Hacía un tiempo que me rondaba la idea de intentar hacer el gelo de naranja.
Después del éxito conseguido con el gelo de limón, que nos gustó mucho, tenía planeado probar con la naranja lo antes posible.
Luego, dado que mis tiempos de elaboración siempre son un poquito dilatados 😄, vino en mi ayuda Encarna (¡holaaa Encarna! 🙆♀️), que me envió una foto de su gelo de naranja hecho siguiendo mi receta del gelo de limón. La foto, que os invito a ver porque es realmente bonita, está insertada en esta página, dedicada a mis recetas hechas por vosotros.
Y así, respaldada por el juicio de Encarna con quien me consulté, me aventuré.
El primer experimento, lo confieso, no fue gran cosa: obtuve un gelo de naranja con un regusto amargo que no sabía explicarme. ¿Quizás me equivoqué al pesar el azúcar? ¿Quizás se debió a la calidad de las naranjas? Y eso que eran naranjas seguramente ecológicas y de segura procedencia siciliana, pero así fue.
Naturalmente lo intenté de nuevo, esta vez con una modificación que resultó ser ganadora: añadí el zumo. 😉
Este gelo de naranja es un excelente postre después de la comida, pero también es ideal para una pausa fresca y ligera en cualquier momento del día.
A los niños les gusta mucho, es más, quizás les guste más el gelo de naranja que el de limón (no todos son como mi hijo, que ¡adora los limones! 😃).
Claro, contiene azúcar. Pero es un postre completamente libre de grasas, por eso lo considero una receta ligera, aunque no todos estarán totalmente de acuerdo conmigo precisamente por la presencia del azúcar (que de todos modos se puede reducir si las naranjas utilizadas son dulces).
Bueno, si tenéis en casa tres o cuatro naranjas… ¿empezamos con la receta?
〰 〰 〰
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 30 Minutos
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Fogón
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Invierno, Primavera
Ingredientes
- 4 naranjas (3 si son grandes, no tratadas)
- 250 g zumo de naranjas
- 250 g agua
- 150 g azúcar
- 40 g almidón de maíz
Utensilios
- Exprimidor
- Rallador
- Colador
- Cazuela
- Molde
Pasos
Rallar la piel de las naranjas.
Utilizando las mismas naranjas, preparar un zumo y filtrarlo con un colador.
Mezclar 250 g de zumo con 250 g de agua.
👉 Yo usé una mezcla mitad y mitad, pero la cantidad de zumo la podéis, por supuesto, decidir a vuestro gusto.
Añadir la piel de naranja a la mezcla de agua/zumo.
Dejar reposar durante una hora (o más) para que la piel saborice el zumo.
Filtrar, poner el líquido en una cazuela y añadir (en frío) el almidón tamizado. Mezclar bien para disolverlo.
Añadir el azúcar y llevar a ebullición mezclando con una cuchara.
👉 Si las naranjas utilizadas son dulces se puede reducir el azúcar.
Cuando empiece a espesarse, bajar el fuego, pero os daréis cuenta de que tendréis que apagarlo enseguida porque se espesa en un instante.
Humedecer moldes individuales, o en tazones, y rellenarlos.
Guardar en el frigorífico por lo menos un par de horas, aunque mejor más: este tipo de postre, ya sea gelo de naranja o de limón, debe disfrutarse bien frío.
Al momento de servirlo, desmoldarlo en un platito y decorar con piel de naranja.
Usando los tazones en lugar de los moldes, se puede servir directamente en los tazones sin desmoldar.
Se conserva durante un par de días, siempre en el frigorífico.
¡Pero estoy segura de que lo terminaréis antes! 😊
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