¿Tienes alguna bolsa de harina abierta que no sabes cómo usar? ¡Bien! Entonces tengo la receta perfecta para ti, prueba a hacer estos bollos ‘vaciabolsas’! 🤩
Hice estos bollos tres veces en una semana, la primera vez porque quería acabar tres bolsas de harina, una de ellas de harina de garbanzos que llevaba por la cocina un tiempo y no sabía cómo usar. Y nos gustaron tanto que al día siguiente compré de nuevo la harina de garbanzos exclusivamente para poder repetirlos (dos veces seguidas 😃). Son bollos sencillos, pero esa pequeña adición de harina de garbanzos les da un toque extra que marca la diferencia.
Hoy la sección Light and Tasty reabre sus puertas después de la pausa navideña, y como es tradición dedicamos la primera salida a recetas anti-desperdicio o de reciclaje. Encontrarás, como siempre, las recetas de mis colegas enlazadas al final de estos mis bollos ‘vaciabolsas’, la única receta reciclable/anti-desperdicio que he sacado este año durante las fiestas navideñas.
Pues sí, al contrario de otros años, este año no tuve casi nada para reciclar porque no cociné nada para Navidad! Por primera vez después de décadas comimos fuera de casa! Y para San Esteban fuimos a comer a casa de mi madre. Esperaba en Año Nuevo, y luego el 6 de enero, que sobrara algo, ¡pero nada, nos lo comimos todo, no sobró nada! 😃😁
Pero entre un día festivo y otro he amasado mucho, y he hecho varias veces pan entre los que, justamente, están estos buenísimos bollos ‘vaciabolsas’. Y aquí estoy para hablar de ellos porque, como siempre, las recetas que nacen al vuelo son las que luego me dan más satisfacción!
¿Estás listo para leer la receta?
👇 Luego, si quieres variar, usando las mismas harinas se pueden hacer también estos otros bollos: 👇
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 16 Horas
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Porciones: 25 Piezas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 400 g harinas mixtas (yo usé harina 0 para pizza + manitoba)
- 80 g harina de garbanzos
- 140 g levadura madre líquida
- 250 g agua
- 2 cucharaditas aceite de oliva virgen extra
Herramientas
- Cuenco
- Cuchara
- Bandeja de horno
- Papel de horno
Pasos
Verter en un cuenco el licoli y el agua y disolver bien el licoli.
Añadir las tres harinas y mezclar con una cuchara hasta obtener una mezcla suave.
Continuar trabajando la masa a mano rápidamente, al menos 5 minutos, pero mejor 10, y en cualquier caso hasta que el panecillo, al trabajarlo, se despegue de las paredes del cuenco.
👉 Si el panecillo resulta demasiado suave – puede suceder según las harinas utilizadas – añadir poca harina a la vez según sea necesario.
Con el panecillo listo, untarlo con aceite (basta poco) por toda la superficie, especialmente en contacto con el cuenco.
Colocar el cuenco en un lugar resguardado (en el horno o dentro del microondas). Durante la primera hora de fermentación hacer los pliegues en el cuenco dos o tres veces cada 20-30 minutos.
Dejar fermentar hasta que duplique su tamaño durante unas 8 horas (yo he amasado por la tarde, así que toda la noche).
Con la masa duplicada, se puede proceder a formar los bollos y cocinarlos, pero para madurar mejor la masa cubrir el cuenco con film (o con un plato) y ponerla en el frigorífico por algunas horas.
👉 El tiempo de reposo en el frigorífico no importa que sea exacto, las tres veces que hice esta receta varié entre 6 y 12 horas.
Sacar el cuenco del frigorífico y coger porciones (pequeñas) de masa mientras aún está fría.
👉 Al tratarse de una masa bastante suave es útil manipularla cuando aún está fría para que no se pegue a los dedos.
👉 Se obtienen de 20 a 25 bollos, según el tamaño.
Manipular cada porción de masa delicadamente, tratando de no aplastarla demasiado, para obtener pequeños panecillos o pequeños rollitos.
Mientras tanto encender el horno.
Colocar los bollos ‘vaciabolsas’ en una bandeja o bandeja de horno cubierta con papel de horno y cocinarlos a 200°C durante 20-25 minutos, tiempo variable según el tamaño de los bollos y lo dorados que se prefieran.
☝ Las fotos que os muestro en esta receta se refieren a la primera prueba (la del verdadero ‘vaciabolsas’), cuando los bollos me quedaron de tamaño medio-pequeño y los saqué del horno poco dorados (por temor, luego infundado, de que se endurecieran). En la tercera prueba reduje mucho el tamaño de los bollos, haciéndolos tipo bollitos mignon, y los dejé dorar unos minutos más. Quedaron perfectos. 😋
Os aconsejo probarlos tibios, la corteza crujiente es irresistible!
Como siempre, cada vez que repito una receta difícilmente la hago exactamente igual, por eso con estas tres realizaciones de bollos he probado a:
– usar la harina de garbanzos en cantidad creciente, la primera vez 55 g (gramo más o menos, es decir, lo que había en la bolsa casi vacía), luego aumenté a 70 g y finalmente la tercera vez 80 g. Mi infalible jurado familiar ha decretado que los 55 g eran poco perceptibles, y 70-80 g la cantidad justa, es decir, con el sabor de la harina de garbanzos apreciable sin sobrepasar
– sustituir una parte del agua (100 g) con kéfir (pero también vale el yogur). Dado que siempre tengo exceso de kéfir en casa, es mi costumbre usarlo en las masas fermentadas. Los bollos quedaron genial tanto con solo agua como con kéfir, la versión con kéfir quizás era ligeramente menos crujiente y más suave, pero en ese caso (segunda prueba) había hecho los bollos más grandes que la vez anterior y por eso las variables eran dos, la comparación no fue… digamos… del todo científica 😄😅😁
Ok, y después de esta noticia técnica, desde la sección «la ciencia en la cocina a tanto al chilo»… ¡es todo! Te devuelvo la línea! 😄
Consejos sin sal
Que yo cocino sin sal ya lo sabéis, ¿verdad? 😉 Ah, quizás una cosa que no repito a menudo aquí es que en mi grupo he creado unas Guías en las que recopilo artículos y enlaces dedicados a la alimentación sana y, en concreto, a estudios e investigaciones sobre la sal y su uso (y/o abuso), por lo que… ¡inscríbete! 🙂
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
▫ Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la reducción progresiva.
▫ Usar especias. Guindilla, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavo, comino…
▫ Usar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Usar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Usar hortalizas picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Usar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
▫ Preferir los alimentos frescos.
▫ Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ Evitar llevar a la mesa el salero!
▫ Concederse a veces un capricho. Hace bien al ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
¡Sígueme!
En mi canal de WhatsApp y en Instagram, en la página de Facebook, en Pinterest y en mis dos grupos: El grupo de Catia, en la cocina y más allá y ¡Justo lo que estaba buscando! y si te apetece… suscribirte a mi Newsletter.
Las otras recetas Light and Tasty:
Os dejo con las buenísimas recetas anti-desperdicio de mis colegas Light and Tasty! 👇
Carla Emilia: Cebollas al jarabe de arce
Claudia: Dulce con panettone sobrante y skyr
Daniela: Risotto con granada y cáscara de limón
Elena: Tarta con fruta fresca y seca
Milena: Tarta salada con escarola, calabaza y aceitunas taggiasche

