En la caja de frutas y verduras que me llega a casa (casi) todas las semanas, últimamente nunca falta la achicoria mixta. Para mí es una delicia, me gusta muchísimo.
Sé que la achicoria se puede también cocinar, es decir, hacer en versión cocida, y me prometo cada semana intentarlo. Pero luego siempre termino comiéndola toda en ensaladas, porque me gusta muchísimo… ¡Ah ya! ya he dicho que me gusta muchísimo… 😃
En resumen… sí, me gusta (¡muchísimo!) cruda, en ensalada. Sola, o con añadidos, es decir con otras variedades de achicorias o lechugas u otras verduras, aliñada con aceite y vinagre (normalmente balsámico) o en las ensaladas en versión plato único, con la adición de un queso o atún, semillas oleaginosas y frutos secos. O con el tofu.
En mi arduo camino hacia la reducción del queso de nuestra mesa, queso del cual somos golosos y que deberíamos comer menos (y no solo por los motivos hiposódicos que bien sabéis), el tofu es el sustituto que utilizo más frecuentemente. Afortunadamente, aunque sea algo totalmente diferente al queso, nos gusta mucho y lo comemos de buen grado. 🙂
Es un alimento extraño el tofu en efecto, no es muy compatible con la italianidad que a todos nos gusta ver en nuestros platos, y sobre todo esa italianidad que nos gusta comer. Pero por algún motivo que ni siquiera yo sé explicar, me (y nos) gusta. Y a mí me gusta cocinarlo.
Cocinado en sartén tal y como lo he hecho hoy, especiado y con esa crocancia alrededor, se presta bien a ser añadido en una ensalada ligeramente amarga como esta de achicoria mixta.
¿Os apetece probar? 🤗
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- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Métodos de Cocción: Estufa
- Cocina: Fusión
- Estacionalidad: Otoño, Invierno y Primavera
Ingredientes
Inútil añadir los pesos, es una ensalada mixta por lo que mezcladla como os apetezca. 😉
- achicoria (mixta)
- rábanos
- nueces
- piñones
- tofu
- curry
- harina de maíz integral
- aceite de oliva virgen extra
- vinagre balsámico
Herramientas
- Sartén antiadherente
Pasos
Primero limpiar y lavar la achicoria.
Luego proceder a la cocción del tofu en sartén:
– enjuagar el bloque de tofu con agua corriente
– cortarlo en cubitos
– ponerlo en una sartén con un poco de aceite y el curry al gusto
– cocinar por unos minutos hasta que los cubitos de tofu estén dorados.
– verter en la sartén la harina de maíz y saltear para que se adhiera al tofu (si es necesario humedecer con poco aceite).
Componer la ensalada de achicoria mixta en un bol añadiendo algunos rábanos en rodajas, nueces y piñones (o al gusto otro fruto seco o semillas, como almendras, nueces pecanas, semillas de calabaza).
Dejar enfriar un poco la dadolata de tofu y añadirla a la ensalada.
Aliñar con aceite y vinagre balsámico (yo usé el de crema).
Con un par de rebanadas de pan casero, o algunos crackers u grissini, obtendréis un plato único equilibrado (y vegano).
Y la satisfacción de comer algo bueno y sano será vuestra. 😊
Si el curry no es lo vuestro, intentad saltear el tofu con cúrcuma y pimienta, o con azafrán, salvia y guindilla. 😋
Y si… tampoco esta vez os he convencido de probar el tofu (será para la próxima vez, ¿verdad?), probad con una dadolata de picatostes, como en esta ensalada de achicoria roja con picatostes. 😊
Consejos sin sal
Una de las mayores satisfacciones de eliminar la sal añadida de nuestra mesa se experimenta con las ensaladas. Todas las ensaladas, ya sean compuestas de lechugas, especialmente las más delicadas como la gentilina o la repollo, o de achicorias y endivias, como es el caso de la achicoria de esta receta, son mucho más sabrosas si se aliñan sin sal. 🙂 Esto principalmente porque se mantienen crujientes en lugar de volverse blandas y húmedas por efecto de la sal.
Cada verdura tiene su propio sabor específico, ¿por qué no disfrutarlo en lugar de aplanarlo y esconderlo detrás del sabor salado de la sal? 😉
Los siguientes tres simples consejos para aliñar mejor esta ensalada de achicoria mixta son válidos para todas las ensaladas:
– añadir frutos secos o semillas oleaginosas, que aportan sabor y crocancia, además de proporcionar nutrientes indispensables que no deben faltar a lo largo del día
– aliñar con vinagre o limón
– añadir, si os gusta, una nota dulce, como por ejemplo pasas.
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la progresiva reducción.
Usar especias. Guindilla, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavo, comino…
Usar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
Usar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
Usar verduras picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
Usar mi granulado vegetal sin sal
Preferir los alimentos frescos.
Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
¡Evitar llevar el salero a la mesa!
Permítete a veces una excepción a la regla. Hace bien al humor y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
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