, Ana Amalia!
- Dificultad: Media
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Porciones: 4 Personas
- Métodos de Cocción: Fogón
- Cocina: Europea
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes para la Salsa Holandesa Fácil y Segura
- 3 yemas (de huevos grandes a temperatura ambiente)
- 150 g mantequilla
- 1 cucharada jugo de limón
- 1 pizca sal
- 1 pizca pimienta (blanca)
- 1 cucharada agua (caliente)
Herramientas
- 1 Termómetro
- 1 Batidora de inmersión
- 1 Cazo
Preparación Salsa Holandesa Fácil y Segura
Prepara la base: En un recipiente alto y estrecho (el que viene con la batidora de inmersión es perfecto), pon las yemas, el jugo de limón, la sal y la pimienta.
Calienta la mantequilla: Derrite la mantequilla en un cazo hasta que empiece a chisporrotear (debe estar muy caliente, alrededor de 80-85°C, pero no debe quemarse).
Emulsiona: Introduce la batidora de inmersión en el recipiente y actívala. Vierte la mantequilla derretida en hilo, muy lentamente al principio, luego con un flujo constante.
La magia: Verás que la salsa se espesa instantáneamente volviéndose clara y espumosa. Sigue batiendo hasta que toda la mantequilla esté incorporada.
Ajusta la consistencia: Si la salsa parece demasiado espesa, añade una cucharadita de agua caliente y bate nuevamente por unos segundos.
Si debes mantenerla caliente por 15-20 minutos, pon el recipiente en un cuenco con agua tibia (no hirviendo, de lo contrario se separará).
Una salsa holandesa se dice «cortada» cuando la parte grasa (la mantequilla) se separa de la parte proteica (la yema), dando un aspecto granulado o aceitoso.
Sucede generalmente porque la mantequilla se ha añadido demasiado rápido o porque la temperatura ha subido demasiado. ¡No la tires! Aquí hay dos métodos infalibles:
El truco del agua helada: Si ves que la salsa empieza a separarse, añade inmediatamente un cubito de hielo o una cucharadita de agua helada y bate a máxima velocidad. El choque térmico puede ayudar a recomponer la emulsión.
El método del «Nuevo Huevo» (El más efectivo):
1. Toma una nueva yema y ponla en un cuenco limpio con una cucharadita de agua tibia.
2. Empieza a batir la nueva yema y, muy lentamente, vierte la salsa cortada dentro (tal como habías hecho con la mantequilla).
La nueva yema actuará como «pegamento» y reconstruirá toda la estructura de la salsa.
Cómo conservar la Salsa Holandesa Fácil y Segura
La regla de oro es: mejor consumirla de inmediato. Sin embargo, si sobra, aquí están los límites:
En el frigorífico: Puede conservarse durante un máximo de 24-48 horas.
Pasado este tiempo, el riesgo de proliferación bacteriana aumenta y la estructura de la salsa comienza a degradarse irreversiblemente.
Para mantener la calidad al máximo durante los dos días en el frigorífico:
Contenedor Hermético: Usa un tarro de vidrio o un recipiente de plástico bien sellado.
Papel film en contacto: Para evitar que se forme esa molesta «piel» en la superficie (causada por la oxidación y el enfriamiento de la mantequilla), coloca un trozo de papel film directamente sobre la superficie de la salsa antes de cerrar la tapa.
Cómo recalentarla (sin que se corte)
Esta es la parte más complicada: en el frigorífico la mantequilla se solidifica y la salsa se vuelve dura como un bloque de mantequilla aromatizada. ¡Nunca uses el microondas a plena potencia!
El método del Baño María Lento: Pon la salsa en un cuenco sobre un cazo con agua caliente (pero no hirviendo). Remueve continuamente con un batidor. El calor debe ser apenas suficiente para derretir la mantequilla sin cocinar las yemas.
La adición de agua caliente: Si al recalentarla parece demasiado espesa o empieza a separarse, añade una cucharadita de agua caliente y mezcla vigorosamente para «reactivar» la emulsión.
Uso alternativo: Si no quieres arriesgarla como salsa de acompañamiento, usa el sobrante frío como si fuera una mantequilla compuesta sobre un filete caliente o unas legumbres recién hervidas: se derretirá creando un aderezo delicioso.
Cómo servir la Salsa Holandesa
Huevos Benedict: El rey indiscutible. Muffin inglés tostado, jamón cocido (o bacon crujiente), huevo escalfado y una generosa capa de Holandesa.
Espárragos al vapor: Es la combinación vegetariana por excelencia. La dulzura de los espárragos se realza con la cremosidad de la salsa.
Salmón (a la parrilla o al vapor): La grasa «buena» del salmón y la de la mantequilla crean una combinación de sabores increíble, especialmente si añades un poco de eneldo fresco.
Filete de res: Para una cena elegante, prueba la Holandesa (o su variante, la Béarnaise, con adición de estragón) sobre un filete de res.
Patatas nuevas: Adereza las patatas hervidas aún calientes con la salsa en lugar del aceite habitual: se convertirán en un acompañamiento gourmet.
Alcachofas: Sumergir las hojas de una alcachofa cocida directamente en la salsa holandesa es una experiencia fantástica.
Variantes
Salsa Béarnaise: Es la «hermana» más famosa. Se prepara añadiendo a la base una reducción de vinagre, chalota picada, pimienta negra y, sobre todo, estragón fresco. Es la combinación perfecta para la carne a la parrilla.
Salsa Mousseline (o Salsa Chantilly): Mucho más ligera y espumosa. Se obtiene incorporando delicadamente nata montada (sin azúcar) a la salsa holandesa recién hecha. Ideal para pescados muy delicados o espárragos blancos.
Salsa Maltesa: Como te mencioné, se añade jugo y ralladura de naranja roja. Tiene un sabor cítrico y un color fantástico.
Salsa Noisette: En lugar de usar la mantequilla simplemente derretida, usa mantequilla avellanada (calentada hasta que se torne ámbar y huela a nuez). Le dará a la salsa un sabor tostado y profundo.
Variante al Chipotle o Pimentón Ahumado: Para un toque moderno y ligeramente picante, añade una cucharadita de chile Chipotle en polvo o pimentón ahumado. Perfecta para un brunch con sabor tex-mex.
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Salsa Holandesa receta Fácil y Segura FAQ (Preguntas y Respuestas)
¿Puedo preparar la salsa con antelación?
La salsa holandesa da lo mejor de sí recién hecha. Sin embargo, puedes mantenerla caliente durante unos 30-60 minutos en un termo o a baño maría (con agua tibia, nunca hirviendo). Si se enfría demasiado, la mantequilla se solidifica y la salsa pierde su consistencia.
¿Qué hago si la salsa está demasiado líquida?
Si después de añadir toda la mantequilla sigue siendo demasiado líquida, probablemente la mantequilla no estaba lo suficientemente caliente o has batido muy poco. Puedes intentar cocinarla a baño maría durante un minuto batiendo continuamente hasta que se espese, pero ten cuidado de no superar los 65-70°C.
¿Puedo usar mantequilla clarificada?
¡Absolutamente sí! De hecho, muchos chefs prefieren la mantequilla clarificada porque hace que la salsa sea aún más estable y sedosa, eliminando la parte acuosa de la mantequilla clásica.
¿Por qué mi salsa sabe demasiado a huevo?
Probablemente la temperatura subió demasiado y las yemas comenzaron a cocinarse (tipo tortilla). Asegúrate de equilibrar bien con el jugo de limón: la acidez sirve precisamente para cortar el sabor del huevo y la grasa de la mantequilla.

