FOCACCIA LIGURE (FOCACCIA GENOVESA)

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La focaccia genovesa o ligure, o «fugassa» (en dialecto genovés) es una de las especialidades de Liguria, emblema y distintivo de nuestra gastronomía junto con el PESTO DE ALBAHACA, tanto que incluso se le ha otorgado el papel de «Embajadora de Liguria».
Nosotros, los genoveses, la empezamos a comer ya por la mañana en el desayuno remojándola en el cappuccino o en el café, pero también como tentempié a media mañana, como aperitivo o como sustituto del pan.
En resumen, como os habréis dado cuenta cualquier excusa es buena para comerse una tira de focaccia.
La focaccia genovesa se distingue por sus «hoyuelos» llenos de condimento que la hacen blanda por dentro pero a la vez crujiente en la superficie.
El secreto para que salga bien está en la masa, en la calidad de la harina, en el uso del aceite de oliva virgen extra (aunque en recetas antiguas se utilizaba también manteca) y sobre todo en el procedimiento correcto con el que se realiza.
Para lograr ese sabor, color y textura característicos son muy importantes: una larga fermentación -mejor si es con masa madre-, la técnica de los pliegues de la masa y la emulsión para obtener los característicos hoyuelos.
Encontrar la receta perfecta o bien probada no fue fácil, pero tras numerosos intentos por fin lo conseguí, obteniendo un resultado que, en mi opinión, es excelente para ser una focaccia casera.
Claro que la del panadero seguirá siendo la mejor por el horno, ¡pero a eso no hay remedio a menos que tengas de novio o pareja a un panadero!!!!
Es inútil decir que es mucho mejor usar la masa madre, sin embargo, sabiendo que no siempre se dispone de tiempo o ganas para usarla, os indicaré en los consejos al final de la receta cómo prepararla con levadura de panadero. Si buscas otras recetas LIGURES o GENOVESAS mira también

  • Dificultad: Media
  • Costo: Económico
  • Tiempo de reposo: 10 Horas
  • Tiempo de preparación: 50 Minutos
  • Tiempo de cocción: 18 Minutos
  • Métodos de Cocción: Horno
  • Cocina: Italiana

Ingredientes

  • 100 g masa madre (para refrescar)
  • 50 ml agua
  • 100 g harina Manitoba
  • 720 g harina 00
  • 420 ml agua
  • 240 g masa madre (refrescada)
  • 16 g sal
  • 8 g malta (o 16 g de azúcar)
  • 80 ml aceite de oliva virgen extra
  • 30 ml agua
  • 5 g sal fina
  • 30 ml aceite de oliva virgen extra

Utensilios

  • Bol
  • Bandeja

Preparación

  • Primero refrescad la masa madre. Sacadla del frigorífico, llevadla a temperatura ambiente, luego coged 100 g y amasadlos con 100 g de harina Manitoba y 50 ml de agua. Dejad reposar el «creciente» hasta que duplique su volumen (unos 3 h).

  • En un bol grande poned la harina en forma de volcán, añadid el malta (o el azúcar), 10 ml de aceite de oliva virgen extra y empezad a amasar añadiendo el agua poco a poco.

    Por último añadid la sal, luego volcad la masa sobre la superficie de trabajo y seguid amasando hasta que quede lisa, suave y homogénea.

    Una vez formada la masa, volved a ponerla en el bol y dejadla fermentar hasta que doble su volumen (aprox. 6 h).

  • Cuando haya doblado el volumen, colocadla sobre la superficie de trabajo y, ejerciendo presión con las manos, estiradla un poco, luego plegadla en 3 como formando un paquete.

    Volved a estirar la masa con la presión de las manos y haced otra vez pliegues; debéis repetir esta operación 4 veces.

    Finalmente dad al pan una forma rectangular, cubridlo con un paño húmedo y dejadlo fermentar durante aproximadamente 1 hora.

  • Pasado el tiempo de reposo, trasladad la masa a una bandeja bien engrasada con aceite de oliva virgen extra y, con las yemas de los dedos, id abriendo la masa sobre la bandeja; atención: no hay que estirar la masa, solo hundirla con los dedos.

    Pincelad la superficie con la emulsión de agua, aceite y sal y cread los característicos hoyuelos con las yemas de los dedos; dejad fermentar otra hora aproximadamente.

    Hornead en horno estático precalentado a 200 grados durante unos 18-20 minutos.

    Un minuto antes de que termine la cocción, sacadla del horno, pincelad la superficie con un poco de aceite de oliva virgen extra y volved a meterla hasta que termine la cocción.

    Una vez cocida, colocad la focaccia a enfriar sobre una rejilla.

  • Disolved 25 g de levadura fresca en una parte del agua. Poned la harina en un bol en forma de volcán, mezcladla con el azúcar y añadid el aceite; a continuación verted el agua con la levadura disuelta y empezad a amasar. Mientras amasáis añadid la sal y poco a poco el resto del agua. Pasad la masa a la superficie de trabajo y seguid trabajándola hasta que quede lisa, homogénea y muy suave. En este punto poned de nuevo la masa en el bol y dejadla reposar unas 2 horas (debe doblar su volumen).

  • Retomad la masa, estiradla ejerciendo presión con las yemas, luego plegad los bordes hacia dentro formando una especie de paquetito. Volved a estirarla con la presión de las manos y repetid los pliegues; tenéis que repetir este procedimiento 3 veces. Al final dad al pan una forma rectangular, cubridlo con un paño húmedo y dejadlo fermentar otras 2 horas. Pasad la masa a una bandeja bien engrasada con aceite de oliva virgen extra y extendédla sobre la bandeja con los dedos. Dejadla fermentar hasta que doble su volumen (aprox. 1 h 30 min). Una vez fermentada, haced los característicos hoyuelos con las yemas de los dedos.

  • Espolvoread la superficie con una emulsión preparada con 30 ml de aceite de oliva virgen extra, 30 ml de agua tibia y 5 g de sal fina, y por último dejadla reposar por última vez (unos 30-45 min). Hornead en horno estático precalentado a 200 grados durante unos 18-20 minutos. Un minuto antes de que termine la cocción, sacadla del horno, pincelad la superficie con un poco de aceite de oliva virgen extra y volved a meterla hasta que termine la cocción.

CONSERVACIÓN

La focaccia genovesa debería comerse aún tibia, recién salida del horno. En cualquier caso está buenísima también fría, pero debe consumirse el mismo día porque si no se seca y se pone dura.

Si os sobra se puede congelar sin problemas; cuando la necesitéis bastará dejarla descongelar a temperatura ambiente y volver a ponerla en el horno o en la tostadora durante 2-3 minutos para que recupere el crujiente.

CONSEJOS Y VARIANTES

Esta receta está calibrada para una bandeja rectangular de 30 x 40 cm; en caso de bandejas más grandes o más pequeñas ajustar las cantidades en consecuencia, teniendo siempre en cuenta que el grosor de la masa para un resultado óptimo debe ser de aproximadamente 1 cm en crudo.

La focaccia genovesa clásica es sencilla, sin ningún condimento, pero hoy en día las variantes son muchísimas; entre las más conocidas y difundidas están sin duda la focaccia con cebolla, con salvia y con patatas.

Consulta todas las diferentes variantes en esta recopilación https://blog.giallozafferano.it/atavolacontea/speciale-focaccia-tante-versioni-tutti-gusti-deliziosi-abbinamenti/

 

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atavolacontea

A la mesa con Tea: platos al alcance de todos, a menudo preparados con ingredientes que ya tienes en casa, con especial cuidado por la presentación y el aspecto. ¿Mi lema? «Convertiremos lo cotidiano en extraordinario, porque en la cocina no todo es tan difícil como parece».

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