Esta es una de esas recetas que no se deciden, se hacen y punto. Dudaba entre cocinar alcachofas y guisantes y… jeje, tomé la salomónica decisión de juntarlos, y cocinarlos juntos (en sartén) obteniendo un acompañamiento excelente que nos gustó mucho, fácil de cocinar y delicioso para comer. Además de bonito de ver. 😀
Un diente de ajo, algunos tomates cherry, un poco de aceite y la tapa cerrada. Fin. Pero, ¿quién ha dicho que cocinar es difícil? ¡Más fácil que esto imposible!
🙂
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Fogón
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 2 Alcachofas mammole
- 200 g Guisantes
- 10 Tomates cherry
- 1 cucharada Aceite de oliva virgen extra
- 1 diente Ajo
- 1 vaso Caldo vegetal
- 1 pizca Orégano
- 1 pizca Pimienta
- 1 pizca Cáscara de limón
Herramientas
- Sartén
Preparación
Nota: soy sincera, el peso de los guisantes indicado en los ingredientes es aproximado porque en realidad los eché en la sartén a ojo, las alcachofas eran grandes y los tomates cherry los añadí así, al azar. En realidad para esta receta los pesos no son determinantes. 🙂
Bien, dicho esto ¡podemos comenzar!
Limpiar las alcachofas quitando las hojas exteriores y cortando la punta.
Cortarlas en gajos y quitar la pelusa interna, si la hay.
👉 Para algunas indicaciones más sobre cómo limpiar las alcachofas, os remito a la introducción de mi colección de recetas con alcachofas.
Pelar y picar el ajo.
En una sartén (yo usé una sartén antiadherente pero se puede usar también una sartén de acero) echar las alcachofas cortadas en gajos, el ajo, el aceite y dejar que cojan sabor durante unos minutos.
Añadir los guisantes (usé guisantes congelados) y los tomates cherry cortados por la mitad.
Condimentar con una pizca de orégano y una pizca de pimienta.
Mojar con medio vaso de caldo vegetal (o agua) y cerrar con la tapa. Recomiendo añadir poco caldo a la vez durante la cocción, solo si es necesario.
Continuar la cocción hasta que las alcachofas y guisantes estén cocidos.
El tiempo de cocción de las alcachofas puede variar dependiendo de cuánto se hayan pelado – como bien se sabe, las hojas exteriores son más correosas mientras que el corazón de la alcachofa es tierno y se cocina rápidamente – y también según el tamaño de los gajos.
El tiempo de cocción de los guisantes puede variar en dependencia de varios factores:
Los guisantes congelados generalmente tienen el tiempo de cocción indicado en el paquete. En general, los guisantes pequeños tienen un tiempo de cocción realmente breve, a veces de solo 5 minutos, mientras que los medianos toman, minuto más minuto menos, 10 minutos (3-4 minutos más si se utilizan congelados).
Los guisantes frescos tardan un poco más, 20-25 minutos, tiempo que es variable y no puede darse con precisión porque depende del tamaño (los guisantes frescos no tienen un tamaño estándar, sino que son variados, algunos pequeños y otros grandes) y/o de la consistencia de la piel, debida a varias causas relacionadas con el cultivo o la procedencia (por ejemplo, los guisantes de la abuela u otros agricultores que he tenido ocasión de cocinar siempre tenían una piel decididamente más consistente).
No tengo indicaciones sobre la diferencia entre alcachofas frescas y alcachofas congeladas porque, a diferencia de lo que hago con los guisantes, no tengo la costumbre de comprar alcachofas congeladas. Si cambio este hábito, os mantendré informados actualizando esta instrucción! 😀
Podéis servir vuestras alcachofas y guisantes cocidos en sartén tanto calientes como fríos (a temperatura ambiente) condimentando con una pizca de pimienta recién molida, y eventualmente con un poco de aceite añadido en crudo. Y también os sugiero un rallado de cáscara de limón, ¡probadlo! 🙂
Es un excelente acompañamiento sustancioso que estoy segura os gustará, y que se puede transformar también en un buen segundo plato, por ejemplo, combinándolo con huevos. 😉
Consejos sin sal
Os invito a intentar cocinar las alcachofas y los guisantes sin sal, no hervidos sino cocidos en sartén así, con la tapa cerrada y con poquísima agua o caldo.
Descubriréis que las alcachofas, gracias a su sabor característico, no necesitan sal sino solo un simple aroma, como por ejemplo la cáscara de limón. 🙂
Y los guisantes… bueno, si son deliciosos incluso crudos, ¡significa que no necesitan ser salados! Ahhh… ¿nunca habéis probado a comer guisantes frescos mientras los desgranáis? Probadlo, ¡son irresistibles!
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
▫ Reducir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la progresiva reducción.
▫ Utilizar especias. Guindilla, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavos, comino…
▫ Utilizar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Utilizar verduras picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Utilizar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
▫ Preferir los alimentos frescos.
▫ Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas).
▫ Evitar llevar el salero a la mesa.
▫ Permitirse a veces una excepción a la regla. Es bueno para el ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
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