Focaccia semi-integral sin amasado
Quizás algunos de vosotros ya conozcáis esta receta, es una de las ‘recetas históricas’ del blog. Ahora he decidido actualizarla, porque últimamente, después de muchos años de usar casi exclusivamente levadura madre, me ha vuelto la curiosidad de retomar la levadura de cerveza.
A veces estoy tan ocupada que tengo poca paciencia para las largas fermentaciones que, necesariamente, requiere la levadura madre. Y a veces también soy un poco olvidadiza (eh sí, ¡los años pasan! 🤭), tanto que no me acuerdo de que el licoli de vez en cuando debe ser refrescado (¡ups! 😅). (¡Pero por suerte mi licoli es un mito, y logra resistir incluso mis olvidos!).
Entonces… he comprado dos cubitos de levadura de cerveza que ahora están allí esperándome y en los próximos días haré de nuevo esta focaccia semi-integral sin amasado que hace la belleza de 9 años era uno de mis caballos de batalla.
Es una focaccia que no requiere grandes trabajos, de hecho ninguno, y con una fermentación mínima (solo un par de horas) queda suave y adecuada para varios usos:
🔸 es excelente simple, para comer como sustituto del pan en las comidas
🔹 y es excelente rellena, por lo que es adecuada para llevar al almuerzo en la oficina, o para poner en la mochila de los niños para el recreo en la escuela
🔸 y se puede utilizar como masa para pizza (en este caso, sin el baño).
Es una focaccia ligera, porque es poco aceitosa, y es sin sal añadida. Ya lo sabéis, yo cocino así (pero… sí, sí, si queréis podéis añadirle sal, ¡pero sin exagerar eh!). 😄
A continuación, os dejo algunas ideas para la decoración o el relleno de esta focaccia semi-integral sin amasado. ¡Probadlas todas! 👇
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 2 Horas
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 250 g harina 0
- 250 g harina integral
- 350 ml agua
- Medio cubito levadura de cerveza fresca
- 1 pizca azúcar
- 1 cucharada aceite de oliva virgen extra
- 35 ml agua
- 35 ml aceite de oliva virgen extra
- romero (al gusto)
Utensilios
- Horno Sfornatutto
- Bandeja 25×30 cm
Pasos
Disolver la levadura en el agua tibia con la pizca de azúcar.
Verter las harinas en un bol.
Unir a las harinas el agua con la levadura y mezclar con una cuchara de madera, y no con las manos (es decir, sin amasar), hasta obtener una mezcla homogénea.
Engrasar la superficie de la masa (una cucharada de aceite) y cubrir el bol, o ponerlo dentro del microondas (apagado) como hago yo habitualmente cuando tengo que fermentar las masas.
Esperar 10-15 minutos, luego forrar con papel de horno una bandeja (yo usé una bandeja rectangular pequeña de aproximadamente 25×30) y extender la masa con las manos engrasadas.
Dejar fermentar durante 25-30 minutos.
Preparar el baño mezclando agua y aceite.
Pasados los aproximadamente 30 minutos, verter el baño sobre la focaccia distribuyéndolo con la punta de los dedos y presionando la superficie de la masa para formar pequeños huecos donde se depositará el baño.
👆 En la lista de utensilios os he indicado una bandeja con bordes altos. Si en cambio tienes una bandeja de bordes bajos, para evitar que el baño depositado a lo largo de los bordes pueda salirse te sugiero que adoptes este pequeño truco, simple en su sencillez: inserta alrededor de la focaccia tiras de papel de horno, que servirán de bordes. Así:
Esperar otra media hora aproximadamente, luego distribuir el romero, hornear a 170° y cocinar durante media hora, minuto más, minuto menos, hasta que la superficie esté dorada.
Y aquí está mi focaccia semi-integral sin amasado, recién horneada y cortada aún tibia:
Nosotros la hemos rellenado con queso, jamón y ensalada.
¿Y vosotros cómo la comeréis?
Consejos sin sal
Si acabas de llegar a mi blog y no lo sabes, yo cocino sin sal añadida. Si quieres saber más, he contado todo en el artículo Cocinar sin sal, mi recorrido que te invito a leer.
Mientras tanto, a continuación te dejo mis consejos hiposódicos en píldoras:
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre de:
▫ Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la reducción progresiva.
▫ Utilizar especias. Chile, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavos de olor, comino…
▫ Utilizar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Utilizar verduras picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Utilizar mi granulado vegetal sin sal
▫ Preferir alimentos frescos.
▫ Evitar cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ Evitar llevar a la mesa el salero!
▫ Permitirse a veces un descanso de la regla. Hace bien al humor y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
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