Pan de leche

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El pan de leche es un pan realmente suave que podréis realizar con extrema sencillez. Lo amasáis a mano o con la amasadora, el resultado será perfecto de ambas formas.

Lo amaso cada 3 días y creedme, una vez que adquiráis la práctica, lo realizaréis con soltura y no compraréis más pan, sino que preferiréis vuestro casero al comprado.

Yo corro a la cocina a realizarlo, ¿venís conmigo?

Si amáis las masas levadas, echad un vistazo también a estas otras recetas a continuación, seleccionadas para vosotros:

  • Dificultad: Fácil
  • Costo: Muy económico
  • Tiempo de reposo: 4 Horas
  • Tiempo de preparación: 15 Minutos
  • Porciones: 8 Piezas
  • Métodos de Cocción: Horno
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Todas las estaciones

Ingredientes

Veamos los ingredientes que necesitamos para preparar el pan de leche

  • 180 g leche
  • 165 g agua
  • 30 g leche (para pincelar la superficie)
  • 10 g levadura fresca
  • 4 g azúcar
  • 8 g sal fina
  • 320 g harina tipo 1
  • 210 g harina de sémola de trigo duro remolida
  • 30 g aceite de oliva virgen extra

Herramientas

  • 1 Cuenco
  • 1 Amasadora
  • 1 Tenedor
  • 1 Jarra
  • 1 Mesa de trabajo
  • 1 Rascador
  • 1 Bandeja de horno

Pasos

  • En una jarra medidora o lo que tengáis a disposición, poned la leche y el agua apenas tibias, donde disolveréis la levadura fresca. No calientes, de lo contrario comprometeréis la fermentación. Añadid también el azúcar y con una cucharilla continuad mezclando.

    Verted estos líquidos en el cuenco de la amasadora o en el cuenco, (si decidís amasar a mano) añadid también el aceite e iniciad a incorporar poco a poco las harinas previamente mezcladas entre sí.

    Antes de terminar la harina añadid también la sal.

    Amasad bien con energía hasta formar la masa.

    Listo el amasado, que resultará suave, ponedlo a fermentar en un recipiente cubierto y en un lugar protegido de corrientes de aire durante al menos 3 horas. La masa deberá estar bien fermentada antes de darle forma.

  • Después de la fermentación, cuando veáis la masa bien inflada, retomadla y ponedla sobre la mesa de trabajo enharinada. De este modo, si la masa estará ligeramente pegajosa, con la harina no se adherirá a la superficie de trabajo.

    Dad forma al pan, yo he preparado barras de unos 60 gramos cada una. Pero podéis dar las formas que más os gusten.

    Luego he marcado el pan con un cuchillo y lo he dejado fermentar durante otra hora.

    Transcurrido el tiempo de segundo reposo, id a pincelar suavemente la superficie del pan, con la leche. No temáis mojar bien la parte superior de cada panecillo.

    Encended el horno en modalidad estática a 180 grados y una vez a temperatura hornead durante unos 25 minutos.

    Comprobad el interior del pan con un palillo, antes de detener la cocción. El palillo deberá salir seco. En ese punto apagad y dejad enfriar.

    Si el pan no estará dorado en la parte superior pero aun así cocido, dejadlo unos dos o tres minutos con la función grill.

    Disfrutad de esta suave maravilla y buen provecho.

Conservación del pan de leche

El pan de leche también podéis conservarlo en el congelador. En el momento de usarlo bastará con sacarlo del congelador y dejarlo descongelar a temperatura ambiente durante unas horas, o mediante un paso por el horno durante unos minutos.

Recuperará suavidad por dentro y crujiente por fuera

FAQ (Preguntas y Respuestas)

  • ¿Repetiréis mi pan?

    Espero que sí, porque como habéis visto es simple de realizar y tan bueno que se devora.

    Si os apetece seguidme también en mi página de INSTAGRAM donde encontraréis también recetas en vídeo.

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bricciola

Hola, soy Simona y mi página se llama BriCciola en la cocina, porque la he dedicado a mamá y papá, que desde pequeña me llamaban así. No soy chef y en la vida siempre me he dedicado a otras cosas, pero la cocina, junto con la danza, siempre ha sido una de mis grandes pasiones. La mayor inspiración, sin embargo, la he recibido de los platos que preparaban antes la abuela y hoy la mamá. Aquí en mi blog de cocina te acompaño desde el aperitivo hasta el postre, con recetas pensadas para un estilo de vida sano y consciente. Platos equilibrados, ingredientes escogidos con cuidado y mucho sabor, porque comer bien nunca significa renunciar al placer. Adoro comer, pero también me gusta cuidar de mi salud, de la de mi familia y, un poco, también de todos aquellos que recrearán mis recetas. Por eso, la cotidianidad debe estar llena de sabor, pero siempre con un ojo atento a comer de manera saludable. Gracias, os espero.

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