Raviolis de espinacas y ricotta con salsa de nueces receta tradicional

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A menudo las cosas más sencillas son también las más ricas y por eso hoy he decidido proponeros la receta de los raviolis de espinacas y ricotta.

Una alternativa vegetariana y más ligera frente a los clásicos raviolis de carne. Un plato delicado pero sabroso a la vez. Puede parecer muy complicado pero en realidad requiere solo un poco de paciencia y unas pocas reglas a seguir, que sin duda merecen la pena probar por la enorme satisfacción de preparar la pasta rellena en casa.

En Liguria, mi región, son una auténtica especialidad y se condimentan ya sea simplemente con mantequilla y salvia o, como veremos hoy, con la salsa de nueces que, con su carácter marcado, casa muy bien con la delicadeza del relleno.

Es un plato que siempre he amado. Era la comida del domingo. Recuerdo todavía cómo se deshacían en la boca con su consistencia firme pero a la vez suave y delicada. Me los preparaba la abuela Lisetta, nacida y criada en Génova, excelente cocinera y conocedora de todos los secretos de la cocina ligur.

Debo decir que de adulta difícilmente he probado raviolis tan buenos como los que hacía ella. Jamás habría pensado en atreverme con esta preparación: hoy en día, ¿quién tiene tiempo para hacer raviolis? ¡Ya es mucho si hiervo la pasta seca!

Pero un día mi madre por casualidad encontró unas notas de la abuela que, entre otras recetas, citaban sus maravillosos raviolis… la tentación era demasiado fuerte. Así que con calma me planifiqué el día, compré los ingredientes necesarios y una mañana de domingo me puse manos a la obra siguiendo paso a paso sus indicaciones.

Soy sincera: los de la abuela permanecerán en los anales de la historia, eran lo mejor. Quizá porque formaban parte de mis recuerdos de infancia y casi los he “mitificado”, quizá porque ciertas personas parecen tener la varita mágica en la cocina y todo lo que tocan se convierte en obra maestra; aun así debo decir que mis raviolis quedaron realmente buenos y estoy muy satisfecha con el resultado, así que he decidido compartir el esfuerzo con vosotros.

Reservad un momento en vuestra semana y procurad prepararlos, merece realmente la pena y son un gran antiestrés para desconectar del frenesí cotidiano!

  • Dificultad: Media
  • Costo: Económico
  • Tiempo de preparación: 1 Hora
  • Tiempo de cocción: 3 Minutos
  • Porciones: 4 personas
  • Cocina: Italiana

Ingredientes

  • 400 g Harina 00
  • 4 huevos enteros (aprox. 80 g cada uno)
  • al gusto sémola remolinada
  • 250 g espinacas frescas
  • 125 g ricotta de vaca
  • 50 g Parmigiano Reggiano (rallado)
  • al gusto nuez moscada
  • al gusto sal

Preparación

  • Como primera cosa proceded preparando la masa de huevo que después tendréis que rellenar con el relleno de espinacas. Seguid todas las indicaciones para preparar una lámina perfecta de pasta de huevo haciendo clic aquí La pasta de huevo: receta infalible para preparar una masa perfecta

  • Mientras la masa de huevo reposa, prepara el relleno. Lava las espinacas y sécalas con un paño, luego ponlas en una sartén antiadherente con una cucharada de aceite de oliva, tápalas y deja que se cocinen hasta que se ablanden (unos 2 minutos). Retíralas del fuego, escúrrelas bien y exprímelas para eliminar el exceso de líquido, resérvalas. En un bol echa la ricotta, el Parmigiano rallado y una ralladura de nuez moscada, ajusta de sal y mezcla bien los ingredientes con una cuchara o con unas varillas para que se integren. Recupera las espinacas, pícalas en un procesador y luego añádelas a la mezcla de ricotta y, mezclando, homogeneiza la preparación. Reserva para el relleno de la pasta.

  • Recoge la lámina que a este punto habrá reposado, divídela en dos partes (deja envuelta en film la que no uses para que no se reseque), enharínala ligeramente y empieza a estirarla con la máquina de pasta comenzando por el rodillo con el grosor más ancho hasta llegar al penúltimo más fino (deberá quedar de unos 1 mm de grosor).

    Y así procedes también con la otra porción de masa. Si quieres puedes hacerlo también con el rodillo manual, pero teniendo en cuenta que la lámina debe ser muy fina, si no eres muy hábil no te lo recomiendo.

  • Extiende una lámina sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada con sémola y con la ayuda de una cucharita o una manga pastelera crea sobre la masa pequeños montoncitos de relleno que deberán estar separados unos 3 cm entre sí.

  • En este punto humedece los bordes de la lámina con un poquito de agua, coloca encima la segunda lámina de pasta y presiona alrededor del relleno con los dedos tratando de hacer salir el aire entre un ravioli y otro para evitar que se abran en la cocción. Finalmente con una rueda cortapastas obtén tus raviolis. Conseguirás cuadrados de unos 4 cm por lado. Colócalos en una bandeja enharinada con sémola para que no se peguen entre sí. ¡Tus raviolis están listos!

  • Lleva el agua con sal a ebullición en una olla amplia, introduce los raviolis y déjalos cocer hasta que afloren a la superficie (unos 3 min). Escúrrelos con delicadeza con una espumadera y condiméntalos con la salsa de nueces (para la receta de la salsa de nueces haz clic aquí SALSA DE NUECES) o, más simplemente, con mantequilla y salvia. A gusto espolvorea con Parmigiano rallado. ¡Buen provecho!

Notas

Es posible conservar los raviolis en el frigorífico durante 2/3 días o en el congelador como máximo 1 mes. Si decides congelarlos, colócalos en una bandeja bien separados entre sí y cuando quieras usarlos ponlos a cocer directamente desde congelados.

Trucos para conseguir el ravioli perfecto:

1 – La masa debe reposar después de hacerla, para permitir la formación de la red glutínica.
2 – La lámina debe ser fina; si las láminas son gruesas, en la cocción el resultado será una pasta con bordes crudos o con el relleno demasiado cocido.
3 – El relleno no debe estar ni demasiado húmedo ni demasiado seco. Por eso, para que no quede demasiado húmedo es importante que la verdura esté bien escurrida para que no suelte mucha agua; por eso es mejor cocinarla en sartén y no hervirla. En caso de que el relleno quede demasiado duro, añade un poco de ricotta.
4 – Para sellar bien los bordes, el truco es humedecer con un pincel mojado en agua los bordes de la lámina inferior antes de poner la superior.
5 – Cuando cierres los raviolis evita dejar aire en su interior porque este, al entrar en contacto con el calor del agua, tenderá a expandirse y hará estallar el ravioli perdiendo el relleno y dejando entrar agua.
6 – Cuécelos en agua en ebullición no demasiado fuerte; de lo contrario el movimiento del agua podría causar la apertura de los raviolis durante la cocción.
7 – Por último, una vez cocidos no los vuelques en el colador, sino sácalos con cuidado con una espumadera como harías con los ñoquis.

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atavolacontea

A la mesa con Tea: platos al alcance de todos, a menudo preparados con ingredientes que ya tienes en casa, con especial cuidado por la presentación y el aspecto. ¿Mi lema? «Convertiremos lo cotidiano en extraordinario, porque en la cocina no todo es tan difícil como parece».

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