Sí, sé que estáis esperando las nuevas galletas de Navidad. 😊 ¡Este año tengo las galletas adecuadas, las galletas navideñas por excelencia, las galletas de jengibre! ¡Faltaban en este blog!
Las galletas de jengibre son una receta navideña típica y tradicional que más típica y más tradicional no puede ser, pero hasta ahora nunca me había sentido inspirada para hacerlas, quizás precisamente debido a su tipicidad. Ya os he contado en otras ocasiones (por ejemplo aquí, y aquí) que las recetas tradicionales las considero un arma de doble filo porque la crítica negativa siempre acecha, incluso cuando haces todo bien. Y aunque ya haya intentado replicar otras recetas internacionales, con el jengibre tenía ciertos temores.
Temor justificado, ya que en efecto mis primeros muñecos de jengibre no están a la altura de los verdaderos muñecos americanos, ¡con las decoraciones aún necesito practicar un poco más! 😃 Sin embargo, son galletas deliciosas, especiadas en su justa medida y bien crujientes, por eso os las recomiendo, estoy segura de que os gustarán.
Aquí están, ¿qué os parecen? 😃
Para que me decidiera a probar a hacer las famosas galletas de jengibre metieron la mano una película romántica navideña y el número uno de los expertos en románticas: Lucius Etruscus.
¿Os acordáis de las románticas, verdad? Aquellas con las que yo y Lucius (os he contado todo sobre él aquí! 😊) hemos estado acompañándoos – o al menos lo intentamos – hace unos meses, en agosto. Bueno, la colección de recetas tomadas de esas películas hoy se enriquece con un episodio navideño. Nos dejamos tentar por una serie de dulces especiados navideños, que vimos en una película con el inequívoco título de La Navidad más dulce. ¡Y no podíamos dejar pasar una película llena de dulces como esta!
Quienes nos siguieron en episodios anteriores ya saben que estas películas románticas de temática culinaria siguen siempre (o casi siempre) un esquema narrativo muy preciso, y esta de la que os contamos hoy no es una excepción. Pero os recomiendo echarle un vistazo, porque más allá de la trama, que es predecible, nos ofrece una montaña de dulces muy interesantes.
LA PELÍCULA DE HOY: La Navidad más dulce
A diferencia de veces anteriores, hoy no haré una reseña meticulosa, ni os contaré sobre las evidentes dotes interpretativas (ejem… un poco difícil llamarlas dotes 🤭) de los protagonistas. Además, como siempre, para todos los detalles cinematográficos podéis contar con Lucius y con el su artículo que ha salido en paralelo a este mío.
De esta película navideña solo diré que: 1. el escenario, como siempre, es un pequeño pueblo de provincia, 2. que hay un él y una ella, él pastelero en dificultades con su negocio familiar, ella pastelera y chef famosa además de conocida escritora, 3. ella, creativa y llena de recursos, obviamente ayudará a él, el inseguro de la situación, a levantar el negocio de la pastelería, inventando fantásticas estrategias de marketing que él no había pensado en absoluto. Entre ellas, la realización – increíble, ¡qué idea! 😅 – de recetas navideñas temáticas.
El tema es Las 12 delicias de Navidad, doce dulces inspirados en la receta original de jengibre, de la familia, de la pastelería, para ofrecer a los clientes en modo calendario de adviento, una receta sorpresa al día durante 12 días consecutivos.
Las películas románticas siempre saben regalarnos algún detalle útil sobre el estilo de vida de los estadounidenses, y estas de temática culinaria me generan mucho interés porque proporcionan entre líneas siempre bastante información sobre los hábitos alimenticios estadounidenses y sobre las recetas, que en esta película son realmente muchas. Tantas que hoy he decidido dirigir mi habitual minuciosidad no hacia la trama ni hacia los errores espacio-temporales de la película, que siempre nos hacen sonreír, sino hacia las recetas.
Algunas recetas, lamentablemente, solo se mencionan de pasada, pero haciendo alguna investigación en línea y analizando las imágenes fijas he logrado identificarlas casi todas. Las detallo aquí a continuación, acompañándolas con una breve descripción.
No me fue fácil hacer coincidir la secuencia de los dulces mostrados efectivamente en la película con los nombres de las recetas que aparecen escritos en la pizarra. Aquí está, esta es la pizarra con los nombres de las recetas:
No todas las recetas coinciden, y algunas no lograba reconocerlas, pero no dejé el hueso y como en un juego de encaje las coloqué (casi) todas. Sé que estáis pensando que es un trabajo inútil 😂 pero confiad en que… así como nada puede detener a una mamá que limpia (una cita que no puedo revelar, ¡pero es verdad!) tampoco nada puede detener a una apasionada ávida de resolver hasta la última página y el caso resuelto. ¡Ayuda, qué comparación tan absurda, ejem, bueno, lo intenté! 😅
En mi lista siguiente encontraréis, más o menos, las mismas recetas citadas por Lucius en su artículo. Descritas por él con la traducción utilizada en los diálogos de la película, mientras que en lo que a mí respecta he tratado de captar los detalles puramente culinarios de cada receta. Espero que sea útil para quien quiera intentar replicarlas (¡y algunas seguro que las intentaré!).
¡Empezamos!
LAS RECETAS PRESENTES EN LA PELÍCULA
La serie de recetas comienza con los Gingerbread macarons. Se trata de macarons (los famosos pastelitos de merengue) aromatizados con jengibre y rellenos con una crema que imagino será una crema de mantequilla también aromatizada con jengibre.
Día 2: Gingerbread vanilla fudge. Primero que nada: ¿qué es el fudge? El fudge, receta típica americana, es un fondant de chocolate, una especie de crocante suave, obtenido a partir de una mezcla caramelizada con adición de mantequilla, azúcar, leche (o nata) y chocolate. Una delicia para los amantes del chocolate (¿y quién no lo es? 😃) enriquecida con vainilla y especias.
El tercer día, la secuencia de recetas se complica, la receta indicada en la pizarra no coincide con lo que muestra la película. De hecho, el tercer día nos muestran, y bien en primer plano, así que no puedo estar equivocada, unos donuts (rosquillas con agujero) hechos con una masa de color marrón típica del pastel de jengibre y abundantemente cubiertos de glaseado y de frutas confitadas rojas y verdes. En cambio, en la pizarra están previstas las Mini gingerbread mousse cups, es decir, unas copas de mousse especiadas. Mientras que los donuts están indicados para el día 8. ¡Parece que hicieron alguna modificación en el montaje!
El cuarto día es el turno del Foam art gingerbread lattes, un capuchino especiado con espuma artística (¡jajaja espuma artística!!), que me costó bastante reconocer porque se sirve en tazas enormes que nunca hubiera pensado que pudieran contener un capuchino (o café con leche). ¡Quien logra terminar toda esa enorme taza queda satisfecho por una semana! 😅
Día 5: Cheesecake gingerbread squares. Cuadraditos de cheesecake especiada. A simple vista no tienen el aspecto de una cheesecake, más bien de pasteles (bastante grandes) de tres capas, prácticamente una cheesecake individual pero con la capa cremosa delgada, no como la de las cheesecakes que circulan aquí. Además, buscando en línea entendí que estos cuadraditos también se llaman bars, además de squares.
Día 6: Gingerbread cupcakes, es decir, cupcakes de jengibre. Para los pocos que no lo saben, los cupcakes son (en resumen) muffins cubiertos con un gran copete de nata o crema frosting. Es un dulce muy difundido, que francamente a mí me gusta poco porque no me gusta todo ese exceso de frosting (pero estoy segura de que soy minoría!).
Día 7: Gingerbread cake-pops. Son bolitas, tipo trufas, seguramente siempre de masa de jengibre, cubiertas de (presumo) chocolate blanco y con una decoración roja, y ensartadas en la punta de un palito. Un dulce, el cake-pop, siempre muy apreciado por los niños.
Día 8: No está claro qué está previsto para este día, la pizarra dice que es el día de los donuts (emitidos el tercer día) mientras que, según lo que dice la protagonista, debería haber crème brûlée (que sin embargo en la pizarra está prevista para el día siguiente). Hmmm 🤔 ¿y si fingimos que es el día de la mousse? Es decir, de esos Mini gingerbread mousse cups with local maple syrup, que ya os mencioné en el día 3, que son prácticamente unas copitas (bueno, vasitos) de mousse especiada con adición de jarabe de arce (de producción local). ¡Bien, así las he colocado y no se habla más del tema! 😄
La película en este punto salta rápidamente un par de días, el noveno y el décimo, sin darnos indicaciones precisas, pero siguiendo las indicaciones de la pizarra tenemos:
Al día 9, las Gingerbread crème brûlée tarts. Tartaletas de crème brûlée especiadas. Una receta que no se ve en la película, pero que encontré en línea. Se trata de una receta de origen francés, muy bonita y refinada (y quizás por eso intuyo por qué no está en la película! 🤭). Son tartas de masa quebrada a la crema, obviamente en este caso aromatizada con jengibre en lugar de vainilla, y quemada (brûlée) con soplete después de enfriar. ¡Una delicia!
Y al día 10, los Gingerbread cinnamon buns with cream cheese frosting. Panes de canela y jengibre con frosting de queso crema. Tampoco los he identificado en la película, podría haberlos confundido con los cupcakes, dado que ambos están decorados con cream cheese, pero lo que importa es que los panes de canela sé con certeza que son deliciosos (para mí mejor sin frosting) y es una de esas recetas que tarde o temprano escribiré!
Día 11: Gingerbread pudding with sticky miso caramel sauce. Pudding especiado con salsa de miso al caramelo. Después de una necesaria investigación para entender qué es exactamente el sticky miso (traducción literal miso pegajoso, que encontré en varias recetas), llegué a la conclusión de que la sticky miso caramel sauce es una variante del caramelo salado (es decir, con miso añadido). En cuanto a la traducción de pudding con budín, que es la traducción estándar más lógica, se necesita una pequeña precisión, ya que nuestro pudín – lo que nos viene a la mente al usar la palabra pudín – no es exactamente igual al pudding. El pudding suele ser un budín de pan duro (o pan rallado) y frutas secas, pero se sabe que las variantes de la receta son muchas, y es imposible imaginar cómo lo imaginaron en la película.
El último día es el día de los Gingerbread cookie sandwich, los sándwich de galletas, es decir: galletas de jengibre bien grandes y bien gruesas emparejadas y rellenas con una crema de queso untable y, supongo, fruta o mermelada. Me pregunté viéndolas (sí, estas están en la película y las mostraron bien, aunque francamente son estéticamente horribles), me pregunté, decía, cómo pueden los niños dar un mordisco a unas galletas tan grandes y tan rellenas… ¡ahhh qué boca grande tienes!
Pero ya se sabe, en los cuentos, y sobre todo en las películas románticas, ¡todo puede suceder! 😃
Mientras tanto, aquí, en la vida real de mí misma, puede suceder que en contra de las reglas más comunes del foodblogging que requieren cierta parquedad introductoria para no aburrir al lector 😁 yo decida alargar aún más este análisis con aroma a jengibre añadiendo a la ya larga lista otra, otra receta más. ¡Os dije que la película está llena de recetas! ¿Por qué privarse de ellas? 💪 Además, esta receta es una auténtica joya. ¿Os he intrigado?
Es una receta «fuera de concurso», es decir, que no aparece en la pizarra y que no pertenece a la serie 12 dulces en 12 días con furia, pero que merece absolutamente ser mencionada: la Coffeecake de jengibre, traducido literalmente pastel de café de jengibre.
Sobre este pastel hay un pequeño misterio que ahora os revelo.
En la película, exactamente a la media hora de verla, los protagonistas deciden qué dulces preparar y entre ellos se entusiasman por un «pastel de té especiado» para servir con una taza de té.
¡Error!
Sí, un error de doblaje. De hecho, dos. La traducción al español – justo después de hacerle decir a ella un improbable «especias con la crème brûlée» (no lo creo, ¡es imposible que el diálogo original sea spices with the crème brûlée, tiene que haber dicho spiced crème brûlée! que significa crème brûlée especiada) – le hace decir a él «pastel de té» mientras en el bien visible labial pronuncia coffee cake.
Ahora.
¿Por qué me detengo en este detalle que puede parecer insignificante? Porque busqué la coffee cake y la encontré, y confirmo que existe (tanto como coffeecake todo junto pero sobre todo como coffee cake, separado). Y también existe en la versión de jengibre, la Gingerbread coffee cake.
Y es un pastel para mojar que generalmente se come en el desayuno. Es una receta típica americana de origen alemán o escandinavo, la he visto replicada en muchos blogs de habla inglesa, además de italianos.
Lo bonito de este pastel es que tiene una característica extraordinaria: se llama coffee cake pero no es un «pastel de café». ¡No contiene café! ¡Gran Scott!
O sea, ¿me entendéis? El coffeecake deriva su nombre del simple motivo de que se come en el desayuno, típicamente acompañada de una taza de café, una buena taza grande de café americano. Y ahí es donde radica la originalidad que la película atribuye a los dos imaginativos pasteleros: en proponer servir este dulce (supongo para merendar a la hora del té, en lugar de en el desayuno) junto con una taza de té pese a ser un coffee cake. ¿Entendéis la sutileza?
A nosotros puede parecernos una trivialidad, pero creo que para un verdadero, auténtico, americano que no bebe té habitualmente, y que tiene el coffee cake en su ADN como pastel de desayuno, no es un detalle trivial.
Es esto lo que me gusta de estos románticos, que a primera vista son banales pero en realidad no lo son, es más, a menudo esconden detalles de vida real, lamentablemente descalificados por producciones de muy bajo presupuesto. Y luego a veces banalizados por un doblaje igualmente barato.
¿Estáis de acuerdo? ¿Disentís? ¡Decidme vuestra opinión!
Y ahora, después de esta larga lista de dulces, ¿os apetece comer las galletas de jengibre?
~ ~ ~ ~
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 30 Minutos
- Tiempo de preparación: 5 Minutos
- Porciones: 16Piezas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Americana
- Estacionalidad: Navidad
Ingredientes para 16 galletas de jengibre
- 200 g harina 0
- 50 g azúcar moreno integral
- 1 cucharada jarabe de arce (o miel oscura)
- 40 g mantequilla
- 1 cucharadita canela en polvo
- 1 cucharadita jengibre en polvo
- Media cucharadita clavo de olor molido
- 1 pizca nuez moscada
- Media cucharadita levadura en polvo para dulces
- vainilla (extracto o macerado)
- 30 g glaseado de agua para dulces
Herramientas
- Cortador de galletas
- Rodillo
- Manga pastelera con boquilla pequeña
- Papel de horno
Pasos
En un bol poner la harina y la levadura.
Mezclar.
Abrir un espacio en el centro donde verter el azúcar moreno, el jarabe de arce, la mantequilla blanda en trozos, el extracto de vainilla y las especias.
Para las especias, especifico mejor las cantidades que he indicado en los ingredientes: he usado una cucharadita (escasa) de canela en polvo, una cucharadita llena de jengibre en polvo y 4 clavos de olor machacados en el mortero. Generalmente no compro los clavos de olor en polvo por lo que me he adaptado así, la cantidad corresponde a aproximadamente media cucharadita. Además hay una pequeña ralladura de nuez moscada, no visible en la foto.
Trabajar con los dedos la mantequilla con los otros ingredientes.
Añadir el huevo y amasar rápidamente.
Obtenido un bloque, ponerlo en la nevera durante 20-30 minutos como es habitual para todas las masas quebradas.
👉 Recomiendo no superar la media hora de enfriamiento para que la masa se mantenga bien trabajable. Además, el bloque al enfriarse tiende a volverse pegajoso (probablemente debido al jarabe de arce).
Extender la masa, preferiblemente no muy finamente, sobre la superficie de trabajo enharinada.
Cortar la masa con un cortador de galletas en forma de hombre de jengibre u otras formas navideñas al gusto.
Disponer las galletas en una bandeja forrada con papel de horno y hornear a 180°C durante 10-15 minutos.
El tiempo de cocción puede depender del horno y del grosor de la masa, pero os recomiendo no superar los 15 minutos.
Preparar el glaseado siguiendo esta receta de glaseado de agua, o esta receta de glaseado con polvo de merengue.
Ambas recetas son válidas para la decoración de las galletas de jengibre, yo he utilizado el glaseado de agua, que como sabéis es el que utilizo habitualmente para todas mis galletas de Navidad.
Decorar las galletas de jengibre al gusto (posiblemente tratando de ser más hábiles que yo! 😅).
Los muñecos, según la tradición estadounidense, deben decorarse con ojos y boca sonriente, con botones y eventualmente botas y garabatos varios.
La cantidad de glaseado a preparar puede variar mucho según el tipo de decoración que se quiera obtener. Limitándose a botones, ojos y boca, basta realmente con muy poco.
Para obtener glaseado coloreado es suficiente sustituir el agua (la poquísima agua necesaria) por colorante líquido.
☝ Naturalmente, el glaseado necesita un tiempo de secado de algunas horas (variable según el grosor de la decoración), por lo que antes de apilar las galletas o envolverlas para regalos navideños es bueno verificar que esté bien seco.
Seguramente habéis notado los mil defectos (no, solo algunos 😇 ) de estas mis galletas de jengibre.
Primero: el color. Deberían haber sido mucho más oscuras, y el motivo ya lo mencioné: hace falta melaza. Aquí no es un ingrediente muy común, por lo que me he basado en lo que leí online, y es que la melaza se puede sustituir por miel oscura (como miel de castaño) o jarabe de arce, lo cual evidentemente no es suficiente. Ni siquiera el azúcar moreno, que me aseguré de comprar «marrón», es suficiente para oscurecer la masa, por lo que la próxima vez compraré muscovado (que de hecho contiene melaza), que ya había usado en el pasado en la masa quebrada con harina de arroz y que de hecho resultó oscura como habría querido hoy.
Segundo: el aspecto un poco rústico y granuloso después de la cocción. No sé por qué, ¿quizás porque usé levadura en lugar de bicarbonato como indican las recetas americanas? Lo descubriré con el tiempo replicando la receta hasta resolver el defecto. Tened fe, ¡resolveré también este enigma!
Otro defecto: lo repito, ¡debo perfeccionar mi habilidad en el arte de la decoración! 🤭😂😇 Si hubiera tenido tiempo para hacer otra hornada lo habría intentado de nuevo. Pero la cita con El Zinefilo se avecina y esta receta está a punto de autoprogramarse en… 3… 2… 1…
¡Boom! 🤦♀️🤩
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Preguntas frecuentes (FAQ)
¿De dónde proviene la tradición del hombrecito de jengibre?
Inicialmente ideados por la reina de Inglaterra Isabel I, el hombrecito de jengibre se convierte en un personaje muy popular tras la publicación en 1875 de la historia de San Nicolás, en la que el hombrecito es el protagonista de una rima que se ha vuelto muy famosa y conocida en múltiples variantes.
¿Qué características tiene el pan de jengibre?
El sabor del pan de jengibre es un gusto especiado característico dado por la mezcla de jengibre, canela, clavo de olor y nuez moscada. Debe ser un sabor intenso pero no demasiado invasivo. La receta no es única y puede personalizarse variando la cantidad de especias. La receta americana del pan de jengibre prevé la melaza, un ingrediente que en Europa es menos común y que a menudo se sustituye por miel o jarabe de arce, y en este caso el color final de la preparación resulta más claro. Una alternativa válida para obtener un pan de jengibre de color oscuro es el azúcar integral muscovado (que contiene melaza).

