Los buñuelos de patata son deliciosas caricias para el paladar, que podemos regalar a nosotros mismos o a invitados, amigos y familia que nos visiten.
Estos buñuelos deben cocinarse en aceite bien caliente, que preferiblemente, si tienes la posibilidad de medirlo con un termómetro de cocina, debe mantenerse a una temperatura entre 160 y 180 grados. La fritura será perfecta, seca y no pesada.
Recuerda que cuando fríes es importante también el tipo de aceite que se utiliza. Los aceites más adecuados son de cacahuete, extra virgen de oliva o manteca de cerdo.
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- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 5 Minutos
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: 13 buñuelos medianos grandes
- Métodos de Cocción: Fritura
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
Veamos los ingredientes para realizar esta receta
- 1 cucharada azúcar
- 1 huevo (entero o solo yema como prefieras)
- 1 pizca sal fina
- levadura de cerveza fresca (10g)
- 1 cucharada leche (para disolver la levadura)
- harina tipo 1 (270g)
- c.s. cáscara de limón
- c.s. cáscara de naranja
- mantequilla (50g suave)
- patatas, sin piel, cocidas, hervidas (150g)
- c.s. aceite de cacahuete (o extra virgen de oliva para freír)
Herramientas
Necesitarás un prensapatatas
Pasos
Veamos los pasos para realizar los buñuelos de patata
Primero hervir las patatas en agua hirviendo. Una vez listas, ponerlas un momento de lado al calor.
En un recipiente grande o en la encimera distribuir la harina y mezclarla junto con la cucharada de azúcar y la cáscara de los cítricos.
Ahora haz un volcán (el clásico hueco en el centro de las harinas) y comienza a añadir la mantequilla suave en trocitos y el puré de patatas que habrás obtenido con un prensapatatas o cualquier otra herramienta que suelas utilizar. Las patatas al estar calientes derretirán suavemente la mantequilla de manera natural. Ahora también añade el huevo entero, o si te ha sobrado (de otras preparaciones) solo una yema, también está bien.
En un recipiente aparte disuelve la levadura de cerveza en una o dos cucharadas de leche o agua (ambas valen) tibias y luego incorpóralo al centro de las harinas. Con un tenedor, comenzando desde el centro del «volcán» empieza a mezclar todos los ingredientes hasta que la masa comience a volverse más dura y entonces deberás empezar a trabajarla con las manos. Antes de que el panecillo esté completamente ensamblado, agrega también la pizca de sal.
Conseguido nuestro panecillo liso y no pegajoso, lo pondremos a fermentar en un recipiente cubierto con film transparente, en un lugar resguardado de corrientes de aire durante unas 3 horas. Cuando su volumen se haya duplicado, estará listo para darle forma.
Terminada la primera fermentación, tomamos la masa y le damos forma a los buñuelos. Yo hice la forma clásica de rosquilla y de lacito. Una vez dadas las formas, disponer en una bandeja de horno o una placa revestida con papel de horno y espolvoreada con harina.
Poner a fermentar nuevamente durante aproximadamente una hora y media. Estarán listos para freír cuando estén bien inflados.
Prepara el aceite que deberá ser vertido en una cacerola no demasiado grande, de manera que quede más alto y los buñuelos puedan sumergirse bien en el aceite. Como te decía en la introducción, yo controlo la temperatura con un termómetro de cocina, si no lo tienes, utiliza el truco del palillo de madera o la miga de pan. Si al sumergir la miga en el aceite empieza a dorarse lentamente, el aceite está listo, si va al fondo de la cacerola, el aceite aún está frío.
Freír el tiempo necesario, a una temperatura que no debe superar los 180 grados. De vez en cuando, haz siempre la prueba de la miga, si tiende a quemarse significa que el aceite debe ser cambiado y que estás friendo a una temperatura demasiado alta.
Una vez listos, espolvorear con azúcar glas y luego disfrutar tibios estos maravillosos y suaves buñuelos de patata.
Consejos
Pasadas unas horas desde la cocción, una vez bien enfriados, los puedes conservar también en el congelador y descongelarlos poco a poco según sea necesario.
La noche anterior, cuando decidas consumirla, la pones en la nevera y por la mañana, un golpe de microondas o un calentamiento en sartén te regalará nuevamente, un buñuelo excelente y delicioso.

