Nunca he hecho las albóndigas de cocido, lo juro, ni nunca las he comido en mi vida antes de hoy (o sea: hoy mientras estoy escribiendo, aunque vosotros me leeréis dentro de unos días 😌).
Aquí están, estas son nuestras primerísimas albóndigas de cocido, y son totalmente de producción-mamá.
Que, ¡extraño pero cierto!, nunca ha hecho albóndigas de cocido ni, tampoco ella, las ha comido antes de hoy.
Todo esto se basa en una historia real 😃 que os cuento después de la foto. 
La sección Light and Tasty hoy reabre, y como el año pasado nos ha asignado la tarea de inaugurar el año nuevo con, y justamente, una receta de aprovechamiento postnavideño.
He estado muy indecisa sobre la receta que dedicar a esta salida, tenía ya tres listas más una en programa (¡muchos reaprovechamientos este año!), pero al final decidí que estas albóndigas de cocido representaban mejor el espíritu light de la sección (porque no están fritas), ese tasty (porque quedaron tan buenas que desaparecieron en un instante), y también el espíritu del aprovechamiento.
Este año de hecho la carne cocida navideña «se consumió» poco durante la comida de Navidad, normalmente es el segundo plato más solicitado pero esta vez los otros segundos tuvieron más éxito, y quedó bastante cocido. Tanto que fue nuestro segundo plato para otros dos almuerzos, obviamente cubierto de salsa verde. También ella sobrante.
Está claro, unir tres familias siempre produce un cierto exceso de platos, incluso si se acuerda de antemano (yo preparo esto y tú aquello), pero ya sabéis cómo es… todos luego preparan (sí, casi siempre) algo más, y siempre nos damos cuenta después de que «¡había demasiada comida»!
Confieso que el instinto a veces me lleva a pensar que estas producciones excesivas sean quizás un poco desfasadas y – ¿queremos decirlo? sí, digámoslo – también poco éticas. Creo que el sentido de la Navidad debería ser otra cosa que llevar a la mesa tres segundos y cuatro guarniciones después de un primer sustancioso (cuando no dos) y después de los entrantes, y antes de varios postres como panettones y pandoros, tal vez rellenos, más los inevitables dulces tradicionales de frutos secos y otras delicias.
Es cierto que la convivialidad se basa también en la variedad de platos, y es cierto que para las personas mayores, que en tiempos pasados vivían la Navidad de manera diferente a la nuestra, les cuesta modificar unas tradiciones tan arraigadas y consoladoras.
Pero también es cierto (y esto es consolador para mí) que en nuestra casa todo lo que sobra siempre vuelve a la mesa en los días siguientes, nunca se desperdicia nada, sobre todo el cocido que nos gusta mucho incluso reciclado, pero tampoco esos capelletti rotos y dispersos en el caldo, ni el vino que quedó en la botella, ni la salsa que la tía dejó en nuestra nevera. (Y luego reutilizada con gran júbilo, tanto que será la invitada de honor de la próxima receta! 🤗).
Y nada, el epílogo de la carne cocida de este año fue este:
después de haberla llevado a la mesa durante dos días como siempre hacemos porque nos gusta mucho, con la salsa verde o con la mayonesa (y por eso nunca habíamos hecho albóndigas de cocido), este año cuando al tercer día mi madre me dijo «¿Queda cocido, lo quieres?»….
¡Uuuuu Urca! 😯
¿Todavía hay más????
Ehhhm… mamá, y si… mmmm… ¿probamos a hacer albóndigas??
Y así fue como mi madre, casi octogenaria, se aventuró por primera vez en esta nueva y audaz producción.
Obteniendo, pero no teníamos ninguna duda, un resultado excelente. 🤩
〰〰〰
👇 ¡Para más ideas de aprovechamiento echa un vistazo aquí! 👇
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: 15-18 albóndigas según tamaño
- Métodos de Cocción: Fogón
- Cocina: Regional Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
Es imposible indicaros los pesos precisos, los que os pongo a continuación son deducidos. Porque como toda receta de la abuela que se respeta está hecha a ojo. 😉
- carne cocida mixta (quizás 500-600 g)
- 1 patata
- 1 huevo
- pan rallado (un par de puñados)
- queso parmesano (un par de puñados)
- c.n. nuez moscada
- c.n. cáscara de limón
- puré de tomate (aproximadamente 300-400 g)
- 1 cucharada aceite de oliva virgen extra (en la salsa)
Herramientas
- Robot de cocina o Picadora
Preparación
Primero, cocinar la patata (o utilizar una patata sobrante del almuerzo navideño).
En cualquier caso, la patata es opcional.
Si, como manda la tradición, la carne cocida incluye también capón o gallina, hay que proceder a eliminar todos los huesos y todos los pequeños huesecillos.
En esta receta, por sí misma muy simple, esta es la operación de mayor precisión, hay que asegurarse de que no queden trocitos no deseados en la carne.
Colocar en el robot de cocina (o picadora) la carne y la patata y accionar hasta obtener una mezcla con la consistencia deseada (yo la prefiero gruesa, pero es cuestión de gustos).
Eventualmente la carne se puede picar también con el cuchillo.
Sazonar como usualmente se sazonan las albóndigas de carne: añadir un huevo, el pan rallado y el queso parmesano rallado, ambos a ojo ajustando según la consistencia de la mezcla. Añadir una buena ralladura de nuez moscada y de cáscara de limón.
Si la mezcla es muy blanda aumentar la cantidad de pan rallado.
A gusto – y esta es una variación que haría yo por motivos vinculados a mi cocina hiposódica (ver nota al final de la receta) – agregar un diente de ajo picado y algunas hierbas aromáticas, como perejil o tomillo, o eventualmente rúcula o barbas de hinojo.
Tomar pequeñas porciones de la mezcla y formar las albóndigas con las manos.
Colocar las albóndigas en una sartén, sin aceite, y dorarlas por ambos lados.
Este método de dorar las albóndigas en seco, por tanto sin freír, es una característica de las albóndigas de nuestra casa, mi madre no ha (y por lo tanto tampoco yo he) frito las albóndigas.
Cuando se haya formado una ligera costra superficial añadir el puré de tomate y un hilo de aceite.
Para el puré regularse a placer dependiendo de cuánto jugo se quiere obtener, pero 300 o 400 g pueden ser suficientes.
Cocinar con la tapa cerrada hasta que la salsa esté cocida (25-30 minutos).
Las albóndigas no requieren una cocción larga al estar hechas con carne cocida, eventualmente se puede precocinar la salsa aparte antes de unirla a las albóndigas.
Durante la cocción, girar suavemente con una espátula las albóndigas, y controlar que la salsa no se reduzca demasiado.
Servir calientes.Aunque las albóndigas de cocido son una de las recetas de aprovechamiento más populares de siempre, para nosotros han sido una verdadera novedad, una receta completamente nueva.
Y ya era hora de probarla. 😃
Para quien no lo sepa, yo cocino sin sal, todas las recetas de este blog son recetas sin sal añadida, y todas se concluyen con algún consejo mío para sazonar sin sal.
El consejo de hoy os lo he adelantado en las instrucciones pero os lo repito aquí, añadiendo un par de ideas adicionales:
● Agregar a la mezcla un diente de ajo picado y algunas hierbas aromáticas, como perejil o tomillo, o eventualmente rúcula, hinojo o barbas de hinojo.
● Agregar orégano o mejorana en la salsa.
● Pero también alguna especia puede adaptarse a nuestro caso, por ejemplo un toque de pimentón o de curry.
Claro, con las especias nos alejaríamos un poco del sabor de las albóndigas de mi madre, por lo que me anoto la idea para cuando las vuelva a hacer yo misma, ¡quién sabe tal vez para la receta de aprovechamiento del próximo año! 😀
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
● Reducir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la reducción progresiva.
● Usar especias. Pimiento picante, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavos, comino…
● Usar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
● Usar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
● Usar vegetales picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
● Usar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
● Preferir alimentos frescos.
● Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
● Evitar poner el salero en la mesa!
● Ocasionalmente permitirse un capricho. Hace bien al ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
● Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus costumbres. 🙂Carla: Tarta con salmón, calabacines y robiola
Daniela: Crumble de panettone
Elena: Grattini al huevo en caldo
Franca: Raviole a la naranja
Milena: Chapatas de cereales con semillas mixtas
¡Sígueme!
En mi nuevo canal de WhatsApp y en Instagram, en la página de Facebook y tableros de Pinterest, en mis dos grupos: El grupo de Catia, en la cocina y más allá y ¡Justo lo que estaba buscando! y si te apetece… suscríbete a mi Newsletter.

