Si no la conocéis, el tzatziki es una salsa griega muy sencilla de preparar hecha a base de yogur y pepino, perfecta para un aperitivo o entrante fresco servida con verduras crudas, tostas o pita; también va genial como condimento para carnes o pescados, y es una salsa ligera y sabrosa para rellenar una hamburguesa tradicional en lugar de la mayonesa. Es un plato frío sin cocción que requiere poquísimos ingredientes (básicamente yogur y pepino) y por eso deben ser los «adecuados», además de muy frescos.
Es una receta simple pero, para que quede perfecta, hay que seguir algunos pasos esenciales que os descubriré en la ejecución. Lo confieso: muchas veces he intentado comprarla ya hecha por pereza, aunque os repito que prepararla lleva un momento; el aroma de la casera es otra historia, y además podéis adaptarla a vuestro gusto poniendo más o menos ajo o aromatizándola con distintas hierbas. Recordad por último que el tzatziki está mucho más sabroso si se sirve bien frío: cuanto más tiempo pase en la nevera, más aroma cogerá, así que podéis prepararlo con antelación.
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: 4-6 personas
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 500 g Yogur griego
- 2 pepinos (tamaño mediano)
- 2 dientes ajo
- 1 limón (el zumo)
- 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- al gusto Sal
- ramitas hojas de menta
- ramitas hojas de eneldo
Preparación
Lavad bien los pepinos y ralladlos usando la parte de los agujeros más grandes de vuestra ralladora: deben quedar trozos “gruesos” para mantener su crocancia cuando se mezclen con el yogur. A continuación, colocadlos en un colador espolvoreados con un poco de sal durante aproximadamente una hora para que suelten el agua de vegetación. El primer truco para conseguir una salsa perfecta es precisamente este: eliminar el exceso de líquido de los pepinos rallados para evitar que el yogur se diluya y cambie tanto el sabor como la textura de la salsa. Si no tenéis tiempo para que suelten el líquido por sí mismos, escurridlos dentro de un paño de cocina limpio. Una vez escurridos, intentad eliminar las semillas residuales de los pepinos.
Pasad los pepinos a un bol amplio, añadid el yogur, el ajo rallado, el zumo de limón y ajustad de sal. Mezclad bien con una cuchara y aliñad con el aceite de oliva virgen extra. La salsa ya estaría lista, pero podéis aromatizarla con unas hojas picadas de menta o con eneldo picado, como en la receta original.
Volved a mezclar el tzatziki y dejadlo reposar en la nevera cubierto con film durante aproximadamente una hora antes de consumirlo. En realidad, cuanto más tiempo repose, más sabor cogerá, así que mi consejo es prepararlo el día anterior.
Servid el tzatziki para acompañar una crudité de verduras con pan tostado o con la típica pita griega, o bien combinadlo con brochetas de carne, gambas o calamares a la plancha.
Notas
Ya os he dado algunos trucos para conseguir una salsa perfecta; otro punto importante es la elección del yogur: debe ser yogur griego, cuya consistencia densa y compacta os permitirá obtener una salsa con cuerpo, tal y como manda la tradición.
Os propongo ahora algunas variantes de la receta original:
• Con o sin ajo: Aunque es precisamente el ajo junto al pepino lo que le da a esta salsa su sabor intenso, no a todo el mundo le gusta y a algunos les resulta indigesto. En estos casos hay dos soluciones: para una versión más digestiva pero fiel a la receta tradicional, basta con quitar al ajo la llamada «alma» y veréis que seréis a prueba de besos. Si, por el contrario, no lo soportáis, eliminadlo de la receta y aromatizad la salsa con unas hojas picadas de menta.
• Versión vegana: para quienes no comen productos de origen animal basta con sustituir el yogur griego por yogur de soja. En ese caso la consistencia será un poco más líquida, pero aun así conseguiréis un aliño perfecto para ensaladas y para acompañar verduras, carnes o pescado.

