Contrario a las recetas de Pascua que están de moda en la web en estos días, aquí tenéis mi pesto a la siciliana.
Eh, probablemente no haréis esta receta para el almuerzo de Pascua, creo que no, pero quién sabe… ¡quizás para el Lunes de Pascua sí! Sí, porque un condimento frío es ideal para la pasta que se lleva en la cesta de picnic.
Estos días hace buen tiempo, hay sol con una brisa agradable, y yo tengo ganas de recetas frescas que me hagan anticipar el verano, ¿y vosotros?
Desde hace unos días estoy en convalecencia tras una operación quirúrgica y realmente estoy disfrutando el descanso que me ha sido prescrito. Dado que mi marido hace la compra y mi hija lava los platos (bueno, vale, no siempre 😛), yo me dedico a cocinar cosas simples, que no me hagan esforzarme. Y un pesto es mi receta ideal, es sano, es ligero, es rápido y fácil de hacer: ¡solo requiere el esfuerzo de presionar el botón de la batidora! 😀
En los días pasados, durante uno de mis momentos de relax de convaleciente en el sofá, he hojeado por millonésima vez mi viejo cuaderno de recetas, al que estoy muy encariñada y que de vez en cuando desempolvo. La receta del pesto a la siciliana está ahí, escrita de mi puño y letra hace unos veinte años, transcrita con toda probabilidad de una revista o tal vez de un paquete de espaguetis (como sugiere ese “x vermicelli” entre paréntesis). Es esta:
A lo largo de los años he repetido varias veces esta receta, la última de ellas hoy al almuerzo. 😊
La idea se me ocurrió porque ayer mi marido hizo la compra y trajo tomates cherry, ¡los primeros después de todo un invierno de abstinencia! ¡Cuánto he echado de menos los tomates maduros! Cuando me puse a cocinar me di cuenta de que se me habían acabado los piñones, así que improvisé con lo que tenía en casa, es decir, semillas de girasol y almendras. Luego decidí añadir también un pequeño tallo de apio, además de las hojas previstas, porque era un apio tan tierno que me pareció realmente adecuado para esta receta. ¡Espero que los sicilianos no se enfaden por las variaciones que he hecho, en realidad no conozco la verdadera receta del pesto a la siciliana, y ni siquiera sé si la de mi cuadernillo es correcta! Entonces, dado que soy meticulosa, pensé en pedirle información a mi amiga Tania, que entiende de recetas sicilianas, y ella me explicó que las versiones de este pesto siciliano pueden variar de una zona a otra (algo así como ocurre aquí con la piadina, que cada zona y a veces cada familia tiene su propia versión). Y luego me habló del pesto trapanés, que es un poco diferente de este mío “a la siciliana” y en el que se utilizan almendras. Así que, venga… ¡al menos con las almendras acerté! (Si os interesa la receta del pesto trapanés, esta es la receta de Tania).
Pero ahora, mi querido pesto a la siciliana… ¡ahora te toca a ti! 😃
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- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 2
- Métodos de Cocción: Sin cocción
- Cocina: Regional Italiana
- Región: Sicilia
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 1 manojo albahaca
- 1 manojo perejil
- 1 tallo apio (pequeño y tierno, incluidas las hojas)
- 2 dientes ajo (si son grandes, basta con uno)
- 8 tomates cherry (o más, si son muy pequeños)
- 1 cucharada semillas de girasol
- 1 cucharada almendras
- 4 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- chile (opcional)
Herramientas
- Batidora de mano con picadora
Pasos
Lavar las verduras.
Pelar el ajo y quitar el germen central si lo hay.
Cortar por la mitad los tomates cherry y las almendras.
Colocar todos los ingredientes en el vaso de la picadora, o de un pequeño robot de cocina, y triturar añadiendo aceite poco a poco hasta que la salsa se vuelva cremosa.
Usé 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Eventualmente, la cantidad de aceite se puede ajustar al momento de aderezar la pasta.Añadir un poco de chile si se desea.
Utilizar este aromático pesto a la siciliana para aderezar en frío la pasta recién escurrida.
¡Y buen provecho! 😋
Consejos sin sal
¿Os habéis dado cuenta de que incluso en la receta escrita en mi cuadernillo hace veinte años… ¡la sal no aparece? 😉
Para los que aún no lo sepan, yo cocino sin sal añadida. Y en este artículo he contado todos los cómo y los porqués. 😊
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
▫ Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la reducción progresiva.
▫ Utilizar especias. Chile, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavos de olor, comino…
▫ Utilizar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Utilizar verduras picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Utilizar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
▫ Preferir alimentos frescos.
▫ Evitar cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ Evitar llevar el salero a la mesa.
▫ Permitirse a veces un descanso de la regla. Hace bien al estado de ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
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