Desde el primer año de apertura del blog, hace casi nueve años, cada año con vistas a la Navidad me prometí escribir la receta de nuestros cappelletti romagnoli, esos que mi mamá repite siempre, siempre igual.
Los cappelletti aquí son la pasta rellena (de caldo) por excelencia, un primer plato imprescindible e insustituible en la comida de Navidad, a menudo repetido luego en la comida del primer día del año, así como en Pascua.
Cada año durante ocho años, el día de Navidad he fotografiado el plato de mis cappelletti en caldo diciéndome cada vez que sí, este año escribiré la receta! Pero cada año luego renuncié. A veces por falta de tiempo, a veces porque luego la primavera llega en un instante y ya parece que es ‘fuera de temporada’ para una receta de caldo.
Otras veces por un motivo que quizás ahora os haga sonreír, pero estoy segura de que entre vosotros hay alguien que pueda entenderme: ¿os ha pasado alguna vez leer en las redes sociales las peleas que a veces ocurren en los comentarios de algunas recetas? Suele suceder con las recetas de la tradición.
Cuando se habla de recetas de la tradición, las diferencias, aunque mínimas, pueden dar lugar a discusiones interminables. Según mi opinión, para algunas recetas la verdad es que cada familia tiene la suya, en el verdadero sentido de la palabra. Pero esto debería ser motivo de intercambio de ideas, recetas y consejos, ¿no de peleas parroquiales, no creéis? Y así ha ido, que a veces me he dicho pero ¿quién me manda a compartir con todos la receta de mi mamá? Que cada uno se quede con su receta y contentos todos. Y año tras año he pospuesto la decisión al año siguiente.
Hace unos diez días, sucede que mi hija me pide la receta.
Ha organizado en su apartamento de universitaria una comida navideña anticipada, junto con su grupo de estudio compuesto por chicos y chicas de varias regiones, cada uno trayendo una especialidad regional propia. Uno hizo el caldo, otro el erbazzone, otro trajo embutidos campanos y caciocavallo, y Flavia los cappelletti romagnoli de la abuela Vanda copiados de mi cuadernillo.
Me ha contado luego que la realización de los cappelletti se transformó en un trabajo coral (🤩). Uno estiraba la masa con el rodillo, mientras turnándose otros cerraban los cappelletti, mientras el caldo cocía y mientras todos ayudaban por turnos a quien del otro lado de la mesa estaba preparando el postre.
Y al final el resultado fue excelente. Claro, para estirar la masa a mano se necesita, justamente, tener mano 😀 por eso, quizás, no quedó tan fina como la abuela recomendaría, pero quién sabe, quizás… ¡una máquina para la pasta podría ser una buena idea de regalo para estos jóvenes cocineros tan voluntariosos!
Y así, ese día mi hija y sus amigos confirmaron y pusieron en práctica mi visión, y la receta de nuestros cappelletti de la tradición ha dado, para mí, un salto de calidad.
Si hubiese escrito esta receta antes, habría escrito esta introducción dedicándola al mundo campesino, habría citado los relatos que mi papá a menudo nos cuenta del tiempo que fue, y habría traído sus recuerdos de cuando el relleno de los cappelletti no era motivo de disputa entre quienes usan dos tipos de carne y quienes tres, porque simplemente se hacía «con la carne que había».
Este aspecto pobre de las recetas de la tradición debería siempre recordarse. En aquella época, la elección de los ingredientes dependía, no para todos pero casi para todos, de la disponibilidad, y no de la observancia rigurosa de recetas ‘oficiales’.
Hoy, ahora mientras estoy escribiendo, que nuestra receta – tan nuestra que está titulada en mi cuadernillo «Relleno para cappelletti de mamá» – se ha convertido, aunque sólo por un día, en una receta coral, para preparar todos juntos entre veinteañeros provenientes de toda Italia, es algo que me gusta muchísimo. Es banal quizás, pero me gusta.
Por eso finalmente he decidido escribir la receta.
Y casualmente era la receta adecuada para la rúbrica Light and Tasty, hoy dedicada a la Navidad.
¡Disfrutad! 🌟🌟🌟
〰 〰 〰
- Dificultad: Media
- Costo: Medio
- Tiempo de preparación: 1 Hora
- Porciones: 8
- Métodos de Cocción: Cocina de fogón
- Cocina: Regional Italiana
- Región: Emilia-Romagna
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
Las cantidades son indicativas, en el cuadernillo está escrito ‘aproximadamente’ delante de cada ingrediente, y está escrito ‘mucho’ en la entrada de parmesano, y no está indicado cuánta pasta al huevo se necesita. Por lo general, para 8-10 personas hacemos una masa de 6 huevos, pero os recomiendo no enfocarse en los pesos precisos, si hacéis más… recordad que se pueden congelar. 😉
- pasta al huevo hecha en casa
- 300 g carne de res (magra, tipo músculo)
- 50 g lomo de cerdo
- 50 g pechuga de gallina o capón
- 50 g queso (tipo caciotta) (os explico mejor en el procedimiento)
- parmesano rallado (dos puñados)
- corteza de limón
- nuez moscada
- (sal) y pimienta
- 1 huevo (opcional)
Herramientas
- Rodillo de madera
- Cortador de pasta
Pasos
Triturar los tres tipos de carne con la picadora (si se desea, pasándola dos veces).
👉 Alternativamente, se puede pedir al carnicero que la pique al momento de la compra.
Cocinar la carne en una sartén mezclándola con una cuchara sin dorarla. Son suficientes unos pocos minutos, debe quedar cocida pero blanca, no dorada.
👉 Hay quien la cocina añadiendo aceite o mantequilla, yo no añado nada, la cocino así sola, porque usando una sartén antiadherente o de acero los grasas añadidos se pueden evitar. En el caso de la sartén de acero se requiere solo un poco de atención: mantener el fuego bajo y mover la carne rápidamente con una cuchara.
Una vez cocida, verter la carne en un bol y añadir el queso.
👉 Precisiones sobre el queso: aquí existe el «queso para cappelletti» que es el mismo que también se denomina «queso para piada» (porque tradicionalmente se usa, y es adecuado, para ambos usos). Se trata de un queso tipo caciotta tierna.
Mezclar con el tenedor (si se desea con las manos) y sazonar con una pizca de pimienta (y eventualmente la sal, pero yo no), una buena ralladura de nuez moscada y de corteza de limón.
👉 A mí me gusta que el sabor de la corteza de limón esté bien presente (mientras mi mamá pone un poco menos que yo).
Al final añadir el huevo. No es indispensable, tiene el propósito de hacer el relleno más compacto, pero se puede omitir si el relleno está bien triturado.
Poner a un lado el relleno (en el bol cubierto con un plato o en un recipiente) y proceder a la realización de la pasta al huevo.
El relleno no tiene un color particularmente fotogénico si se ve solo, pero combinado con el color de la pasta al huevo se vuelve hermoso, para mí. 😀
PS: las manos en movimiento son de mi mamá, la abuela Vanda 🙂
Aunque con la foto anterior os he adelantado el resultado final de la pasta al huevo, en este caso estirada con el rodillo, y luego cortada en cuadritos, os dejo un par de informaciones:
En primer lugar os repito aquí –> el enlace de la receta base a la que os remito, así os ahorro las repeticiones.
Además, dos consejos a mi parecer útiles, no solo para los cappelletti sino en general para toda la pasta rellena:
1. Estirar la pasta finamente. Según la tradición de las abuelas, cuanto más fina mejor. Se puede estirar tanto a mano como con la máquina para pasta, eléctrica o de manivela.
2. Mientras se realizan los cappelletti (y si no se está trabajando a varias manos para agilizar) es aconsejable cubrir con un film de plástico la pasta estirada (y ya cortada en cuadritos) para evitar que se seque.
👉 Si la pasta se seca, resulta muy difícil cerrar los cappelletti. Alternativamente, recomiendo estirar poca pasta a la vez (manteniendo el resto cubierto con film de plástico o debajo de un bol) para no darle tiempo a que se seque.
A continuación os pongo una foto en la que se ve bien el film de plástico sobre los cuadritos ya cortados. En primer plano también podéis admirar un intento no muy exitoso por mi parte (¡afortunadamente desenfocado!) de hacer un cappelletto pequeño como un tortellino cerrándolo alrededor del meñique. 😀
Después de estirar la pasta, cortarla en cuadritos de (más o menos) 3 – 4 cm por lado.
👉 Se puede cortar con una cortadora o con un cuchillo, como se prefiera. También existen cortadoras específicas que cortan directamente los cuadritos, pero personalmente yo nunca me he encontrado bien con ellas, prefiero usar la cortadora. Si se desea, usando la cortadora ondulada se pueden obtener cappelletti con el borde ondulado (luego os muestro la foto al final de la receta).
🌟 El tamaño de los cuadritos es subjetivo, va a gustos o según tradición familiar. En la familia de mi padre los cappelletti ‘se hacían’ grandes, mientras que en la de mi mamá se hacían más pequeños (pero no tan pequeños como los tortellini boloñeses).
Colocar «una pizca» de relleno en cada cuadrito de pasta.
Doblar el cuadrito en forma de pañuelo.
Sellar todo el borde pellizcándolo entre el pulgar y el índice.
Cerrar los dos extremos apretándolos entre sí o superponiéndolos. También en este caso cada familia usa el método que prefiere.
Nosotros los cerramos generalmente girándolos alrededor del dedo índice, salvo experimentos personales como habéis visto en algunas fotos atrás. 😊
Y aquí están los cappelletti hechos por Flavia y sus amigos. Una obra prima para aplaudir. 💛 (En la próxima ocasión aprenderán también a hacerlos todos iguales! 😃).
Los cappelletti caseros se cocinan principalmente en caldo de carne.
El caldo de Navidad, hecho especialmente para los cappelletti, prevé además de la clásica carne para caldo también la adición de capón. (En mis proyectos de futuro próximo está también la publicación de la receta del caldo, ¿lo lograrán nuestros héroes? 😀)
Para la conservación haría una distinción entre antes y después de la cocción.
Antes de la cocción: si se hacen el mismo día del consumo, es suficiente colocar los cappelletti en bandejas sin superponerlos, eventualmente cubriéndolos con un paño. Si se hacen con anticipación, es recomendable congelarlos. En este caso aconsejo meterlos en el congelador directamente con la bandeja para luego, una vez congelados, transferirlos a una bolsa o un recipiente. (Como para los ñoquis).
Después de la cocción: si sobran después de la cocción os recomiendo sacarlos del caldo y dejarlos escurrir antes de ponerlos en un recipiente, de lo contrario si se quedan en el caldo al día siguiente estarán deshechos y agrandados desmesuradamente.
Los que sobren, si queréis reciclarlos de manera alternativa, hacedlos así 👉 crujientes, como os había sugerido en esta receta.
Finalmente, la última foto pero no menos importante, la foto que os había anticipado al inicio del procedimiento: los cappelletti con el borde ondulado. Me gustan mucho cortados así. 🙂
Consejos sin sal
Los consejos sin sal, como sabéis, no pueden faltar incluso cuando hablamos de recetas tradicionales. En la lista de ingredientes he puesto la sal entre paréntesis como siempre hago cuando se trata de una receta no mía sino de mamá o de la abuela, por respeto a la receta original.
Solo me queda recordaros que no exageréis con los alimentos demasiado salados y echar un vistazo a mis consejos listados a continuación… ¡incluso en el día de Navidad! ¡Por favor! 😉
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
– Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe darse cuenta de la progresiva reducción.
– Utilizar las especias. Chile, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavo de olor, comino…
– Utilizar las hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
– Utilizar las semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
– Utilizar verduras picantes o fruta. Ajo, cebolla, limón, naranja…
– Utilizar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
– Preferir los alimentos frescos.
– Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
– Evitar llevar el salero a la mesa!
– Concederse a veces una excepción a la regla. Hace bien al humor y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
¡Sígueme!
En mi nuevo canal de WhatsApp y en Instagram, en la página de Facebook y tableros de Pinterest, en mis dos grupos: El grupo de Catia, en la cocina y más allá y ¡Justo lo que estaba buscando! y si te apetece… suscríbete a la Newsletter.
Las recetas Light and Tasty de hoy:
Y aquí tenéis las recetas navideñas de mis compañeras:
Carla Emilia: Rollitos de pez espada y salmón
Daniela: Galletas integrales con miel sin mantequilla
Elena: Vieiras gratinadas
Franca: Estrella de pan para la mesa de Navidad
Milena: Tartaletas de fregula sarda con gambas cocidas y crudas

