Si buscáis una idea para un primer plato que sea a la vez refinado, rapidísimo y capaz de mimar el paladar, estáis en el sitio correcto. Hoy os proponemos el pesto de ricotta y nueces, una alternativa blanca y aromática al clásico pesto de albahaca.
¿La magia de esta receta? Se prepara en el mismo tiempo en que el agua de la pasta llega a hervir. Pero hay más: si queréis hacerla realmente inolvidable, podéis usar nuestra ricotta casera (encontráis la receta aquí en el blog), para un sabor auténtico que marcará la diferencia.
Lo bueno de este pesto es su versatilidad: lo hemos preparado en versión super cremosa, pero lo mejor es que podéis adaptarlo a vuestro gusto. ¿Lo preferís más consistente? Solo tenéis que reducir el aceite o incluso eliminarlo por completo, jugando con el agua de cocción de la pasta para obtener la textura que más os guste.
Aquí abajo os dejo otras recetas sabrosas de pesto y cremas para aliñar la pasta y luego vamos directamente bajo la foto a descubrir cómo se prepara este pesto de ricotta y nueces😉
¡Hasta pronto con la próxima receta, Ana Amalia!
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 5 Minutos
- Porciones: 4 Personas
- Métodos de Cocción: Sin cocción
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
- Energía 346,67 (Kcal)
- Carbohidratos 3,85 (g) de los cuales azúcares 1,16 (g)
- Proteínas 8,28 (g)
- Grasa 33,49 (g) de los cuales saturados 4,62 (g)de los cuales insaturados 1,48 (g)
- Fibras 1,09 (g)
- Sodio 235,33 (mg)
Valores indicativos para una ración de 87 g procesada de forma automatizada a partir de la información nutricional disponible en las bases de datos CREA* y FoodData Central**. No se trata de consejos alimentarios y/o nutricionales.
* CREATES Centro de Investigación sobre Alimentación y Nutrición: https://www.crea.gov.it/alimenti-e-nutrizione https://www.alimentinutrizione.it ** Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, Servicio de Investigación Agrícola. FoodData Central, 2019. https://fdc.nal.usda.gov
Ingredientes para el pesto de ricotta y nueces
- 120 g mitades de nuez
- 180 ricotta (de vaca o de cabra)
- 50 ml aceite de oliva virgen extra
- 1 diente ajo (sin el germen para un sabor más delicado)
- 2 pizcas sal
- 1 ramita perejil
Herramientas
- 1 Batidora de mano
Preparación del pesto de ricotta y nueces
Tostad las nueces (opcional pero recomendado): Para un sabor más intenso, pasad las mitades de nuez por una sartén antiadherente durante 2-3 minutos a fuego medio. Tened cuidado de no quemarlas.
Preparad la base: En un robot o batidora, poned las nueces, el diente de ajo y las hojitas de perejil previamente lavadas y secadas.
Triturad: Pulsad la batidora a golpes para picarlo de forma gruesa. A continuación, añadid la ricotta y una pizca de sal.
Ajustad la consistencia: Verted el aceite de oliva virgen extra en hilo mientras seguís triturando a golpes, hasta conseguir una crema homogénea.
Consejo adicional: Si preferís un pesto más ligero o «rústico», podéis omitir el aceite y añadir simplemente 1 o 2 cucharadas del agua de cocción de la pasta directamente en la batidora o en el bol al aliñar.
Aliñad: Una vez cocida la pasta, escurridla (reservando siempre un poco de agua de cocción) y salteadla en un bol con vuestro pesto.
Si la crema quedara demasiado densa, aligeradla con el agua de la pasta hasta que envuelva perfectamente cada formato.
Cómo conservar el pesto de ricotta y nueces
En el frigorífico: Podéis conservarlo en un recipiente hermético durante 2-3 días como máximo. Antes de cerrarlo, cubrid la superficie con una ligera capa de aceite para evitar que se oxide.
Los formatos de pasta ideales
Para realzar la cremosidad de este pesto, la elección de la pasta es fundamental. Aquí van nuestras sugerencias:
Pasta corta: Las trofie son el gran clásico, pero también los fusilli y las penne rigate son perfectos porque «atrapan» la granilla de nuez en sus surcos.
Pasta larga: Si os gustan los formatos largos, optad por las linguine o los spaghetti alla chitarra. Su textura consistente aguanta muy bien la densidad de la ricotta.
Pasta fresca: Probadlo con gnocchi de patata o con fettuccine de huevo para un almuerzo dominical inolvidable.
Variantes sabrosas del pesto de ricotta y nueces
El pesto de ricotta y nueces es una base fantástica que podéis personalizar de mil maneras:
Toque cítrico: Añadid ralladura de limón al final para una nota de frescura sorprendente.
Sabor decidido: Sustituid el perejil por unas hojas de mejorana o de salvia (previamente dorada en mantequilla).
Crujiente extra: Reservad un puñado de nueces picadas gruesas al cuchillo y añadidlas solo al final, directamente en el plato ya servido.
Versión «light»: Si queréis reducir las grasas, omitid el aceite y usad solo un poco de agua de cocción de la pasta para emulsionar todo.
Otras recetas
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¡Ahora os toca a vosotros!
Si lo probáis (quizá atreviéndoos incluso con nuestra receta de ricotta casera), ¡contádnoslo! Escribid en los comentarios más abajo qué formato de pasta habéis elegido o si le habéis añadido vuestro toque personal.
No olvidéis hacer una foto y etiquetarnos en las redes: ¡nos encanta ver vuestras creaciones en la cocina!
FAQ (Preguntas y Respuestas)
¿Puedo usar ricotta de vaca o de oveja?
¡Absolutamente sí! La ricotta de vaca (o la casera con nuestra receta) dará un sabor más delicado y dulce. Si preferís un sabor más rústico y contundente, la de oveja es una excelente alternativa.
¿Hay que pelar las nueces?
No es necesario quitar la fina piel de las nueces, pero si queréis un pesto de color más claro y un sabor menos amargo, podéis escaldar las mitades de nuez en agua hirviendo durante un minuto y luego pelarlas fácilmente.
El pesto queda demasiado denso, ¿qué hago?
¡No os preocupéis! Es totalmente normal. La ricotta tiende a absorber los líquidos. Basta con añadir una o dos cucharadas de agua de cocción de la pasta (rica en almidón) mientras mezcláis el pesto con la pasta: se volverá inmediatamente sedoso.
¿Puedo sustituir el perejil?
Claro. La albahaca es la alternativa más habitual, pero también el cebollino combina de maravilla con las nueces.

