Para la sección Light and Tasty, hoy cocinamos vegano. Mi propuesta son estas galletas veganas de calabaza sin levadura, una receta muy sencilla hecha con pocos ingredientes saludables.
La cita de hoy me emocionaba porque amo las recetas veganas. Desde el principio decidí intentar con un dulce, porque soy fan de los dulces veganos, y tenía además varias recetas «posibles», y… ¡ahhh cuánto hubiera querido cocinarlas todas!
Pero la semana que acaba de pasar fue para mí agotadora, entre compromisos de casa-trabajo-abuelita-hijos + dos costillas doloridas… pero bueno, sobre eso pasemos.. 😂 Mejor pensar en la nueva semana que empieza hoy, que espero esté libre de achaques, para poder hornear todas esas recetas errantes de las que me gustaría tanto hablaros en tiempos no bíblicos!
Por ahora empiezo aquí: con estas galletas veganas de calabaza de las que… ¡el consorte estuvo entusiasmado! (¡y con esto lo he dicho todo! 🤭).
Había empezado a explorar el mundo vegano ya hace años asistiendo al curso de cocina vegetariana y vegana, ¿lo recuerdas? Gracias a este curso, había aprendido a utilizar algunos ingredientes que hasta ese momento solo conocía de oídas (como por ejemplo el jarabe de agave y el agar agar) y desde entonces me he apasionado cada vez más por los dulces veganos. Dulces que, pero de verdad, no tienen nada que envidiar a los dulces tradicionales.
Aquí en el blog ya te he propuesto algunos dulces veganos, pero ahora con estas galletas de calabaza he querido intentar seguir una línea diferente, la de los dulces naturales, para los cuales se me encendió la bombilla leyendo el libro Dulces buenos y sanos de Dealma Franceschetti, ed. Macro.
Sigo desde hace años su blog macrobiótico-vegano, aunque yo no sea ni macrobiótica ni vegana, pero para mí sus recetas son todas excelentes, y además, ya saben, me gusta mucho cocinar y comer platos alternativos de todo tipo. Aunque confieso no haber superado el obstáculo de probar ciertos ingredientes que no conozco, como el malta de arroz o el amasake, y no he profundizado en los conceptos fundamentales de la macrobiótica: los alimentos Yin y Yang, las energías, los efectos debilitantes y tonificantes… aún no estoy lista para todo eso.
Sin embargo, algunos conceptos me intrigan. Uno entre todos, el hecho de que los dulces naturales tienen una dulzura que no «explota» (cita) sino que se expresa poco a poco, saboreando, y educando el paladar. Y en este concepto encontré una analogía fantástica con lo que siempre he dicho sobre la sal – sobre el sabor salado que cubre los sabores, la percepción de los sabores verdaderos, la reeducación del paladar y el enfoque gradual a los alimentos bajos en sodio – en resumen, una afinidad perfecta, aplicada a los dulces y a la percepción de la dulzura, que no podía dejar de atraerme e interesarme.
Así que hoy para nuestra sección del lunes he decidido confiar en este libro y proponer una receta no solo vegana sino también vegana-macrobiótica. Para mis galletas de calabaza, he elegido inspirarme en una receta que pudiera ser adecuada para nuestro desayuno matutino, y que pudiera personalizar según la disponibilidad de mi despensa. Y como acababa de comprar una calabaza, y todavía tenía un poco de mis pasas hechas en casa para usar, cuando vi el título ‘galletas de calabaza y pasas’ dije: «¡esa es, es ella!». 😀
El resultado estético de estas galletas veganas de calabaza es diferente de lo que la receta anticipaba, en el sentido de que usar cortadores de galletas con mi mezcla era imposible!, pero está bien, cuando personalizas las recetas sabes que puedes correr algún riesgo. Les detallaré mis variaciones, aunque mínimas, en el procedimiento.
¿Están listos? ¡Vamos!
👇 Si estás buscando otras ideas veganas, aquí tienes 3 de mis otros dulces:
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 30 Minutos
- Porciones: 19 piezas
- Métodos de Cocción: Horno, Microondas
- Cocina: Macrobiótica
- Estacionalidad: Otoño, Invierno
Ingredientes
- 300 g calabaza (pesada limpia)
- 250 g harina tipo 1 (de granos antiguos)
- 50 g aceite de oliva virgen extra
- 30 g azúcar moscovado
- 30 g pasas
- 6 nueces
- cáscara de 1 limón
Herramientas
- Microondas
- Horno
- Cuencos
Preparación
Primero, pelar la calabaza y cocinarla.
Cuando tengo que utilizar la calabaza como ingrediente de una receta, suelo cocinarla en el microondas. Para más información, aquí tienes mi tutorial –> aquí
Tiempo de cocción en el micro para 300 g de calabaza: 5 minutos a máxima potencia.
Dejar enfriar la calabaza y luego reducirla a puré aplastándola con un tenedor.
Aromatizarla con la cáscara rallada de un limón.
Verter la harina en un cuenco.
La receta preveía una parte de harina de arroz, que por desgracia no tenía en casa y por eso usé toda harina tipo 1, una harina de granos antiguos Gentil Rosso y San Pastore. Una buena ocasión para probarla en esta receta, ya que las harinas de granos antiguos son consideradas una excelente elección en la cocina macrobiótica.
Añadir el aceite a la harina. Para distribuir el aceite en la harina, frotarla con las manos, tipo desmenuzada.
Suele usar aceite de semillas en los dulces, es la primera vez que pruebo el aceite de oliva virgen extra y debo decir que quedé satisfecha.
Añadir el azúcar de caña integral (moscovado) y las pasas.
Habiendo utilizado mis pasas hechas en casa no fue necesario el remojo, pero utilizando las pasas empaquetadas un breve remojo puede ser útil.
Añadir el puré de calabaza.
Mezclar con una cuchara. Se obtiene una mezcla suave, suavidad debida seguramente al puré de calabaza que en mi caso estaba bastante húmedo.
La cocción de la calabaza en el microondas creo que contribuyó a que mi calabaza estuviera más húmeda de lo previsto. Sugiero por ello unir poca calabaza a la vez a la harina, así para regular la consistencia de la mezcla en el proceso (o añadir más harina).
Es por eso que no pude extender la masa y usar un cortador de galletas, porque me salió demasiado suave, y decidí hacer unos feos-pero-buenos vertidos con cuchara.
Pero quien conoce mis recetas sabe que este es un tipo de galleta que termino siempre por hacer. 🙂
Estaba a punto de hornear cuando en el último momento decidí añadir algunas nueces.
Introduje un pedazo de nuez en cada galleta, y lo cubrí con un poco de mezcla para que quedara dentro. Y también para evitar que se quemaran durante la cocción.
Cocinar en el horno por unos 20 minutos a 180 grados.
El resultado son 19 galletas sorprendentemente buenas calientes, comidas recién horneadas, suaves por dentro y crujientes por fuera.
Y sorprendentemente buenas también comidas después de 15-30 minutos, es decir, templadas.
Al día siguiente, como siempre ocurre con este tipo de galletas, pierden la crujiencia externa y se vuelven más gomosas, pero te aseguro que son igual de irresistibles. Y esto también gracias al toque crujiente dado por las nueces.
Pero son irresistibles sobre todo porque es esta la característica de los dulces naturales, de los dulces poco dulces: satisfacer el antojo de dulce con simplicidad y en un creciente de sabor perceptible poco a poco, una galleta tras otra.
Y al final nos comimos todos. Me tomo otro. ¿Quieres uno también tú? Sí gracias. ¿Quién quiere uno? Ah ok, me lo como yo. ¿Y tú? Aquí tienes, uno para ti y otro para mí… 🤭
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Ahora las propuestas veganas de mis colegas Light and Tasty:
Carla: Ratatouille al horno
Daniela: Curry de tofu con arroz al limón, judías verdes y cacahuetes
Elena: Tabbouleh a la granada servido en tacitas de lechuga
Flavia: Tarta de manzana suave (vegana)
Franca: Pappardelle con alcachofas y menta
Milena: Poke Bowl veg con arroz rojo

