¿Conocéis el eslogan desconfíen de las imitaciones? Pues, ¡olvidadlo! Porque a veces incluso las imitaciones tienen «su porqué». Y mi escarola rellena, como imitación de la original, ha hecho un gran papel, a pesar de las evidentes adaptaciones personales. 🤩
Por eso no dudéis: comprad los ingredientes e imitadla, ¡porque merece la pena!
He sido reacia durante años, tenía ganas de probar esta receta desde hace mucho, me intrigaba y atemorizaba a la vez, pero nunca me decidía.
Luego, la tarde de Nochebuena, haciendo mi compra de última hora para la comida navideña, frente a una escarola hermosa, gigantesca, que me miraba y me decía ‘cómprame’, me lancé de golpe. Hice una foto rápida a la escarola, a escondidas (porque me sentía un poco ridícula fotografiando la ensalada allí en medio de la gente en la sección de frutas y verduras) y le mandé un mensaje a mi amiga Rossana (si ella no conoce la verdadera receta, ¿quién más lo hará?) y le pedí todos los consejos para cocinar mi primera escarola rellena. Para ofrecer a los invitados al día siguiente.
😀
Si también vosotros, como yo, tenéis cierto temor a cocinar recetas regionales, incluso las de vuestra propia región, porque con las recetas regionales nunca se acierta, porque siempre hay quien hace la receta diferente a la tuya y siempre hay quien dice que la verdadera receta no es la que has hecho tú…
Si también os gusta, como a mí, modificar las recetas porque os divierte cocinar, con beneplácito de la verdadera receta de turno…
Si incluso cuando os decís “esta vez quiero hacer las cosas bien y quiero ser fiel a la receta” en realidad vuestro karma no es ese y nunca lo será…
…en fin, decididlo por vuestra cuenta si preferís preparar todos los ingredientes allí, todos allí, listos sobre la encimera como hice yo (¡y subrayo listos sobre la encimera!) o si preferís lanzaros al azar y lo que será, será, porque al fin y al cabo, para qué lo digo… contra el karma de la receta que nunca es como la receta quiere, realmente nada se puede…
…porque si también vosotros sois así, como yo, con ese karma, tal vez al final, después, solo después, mucho después, al terminar de cocinar, os daréis cuenta de que: ¡Ohhh noooo, he olvidado los piñones, he olvidado los piñones! ¿Pero cómo he hecho para olvidarme de los piñones?????
😆
Eso es.
Pero como haya sido, estaréis felices, y querréis distribuir la receta por ahí, porque original o no que sea, con piñones o sin piñones, vuestra escarola rellena no original la habréis comido con gusto, y vuestros invitados también. ¿Y qué más se puede querer de una receta? 😊
👇 A continuación, algunas de mis otras recetas regionales, originales o no. 👇
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Regional Italiana
- Estacionalidad: Invierno, Navidad
Ingredientes
- 1 cogollo escarola (endibia) (de 1,3 kg)
- 1 cucharada pasas
- 1 cucharada alcaparras
- 2 cucharadas queso parmesano rallado
- 2 dientes ajo (3, si son pequeños)
- 1 cucharada piñones
- 20 aceitunas negras
- 1 cucharada aceite de oliva virgen extra
- pimienta
Herramientas
- Sartén antiadherente
- Bol de vidrio
- Cuerda de cocina
- Espátula de cocina
Pasos
Limpiar la escarola quitando las hojas exteriores, si es necesario.
Lavarla, el cogollo entero, y dejarla escurrir para quitar el exceso de agua. Mejor aún, secarla con un paño.
Atención a no romper el cogollo, tan grande y pesado como el que usé yo en realidad no es muy manejable mientras se lava.Preparar el relleno.
Considerar que las cantidades que os he dado son indicativas, si os apetece poner tres aceitunas menos o una cucharada más de parmesano según yo no hace mucha diferencia, también porque tendréis que ajustaros según el tamaño de la escarola.Picar dos dientes de ajo.
Rallar el parmesano.
O en alternativa el pecorino.Cortar las aceitunas en trozos.
Como hice yo, de lo contrario dejarlas enteras, obviamente deshuesadas, como dicta la receta original. Además, me dicen que si encontráis las aceitunas de Gaeta son esas, las que hay que usar, yo sin embargo usé las aceitunas negras normales.Desalar las alcaparras. Si, como yo, tenéis que usar las que están en vinagre, lavarlas en cualquier caso con agua, mejor si es fría.
Tuve que usar las alcaparras en vinagre porque en la víspera de Navidad no quedaba ni un solo paquete de alcaparras en sal en todo el supermercado.Finalmente… ¡no olvidéis los piñones!
Cuando hice la foto del plato que veis en la imagen de abajo no me di cuenta de que faltaban los piñones. Me auto-justifico diciendo que en ese momento eran las 11 de la mañana de Navidad y tenía cierta prisa por seguir…😅😀
Rellenar la escarola con todos los ingredientes, poniéndolos en el centro del cogollo, agregar una pizca de pimienta (opcional).
(Abro un paréntesis sobre la anchoa: en la verdadera receta original está prevista, pero aquí en casa no le gusta a nadie, ni a mí, por eso nada de anchoa en nuestra escarola rellena no-original. Aparte del pequeño detalle de que las anchoas en sal en la cocina hiposódica son un poco poco recomendables -como además las alcaparras y las aceitunas pero hoy no hacemos los precisos en todo- y por eso para nosotros es mejor así al final, que las anchoas no nos gusten 😀).
Cerrar el cogollo y atarlo con un trozo de cuerda de cocina. Apretarlo lo más posible para que en la cocción el relleno no se salga. Si utilizáis escarolas más pequeñas, en lugar de esta gigante que usé yo, sin duda será más fácil atarlas.
Dorar el cogollo, bien cerrado, en sartén con poco aceite y un diente de ajo picado.
Dar la vuelta a la escarola para dorarla por todos lados, luego cerrar con la tapa.
Como podéis notar bien en las fotos, como estoy desprovista de una tapa adecuada para cubrir esta escarola gigante, me he adaptado utilizando un bol de pyrex como tapa. ¡Ha funcionado de maravilla, y hasta estoy orgullosa de ello! 😀
Cocinar con “tapa” cerrada durante unos treinta minutos a fuego bajo.
Al terminar la cocción, dejar a fuego sin tapa durante unos minutos para evaporar la posible humedad dando la vuelta a la escarola suavemente por todos lados ayudándose con una espátula.
Quitar la cuerda.
Servir caliente.
El aspecto para mí es extraño y hermosísimo. 😍
Será porque las verduras siempre me apetecen, incluso cuando no son muy bonitas de ver, pero esta escarola rellena, aunque feucha y llena de defectos, aquí ha gustado a todos. ¡Padres, madres, hermanos y cuñadas e incluso maridos! Dejemos de lado a hijos y sobrinos que ni siquiera la vieron mi escarola rellena, porque – como cada año – después de haber comido los cappelletti ya estaban saciados y se levantaron de la mesa ocho platos antes que nosotros… 😄
Pero de todos modos hacedme caso: ¡esta escarola rellena, que no tengo el valor de llamar rellena, es una delicia!
Y si sobra, al día siguiente se puede pasar al horno con una pizca de pan rallado, y también así está buenísima (no hay foto por desgracia, la comimos y ya, pero lo repito: ¡estaba buenísima!).
Consejos sin sal
Os recuerdo, si no lo sabéis ya, que yo cocino sin sal.
Y os recuerdo que las verduras cocinadas sin sal os devuelven su sabor auténtico, y cuando os hayáis acostumbrado a no salar más veréis que no querréis volver atrás. Por eso, considerados los ingredientes sabrosos de esta receta, os recomiendo justamente intentarlo, a no añadir sal en esta escarola rellena. 😉
Y ahora mis indispensables consejos sin sal:
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
▫ Reducir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la disminución progresiva.
▫ Utilizar especias. Guindilla, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavos de olor, comino…
▫ Utilizar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Utilizar verduras picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Utilizar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
▫ Preferir alimentos frescos.
▫ Evitar cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (parrilla, papillote, vapor, microondas)
▫ Evitar llevar el salero a la mesa.
▫ Permitirse a veces un desliz a la regla. Hace bien al ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas sazonando según tus hábitos.
¡Sígueme!
En mi nuevo canal WhatsApp y en Instagram!
Como siempre, me encuentras también en mi página de Facebook, en mis tableros de Pinterest, en mis dos grupos: El grupo de Catia, en la cocina y más y ¡Justo lo que estaba buscando! y si te apetece… suscribirte a mi Newsletter.

