El equipo Light and Tasty nos ha pedido hoy una receta de cocción lenta, una de esas recetas que se preparan para ocasiones especiales o para el almuerzo del domingo. Y chicos… increíble oh, lo tengo!!! 😃 Aquí tenéis un asado de cerdo al vino tinto para chuparse los dedos!
Explico:
Esta receta, antes de ser seleccionada como receta del lunes de #lightandtasty, en realidad era una receta de reciclaje (jaja solo cuando hay un reciclaje me atrevo con recetas de fiesta! 😄).
Se trataba del reciclaje de media botella de vino (un Barbaresco reserva de origen hermano de la susodicha, gran conocedor de vinos y también sommelier y proveedor oficial de vinos en nuestras comidas navideñas), que había sobrado el día de Navidad. Y que, como él me sugirió, ya destinado a un risotto, un clásico del reciclaje de vinos en mi casa – véase, por citar uno, el risotto al prosecco del año pasado – esta vez en modo, obvio, de risotto al vino tinto.
Pero quiso la casualidad que en esos días post-navideños en mi nevera «creciera» también un lomo de cerdo comprado lleno de buenas intenciones en la pre-Navidad, pero luego en el caos global navideño no cocido.
Ehhh sí, también os lo decía aquí… muchos reciclajes este año, eh sí.
Al abrir la nevera y después de «ah claro, pero ¡hay esta carne para cocinar!», decidí por la combinación lomo + vino tinto. Primero porque en el tema de ‘qué perece antes entre carne y arroz’ es mejor cocinar primero la carne, el arroz puede esperar, y luego porque una receta de risotto al vino tinto en el blog ya la hay, mientras que un asado de cerdo al vino tinto no. O sea, aún no.
El lomo de cerdo es un corte económico, pero que rinde muy bien, incluso cuando se cocina de forma sencilla. Imagínate cocido así, con el vino tinto del tío. 😊 ¡Este lomo no podía esperar ser cocinado mejor, palabra mía!
〰 〰 〰
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Otoño, Invierno
Ingredientes
- 1 lomo de cerdo (de unos 700 g)
- 350 ml vino tinto (yo usé un Barbaresco)
- Media cebolla (pequeña)
- 1 cucharadita aceite de oliva virgen extra
- 1/2 cucharadita mantequilla
- 1 pizca pimienta
- 1 cucharada harina
- 1/2 vaso agua
- c.s. perejil
Herramientas
- Tabla de cortar de bambú
- Cacerola de acero inoxidable de 24 cm
- Cuerda de cocina
- Cuchillo para asados
- Plato ovalado de servir
Pasos
Primero, atar el lomo con una cuerda de cocina.
No se necesita un atado profesional, solo unas vueltas.
Picar groseramente la cebolla y dorarla por unos minutos en un poco de aceite + un poco de mantequilla (poco como se ve en la foto), luego dorar la carne por todos lados.
Pimentar (opcional).
Para sostener la carne en los lados cortos, usar unas pinzas o dos cucharas (no usar el tenedor para no perforar la carne).
Cuando la carne esté bien dorada, añadir el vino.
Yo lo vertí directamente de la botella, es decir, como siempre lo hice a ojo. En la lista de ingredientes os he indicado 300 ml porque creo que fue aproximadamente esa cantidad, pero si usáis más no pasa nada, al límite os quedará más salsita en el fondo.
Cerrar con la tapa y cocinar durante 45 minutos a fuego lento.
De vez en cuando, comprobar la cocción, girar la carne usando las pinzas y volver a cerrar la tapa. Y si es necesario, mojar con unas cucharadas de vino (o agua).
Al final de la cocción se presenta así, de un bonito color marrón y con un fondo de cocción que pronto se convertirá en una bonita salsita (aunque pasó que… olvidé fotografiar este paso).
Pero os lo explico con palabras, que es súper sencillo.
Para espesar el fondo de cocción y obtener una salsita con la que regar el asado después de haberlo cortado en rodajas, proceder así:
Sacar la carne del recipiente de cocción, colocarla en una tabla de cortar y cortarla en rodajas (yo la corté en rodajas cuando estaba tibia).
Encender el fuego y verter en el fondo de cocción medio vaso de agua y una cucharada de harina tamizada (pero se pueden duplicar las dosis si se quiere obtener una salsita más abundante).
Añadir también algunas hojitas de perejil.
Mezclar con una cuchara hasta que el fondo empiece a espesar.
Disponer las rodajas de asado en un plato de servir y regarlas con la salsita.
O poner las rodajas de asado de nuevo en el recipiente sumergiéndolas en la salsita. El aspecto estético es diferente, pero el sabor es el mismo.
Sobre todo en este segundo caso, recomiendo servir el asado de cerdo al vino tinto bien caliente. Pero para nosotros también es excelente como plato frío o como relleno para bocadillos (el bocadillo con carne siempre tiene su porqué 😋😉).
Carla: Cioncia pesciatina
Daniela: Estofado de pavo con albaricoques, miel y almendras
Elena: Cola a la vaccinara
Franca: Espaguetis a la guitarra con salsa de jabalí
Milena: Mejilla de ternera a la cerveza
Serena: Sepias y guisantes
Consejos sin sal
Si aún no lo sabes, este es un blog de recetas sin sal añadida porque yo cocino sin sal (desde hace más de dos décadas).
¿Alguna vez has intentado reducir incluso un poco la sal mientras cocinas?
Si la respuesta es no, puedes dar un primer paso leyendo estos mis simples consejos. 🙂 Si la respuesta es sí, ¡sigue estos simples consejos! 😃
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
● Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe percibir la reducción progresiva.
● Utilizar especias. Guindilla, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavos de olor, comino…
● Utilizar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
● Usar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
● Usar vegetales picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
● Utilizar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
● Preferir alimentos frescos.
● Evitar cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
● ¡Evitar llevar el salero a la mesa!
● Permitirse a veces un capricho. Es bueno para el humor y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
● Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
● Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe percibir la reducción progresiva.
● Utilizar especias. Guindilla, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavos de olor, comino…
● Utilizar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
● Usar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
● Usar vegetales picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
● Utilizar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
● Preferir alimentos frescos.
● Evitar cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
● ¡Evitar llevar el salero a la mesa!
● Permitirse a veces un capricho. Es bueno para el humor y ayuda a perseverar.
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