Calabaza verde con avellanas (en freidora de aire).
La elección del título de esta receta fue (pero ya lo sabéis, ¡me pasa a menudo!) dolorosa. ¡Creo que necesito un asesor en títulos de recetas! ¿Quién se ofrece? 😃
Si os lo estáis preguntando – sí, sé que os lo estáis preguntando 😁 – los otros títulos posibles eran: calabaza verde cocida en freidora de aire, calabaza delica con avellanas, calabaza con hierbas aromáticas y avellanas, calabaza aromática en freidora de aire receta de Valentina.
Todos títulos correctos, pero todos incompletos. El adecuado hubiera sido (pero era realmente demasiado largo): calabaza verde con hierbas aromáticas y avellanas cocida en freidora de aire, receta de Valentina.
Mencionar a Valentina en el título me hubiera gustado pero, además de la longitud del título, hubiera sido limitante, incluso reductivo, ya que la simple mención, un solo nombre, una sola palabra, no habría hecho juego con los ríos de palabras que ambas, ella y yo, siempre hemos vertido en nuestras introducciones a las recetas.
Sí, también ella tiene (o tendría) un blog (Un dolce al giorno) muy bonito, con buenas recetas, todas con introducciones largas y sabrosísimas. Está en standby desde hace tiempo (y siempre lo he lamentado) y creo que (a pesar de mis reiterados intentos de convencimiento) así seguirá por un tiempo. Aunque nunca digas nunca, quién sabe el destino, siempre espero que un día u otro Valentina me escriba un bonito mensaje del tipo «¡eh, sabes que he escrito una nueva receta?» 🤞😊
Sea como sea, y sea como será, hoy quiero dedicarle a ella y a su blog esta introducción, que a vosotros quizás (es más, quitemos el quizás) os pueda parecer una introducción desordenada, pero para mí tiene su razón de ser, y luego… como Valentina siempre me decía hace ocho años cuando estábamos en los albores de nuestros blogs: ¡quien no quiere leer puede desplazarse y pasar directamente a la receta! 🤭 (así que decidid vosotros, ¡yo mientras tanto escribo!).
Y es más, le dedico toda la receta completa de esta mi calabaza verde con avellanas, que es suya.
Me la pasó, sin saberlo, durante una de nuestras conversaciones en chat – esas nuestras chat larguísimas llenas de ríos de palabras, con respuestas mutuas tan largas como solo nosotras sabemos hacer largas – tema principal las ventajas y desventajas de las freidoras de aire, con intercambio de fotos y consejos sobre cómo cocinar una buenísima calabaza delica con muchas-muchas hierbas aromáticas y mucha nuez moscada + las avellanas (el ingrediente que no me esperaba) cocida en su (de Valentina) nueva freidora de aire, a pesar de un librito de instrucciones feo, mal hecho, e incomprensible.
(Anuncio: Si necesitáis asesoramiento sobre cómo se escribe un manual de instrucciones, preguntadme, que en esto estoy versada, ¡no como con los títulos de las recetas! 🧐).
¿Decía? Ah sí, luego, después, cuando fui a hacer la compra, obviamente compré una calabaza delica. Que el supermercado etiquetó como calabaza verde, poniéndome encima todas las dudas del mundo en cuanto a variedades y denominaciones de calabazas que parecen iguales al verlas, pero puede que no lo sean.
Dudas legítimas, porque no sé si es solo una cuestión de nombre (¿verde=delica siempre?) o si es solo una cuestión de color de la piel. ¡Boh! Por suerte, ni siquiera Valentina estaba del todo segura cuando se lo pregunté, lo cual me reconfortó bastante, porque ser foodblogger y tener dudas sobre los nombres de las calabazas… bueno… mmm… ehm… ¿es importante? ….¿nos importa? 🎃
Bueno, ciertamente me importa que esta calabaza, sea cual sea su nombre, cocida así, con las avellanas así, y con las hierbas aromáticas así, y sin olvidar la nuez moscada, es una gran receta, que en espera del regreso de Valentina a estos escenarios… me apetecía contar.
Mientras tanto, para otros evocadores relatos de una Valentina que escribe y fotografía como los dioses, daos una vuelta también en este (otro) su lugar mágico, vale la pena.
Epílogo: Mis colegas de la sección Light and Tasty ahora me las imagino así: un poco perplejas, un poco sonrientes, un poco resignadas, preguntándose: ¿pero toda esta introducción, qué demonios tiene que ver con el tema «los colores de las frutas y verduras de noviembre»??? 😄
¡Disfrutad!
〰〰〰
¡Para vosotros otras ideas-calabaza! 👇
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 5 Minutos
- Porciones: 2
- Métodos de Cocción: Freído al aire
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Otoño, Invierno
Ingredientes
- 300 g calabaza delica (verde)
- c.s. hierbas aromáticas mixtas (romero, salvia, perejil, orégano, nuez moscada, albahaca)
- c.s. nuez moscada
- 1 cucharadita aceite de oliva virgen extra
- 10 avellanas tostadas
Herramientas
- Freidora de aire Ariete Airy Fryer Mini
Cómo proceder
Lavar bien la calabaza y secarla.
Cortar la calabaza en cubos, o en rodajas, sin pelarla.
👉 Por lo general, yo la corto en rodajas porque, si son finas, se cocinan más rápido, lo cual es una ventaja. Pero si sois amantes de la textura pastosa de esta variedad de calabaza, el corte en cubos permite apreciar mejor la pulpa (a mi gusto). Naturalmente, el tiempo de cocción deberá, aunque sea poco, adaptarse al tamaño de los trozos o al espesor de las rodajas.
Condimentar las rodajas, o los trozos, de calabaza con el aceite y las hierbas aromáticas, más una buena ralladura de nuez moscada.
👉 La mejor manera de condimentarlas es (consejo que me dio Valentina) poner los trozos de calabaza en un bol, verter aceite, hierbas aromáticas y nuez moscada y mezclar con las manos. De esta manera, el aceite se distribuye bien por todas las rodajas (pero se ensucian las manos).
Como se documenta en las siguientes fotos, la primera vez que hice esta receta no seguí el consejo de Valentina (porque tenía prisa en continuar, y no quería ensuciarme las manos 🤭😅). Diría que ambos métodos están bien, decidid vosotros cuál usar.
1. Coloqué las rodajas en la cesta de la freidora de aire (sobre la rejilla) y pincelé con aceite las rodajas.
2. Agregué las hierbas aromáticas y una generosa ralladura de nuez moscada, luego hice una primera ronda de cocción durante 10 minutos a 180 grados.
👉 Con las hierbas aromáticas se puede ser generoso. Se pueden usar tanto frescas como secas.
Después de esta primera ronda de cocción, las rodajas de calabaza en la superficie se doraron ligeramente mientras que las de abajo quedaron crudas, así que mezclé las rodajas y pincelé con aceite las de la superficie.
3. Hice una segunda ronda de cocción durante otros 10 minutos, siempre a 180 grados.
Después de este segundo paso de 10 minutos, la calabaza estaba cocida.
Emplaté las rodajas, piqué las avellanas y las esparcí sobre la calabaza como topping (foto de portada).
En cambio, cuando volví a hacer la receta la segunda vez procedí con dos diferencias sustanciales:
1. Corté la calabaza en trozos más gruesos (como hace Valentina), y en este caso configuré la temperatura a 190 grados y prolongué la cocción 4-5 minutos más;
2. Agregué las avellanas en este segundo paso de cocción.
Confieso que tenía un poco de miedo de que las avellanas se tostaran demasiado, pero Valentina tenía razón, no sucedió. Y estaban buenísimas.
El único apunte que tengo que hacer a esta segunda versión es que los trozos más pequeños de avellana pasan a través de los agujeros de la rejilla y terminan en el fondo de la cesta.
Para resolverlo tengo tres soluciones posibles:
1. Usar las avellanas enteras (yo, sin embargo, las prefiero picadas).
2. Usar papel de horno o los cestos de papel especiales para freidora de aire. He comenzado a usarlos hace poco tiempo pero los recomiendo encarecidamente porque son realmente útiles.
3. O bien… al final de la cocción levantar la rejilla, recoger con una paletita todas las avellanas y las hierbas aromáticas caídas, y esparcirlas sobre la calabaza con aire desafiante susurrando: «Ahhh, ¿queríais escapar eh?» 🤪
La combinación calabaza+avellanas es fabulosa, tanto en sabor como en el contraste blando-crujiente. Y es válida también para la cocción en horno.
La calabaza verde con avellanas que cociné hoy estaba espectacular, ¡me la comí con mucho gusto!
Consejos sin sal
Los consejos sin sal, ya sabéis, en este blog son fundamentales.
El consejo de hoy: la freidora de aire, lo he descubierto con el uso, es muy útil para quienes cocinan sin sal, las verduras mantienen todo su sabor. Me repito: esta calabaza verde con avellanas hoy estaba espectacular, ¡me la comí con mucho gusto!
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
– Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la progresiva reducción.
– Utilizar las especias. Chile, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavo, comino…
– Utilizar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
– Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
– Utilizar vegetales picantes o fruta. Ajo, cebolla, limón, naranja…
– Usar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
– Preferir los alimentos frescos.
– Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (parrilla, papillote, vapor, microondas)
– Evitar llevar el salero a la mesa!
– Concederse a veces una excepción a la regla. Hace bien al humor y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
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Las recetas Light and Tasty de esta semana:
Y aquí tenéis las recetas «color noviembre» de mis colegas:
Carla Emilia: Crema de col romanesco con patatas y Asiago
Daniela: Manzanas hasselback con crumble de avena
Elena: Gratinado de endivia belga y manzanas
Franca: Chuletas con pistacho y granada
Milena: Postre ligero de caqui y granada
Serena: Pudín de caqui y chocolate

