Cuando era adolescente, preparar postres era mi principal pasión culinaria. Pero odiaba preparar la crema pastelera. 😅
No era una de las preparaciones favoritas en nuestra casa porque siempre hemos tenido una predilección por la nata, incluso en los rellenos. Cuando era necesaria la crema y no se podía sustituir, la preparaba de mala gana, siempre con precaución y con temor al fracaso. En esa época usaba la única receta disponible en nuestra casa, la de un libro de cocina de mi madre, que requería calentar la leche antes de añadirla a los huevos. Un método que vi usar a menudo por muchos, pero que nunca me gustó porque dos de cada tres veces la crema se cortaba (y yo me enfadaba cada vez).
Cuando fui a la universidad, convivir con mi amiga Ángela en ese primer año en Bolonia fue de importancia fundamental para mi vida. En primer lugar porque a causa de ella conocí a mi marido 😁💪 y luego porque me enseñó un método infalible para hacer la crema pastelera. Un método que no he abandonado desde entonces. (y tampoco al marido 😄).
Ángela en esa época comía poquísimo, pero sabía hacer un pastel inglés fabuloso, y la imagen de ella frente al fogón de nuestra pequeña cocina universitaria mientras preparaba su crema pastelera (para usarla luego en su pastel inglés) es uno de los recuerdos imborrables que tengo de ese aventurero primer año académico.
Y nada. Con los años, la receta de la crema de Ángela la olvidé, porque, como he contado también en otras recetas, la crema pastelera sigue siendo uno de los postres, o mejor dicho, uno de los rellenos, menos solicitados en mi casa, y durante años y años no la consideré en absoluto. Y un día, cuando necesitaba una receta fiable, le pedí a mi cuñada que me pasara la suya (que, mira tú por dónde, era similar).
Aquí está, esta receta que os cuento hoy es el resultado de la unión entre las dos recetas, más mis personalizaciones obligatorias. Con el indispensable e infalible procedimiento de leche fría que Ángela me enseñó hace tres décadas.
Que, no hay duda alguna, nunca cambiaré. 😍
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Las otras cremas dulces presentes en este blog: 👇
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 5 Minutos
- Métodos de Cocción: Fogón
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
Os dejo los ingredientes para la preparación de la cantidad mínima (es decir, con un solo huevo). Se obtiene la crema pastelera suficiente para rellenar un postre (una capa abundante, o dos capas «sin exagerar»).
- 1 huevo (entero)
- 50 g azúcar
- 20 g harina
- 350 g leche
- 1 cáscara de limón
Herramientas
- Cacerola
- Cuchara
- Plato hondo
Cómo preparar la crema pastelera:
Romper el huevo entero en una cacerola.
Añadir el azúcar y mezclar bien con una cuchara.
Añadir la harina, poco a poco.
Mezclar hasta que la harina esté bien integrada y sin grumos.
Verter poco a poco la leche fría, o mejor aún a temperatura ambiente, mientras se sigue mezclando.
Añadir la cáscara de limón y llevar la cacerola al fuego (a llama media).
Llevar a ebullición mientras se sigue mezclando.
Cuando hierva, bajar inmediatamente la llama al mínimo.
Cocinar, siempre mezclando, hasta que la crema se haya espesado.
Continuar la cocción un par de minutos más o hasta alcanzar la consistencia deseada.
Finalmente eliminar la cáscara de limón.
Dejar enfriar la crema antes de usarla.
Consejo: para acelerar el enfriamiento, evitar dejar la crema en la cacerola y transferirla a un plato, u otro recipiente, y mezclarla a menudo con una cuchara para que la superficie no se endurezca (formando la «película»). Cambiar de plato varias veces, hasta que la crema esté tibia.
Para evitar la formación de la película superficial se puede recurrir al método de cubrir la crema con film transparente en contacto (no es mi método preferido, pero es igualmente eficaz). Este método, sin embargo, no permite el enfriamiento rápido porque el film, obviamente, actúa como una tapa.
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