No sé vosotros, pero yo nunca había probado a usar la masa filo en mi vida. Siempre me ha llamado la atención, la he probado varias veces y hasta me he acercado al paquete en el refrigerado del supermercado, pero siempre había algo que me frenaba y nunca la compré.
Ayer dije basta, ¡tengo que probarla, no será tan difícil de usar!
Aproveché una tarde tranquila en casa (marido e hijo fuera…) y me puse manos a la obra. Había visto algún tutorial antes para entender la forma correcta de cerrarla y doblarla, y para ayudaros hice fotos paso a paso para explicaros cómo hacerlo. ¡Al final estoy encantadísima! El resultado es increíble. Para este primer intento la rellené con un relleno de espinacas y feta súper probado que me dio un chef griego hace años e hice triángulos. El resultado fue obtener unos paquetitos crujientes con un relleno suave y sabroso en su interior. Por suerte los saqué del horno justo unos segundos antes de que regresara la familia y, un segundo después, ¡ya no quedaba ninguno!
Creo que a partir de mañana la masa filo formará parte de mi cocina, y de la vuestra si probáis esta receta.
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Tiempo de cocción: 20 Minutos
- Porciones: 4 triángulos
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 4 láminas de masa filo
- 300 g espinacas congeladas (500 g si son frescas)
- 100 g queso feta
- 1 chalota (picada)
- 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra (1 para pincelar)
- al gusto Sal
- al gusto Pimienta negra molida
Preparación
Yo no tenía espinacas frescas en casa, así que utilicé las congeladas; si queréis usar las frescas, que sin duda son más sabrosas, seguid las indicaciones en las notas al final.
Lo primero es cocer las espinacas, sin descongelarlas, en una olla con agua y hervir unos 7-8 minutos. Una vez hervidas, escurridlas y exprimidlas bien para eliminar el exceso de agua (yo suelo ponerlas en un colador y con un tenedor las aprieto un poco para sacar toda el agua).
Picad la chalota en un procesador y ponedla a sofreír con una cucharada de aceite en una sartén antiadherente. Tras 1 minuto añadid las espinacas ya escurridas, salad y dejad que cojan sabor a fuego medio durante unos 3-4 minutos hasta que el agua se haya absorbido por completo; deben quedar secas.
Dejad enfriar las espinacas en un bol, añadid la feta desmenuzada y una pizca de pimienta negra. No debería ser necesario añadir sal, ya que el queso feta ya es bastante salado; en cualquier caso, probad para comprobarlo. Mezclad bien para que los ingredientes queden integrados.
Coged una lámina de masa filo y colocadla sobre la superficie de trabajo. Con un cuchillo afilado, córtadla por la mitad a lo largo.
Pincelad la superficie con un poco de aceite de oliva, superponed una mitad sobre la otra y presionad ligeramente para que se peguen.
Colocad en la esquina inferior de la tira de masa una cucharada del relleno.
Cerrad formando un triángulo.
Seguid enrollando la masa sobre sí misma, siempre formando triángulos, hasta llegar al final de la tira.
Recordad sellar siempre los extremos pincelando ligeramente con aceite y presionando la masa con los dedos.
Proceded de la misma manera para formar todos los triángulos.
A continuación colocad vuestros paquetitos de masa filo sobre una bandeja forrada con papel de horno y hornead a 200 °C durante unos 15–18 minutos. Como siempre, dependerá del horno; sabréis que están hechos porque la masa filo se hinchará ligeramente. Debe quedar un tono dorado suave, pero no demasiado.
Una vez hechos, sacadlos del horno y dejadlos enfriar un poco antes de servir (si podéis)… siempre que no tengáis en casa unos comilones como los míos que, por querer comérselos al momento, ¡se quemaron el paladar!!!!!
Notas
Como habéis visto, yo utilicé espinacas congeladas porque no tenía las frescas; si preferís usar la verdura fresca, proceded así: primero lavad muy bien las espinacas bajo el agua para eliminar posibles restos de tierra. Una vez lavadas, secadlas. Ponédlas a cocinar en una sartén a fuego medio con la chalota picada, 1 cucharada de aceite, 1 cucharón de agua y una pizca de sal. Continuad la cocción durante 5 minutos hasta que estén un poco blandas y el agua se haya absorbido por completo. A partir de ahí, seguid la receta.
Si no os gusta el sabor intenso y salado de la feta, podéis sustituirla por ricotta, lo que hará vuestros triángulos más suaves. En ese caso deberéis salar ligeramente el relleno, ya que no habrá el punto salado de la feta.
La masa filo es extremadamente versátil y podéis rellenarla con lo que más os guste. Probad otras combinaciones como: robiola y jamón cocido, brócoli y ricotta, gambas y espinacas, peras y brie o, en versión dulce, manzana y pasas.

