Tarta de agua con crema de avellanas

La tarta de agua con crema de avellanas es esponjosa y ligera, ideal para el desayuno, la merienda y como un postre sencillo al final de las comidas.

Un dulce que preparas en poco tiempo, que te regalará autenticidad y también los más pequeños disfrutarán de esta preparación.

Si te gustan las tartas fáciles, caseras y deliciosas, mira estas otras recetas a continuación:

  • Dificultad: Muy fácil
  • Costo: Muy económico
  • Tiempo de preparación: 15 Minutos
  • Porciones: 8 Personas
  • Métodos de Cocción: Horno
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Todas las estaciones

Ingredientes

  • 2 huevos
  • 280 g harina
  • 1 pizca sal
  • 150 g agua (a temperatura ambiente)
  • 1 cáscara de naranja (rallada)
  • 85 g aceite de semillas
  • 1 sobrecito levadura en polvo para dulces
  • 40 g azúcar (puedes llegar hasta 60/70 g para una tarta más dulce)
  • 70 g fécula de patata
  • 6 cucharaditas crema de avellanas
  • c.s. leche (para derretir la crema, bastarán unas dos/tres cucharaditas)

Herramientas

A continuación, os dejo las herramientas que utilicé y que encuentro útiles para la realización de la receta.

Si estáis interesados en comprarlas, podéis hacer clic en el icono de Amazon que aparece al lado del objeto y proceder directamente a la compra.

  • 1 Molde
  • 1 Espátula
  • 1 Rallador
  • 1 Bol
  • 1 Batidora eléctrica

Pasos

  • En un recipiente/bol añadimos los huevos a temperatura ambiente y el azúcar.

    Comenzamos a montar a punto de nieve con las varillas, añadimos también la pizca de sal y la cáscara de naranja rallada.

    Para aromatizar también van bien la vainilla u otra esencia.

    Ahora añadimos también el aceite en hilo y el agua, seguimos mezclando siempre con las varillas.

    Terminados los líquidos comenzamos a añadir los polvos tamizados: la harina, la fécula y la levadura.

    Atención a no usar las varillas a una velocidad muy alta, de lo contrario la harina se esparcirá por todas partes.😉

    Cuando la masa está lista, cogemos nuestro molde de 22 cm y lo engrasamos y enharinamos.

    Si prefieres, puedes forrar con papel para horno compostable.

    En un bol pequeño ponemos la crema de avellanas y la leche, bastarán 2/3 cucharaditas (de leche), solo debemos hacerla más suave y cremosa de como se presenta.

    Con este truco incluso cocida la crema no se endurecerá demasiado.

  • Vertemos en el molde la mitad de la masa y añadimos en la parte central las 6 cucharaditas de crema mezclada con leche.

    Os digo que os quedéis más en el centro, para que no se salga por los bordes.

    Cubrid con la masa restante.

    Ahora horneamos a 175 grados en horno caliente ventilado, durante unos 40 minutos.

    Haced siempre la prueba del palillo antes de sacar del horno.

    Si es necesario, dejadla unos minutos más o menos. Ajustaos siempre según la potencia de vuestro horno.

    Una vez lista, podéis espolvorear con azúcar glas y canela.

    ¿Estáis listos para disfrutar de esta tarta casera, perfumada y auténtica?
    ¡Buen provecho!

Conservación de la tarta de agua con crema de avellanas

La tarta de agua con crema de avellanas se conserva bajo una campana para dulces 1 o 2 días.

Para una conservación más prolongada, guardarla en un recipiente hermético que colocarás en la nevera

Duración: 3 días

Duración: 3 días

FAQ (Preguntas y Respuestas)

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bricciola

Hola, soy Simona y mi página se llama BriCciola en la cocina, porque la he dedicado a mamá y papá, que desde pequeña me llamaban así. No soy chef y en la vida siempre me he dedicado a otras cosas, pero la cocina, junto con la danza, siempre ha sido una de mis grandes pasiones. La mayor inspiración, sin embargo, la he recibido de los platos que preparaban antes la abuela y hoy la mamá. Aquí en mi blog de cocina te acompaño desde el aperitivo hasta el postre, con recetas pensadas para un estilo de vida sano y consciente. Platos equilibrados, ingredientes escogidos con cuidado y mucho sabor, porque comer bien nunca significa renunciar al placer. Adoro comer, pero también me gusta cuidar de mi salud, de la de mi familia y, un poco, también de todos aquellos que recrearán mis recetas. Por eso, la cotidianidad debe estar llena de sabor, pero siempre con un ojo atento a comer de manera saludable. Gracias, os espero.

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