Mi hijo Filippo tiene 15 años y, como todos los adolescentes, tiene un hambre voraz; si además llega a casa del instituto después de las dos se crea una mezcla mortal. Tiene tanta hambre que normalmente me llama nada más bajar del autobús para preguntarme qué le he preparado.
Más de una vez me ha pasado no tener tiempo y encontrarse delante un plato de pasta con mantequilla, que se ha comido igualmente sin rechistar; pero si tengo tiempo me gusta prepararle algo diferente porque sé que así le hago feliz.
Si con una salsa distinta del habitual se le saca una sonrisa, ¡vale la pena! A veces con poco se puede hacer especial una simple salsa de tomate y, en nuestro caso, utilizaremos boletus. Su temporada es corta, pero se pueden congelar, ya sea las setas o directamente la salsa lista para usar.
Prepararemos, pues, una salsa de boletus muy rápida y fácil con la que aliñaremos unos raviolis de verdura. Tranquilos: los raviolis los compré a mi fabricante de pasta de confianza… ¡amor de madre sí, pero tampoco voy a matarme en la cocina!
- Dificultad: Fácil
- Costo: Medio
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Tiempo de cocción: 25 Minutos
- Porciones: 4 PERSONAS
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 300 g Boletus porcini (frescos)
- 35 g Setas secas (porcini)
- 250 ml Passata de tomate
- 1 ramito Perejil
- 1 cucharada Aceite de oliva virgen extra
- 1 diente Ajo
- 1 pizca Azúcar
- al gusto Sal
Preparación
Primero limpiamos las setas; es muy fácil, solo hay que seguir algunas precauciones como, por ejemplo, ¡nunca las pongas bajo el agua! Pero vayamos por pasos. Separa el sombrero del pie, dale la vuelta y, manteniendo la hoja del cuchillo plana, raspa delicadamente. Después toma un paño suave, humedécelo y frótalo por todas las partes del boletus para limpiarlo a fondo. Esto es porque, como te dije, las setas no se lavan: por ser muy esponjosas absorberían enseguida el agua y se pondrían blandas. Córtalas en tiras no demasiado pequeñas. Mientras tanto, pon a remojar en una taza con un poco de agua tibia las setas secas para que se rehidraten.
En una sartén, mejor antiadherente, pon el aceite y el diente de ajo partido por la mitad del que habrás retirado previamente el germen. Llévala al fuego y deja que el ajo se sofría a fuego suave durante 2 minutos. Añade las setas frescas y las secas rehidratadas que habrás sacado del agua y escurrido ligeramente para quitar el exceso. Sala al gusto y cocina 5 minutos más. En este punto quita el ajo y agrega la passata de tomate. Pon una pizca de azúcar, que quitará la acidez del tomate, y deja hervir a fuego bajo durante unos 15 minutos, removiendo de vez en cuando, preferiblemente con una cuchara de madera. Cuando esté listo, apaga el fuego y reserva.
Por otra parte, pon una olla con abundante agua salada al fuego. Cuando hierva, echa los raviolis, que necesitarán alrededor de 3 minutos de cocción. Desde que empiecen a subir a la superficie, cuenta tres minutos. En cualquier caso, probar uno no te hará fallar con los tiempos. La pasta debe quedar firme pero no dura.
Poco antes de escurrirlos, vuelve a calentar la sartén con la salsa. Vierte los raviolis escurridos en la sartén y, a fuego vivo, muévelos delicadamente en la salsa. Para que no se rompan, no los remuevas con una cuchara; mueve la sartén para que la salsa se distribuya uniformemente. Emplata y, si te apetece, espolvorea con queso parmesano rallado.
Notas
Con esta salsa puedes aliñar todo tipo de pasta fresca: tagliatelle, tagliolini, fettuccine o preparar unas lasañas al horno en las que, en lugar del clásico ragú, utilizarás la salsa de setas. Si no te apetece hacer o comprar pasta fresca, la pasta seca también estará bien. En ese caso escýrrela un poco al dente y saltéala en la sartén con la salsa hasta que termine de cocinarse, añadiendo si hace falta una cucharada del agua de cocción de la pasta. Esta salsa, una vez preparada, se conserva en la nevera durante 2 días, pero también puedes congelarla y sacarla del congelador cuando la necesites.

