¿Sabíais que la receta de judías verdes a la arrabbiata llegó a nuestra casa, pensad un poco… gracias a un programa de televisión? 😃
Ahora me hace sonreír, pero en aquellos tiempos – de verdad eh – no tenía ni idea de que las judías verdes se pudieran cocinar con tomate. Había aprendido de mi madre a cocinarlas de la manera más sencilla que hay, es decir, hervidas y luego salteadas en sartén con aceite y ajo, y hasta ese momento para mí esa era la única manera posible de cocinar las judías verdes.
Después de casarme, durante algún tiempo renuncié a las judías verdes porque a mi marido no le gustaban. Lo hacía para respetar sus gustos, pero sobre todo por un motivo práctico: evitar cocinar dos acompañamientos diferentes para solo dos personas. Ehhh sí sí, aún no sabía cuánto tendría que ajustar este sentido práctico mío tras la llegada de los hijos y sus aversiones a las verduras. Pero esa es otra historia. 😂
El caso es que, volviendo a las judías verdes, aquel día, viendo ese programa de televisión, del cual lamentablemente no recuerdo el título (lo cierto es que era la época en la que las recetas en la tele eran mucho más raras que ahora), hice este descubrimiento fundamental de la existencia de las judías verdes al uccelletto. Me pareció una idea fabulosa, y para experimentar inmediatamente en el cónyuge refractario a las judías verdes.
Probada la receta de inmediato en versión picante, resultó un exitazo, desde ese día (y quién lo habría dicho) descubrimos que no era cierto en absoluto que las judías verdes no le gustaban 😅 y las judías verdes a la arrabbiatase convirtieron en mi manera favorita de cocinarlas. Además, también le gustan a mi hijo, lo cual, creedme, es realmente milagroso.
Moraleja: ¡a veces los programas de cocina son útiles!
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¿Buscas otras recetas con judías verdes? 👇
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Métodos de Cocción: Estufa
- Cocina: Italiana
Ingredientes
Sin pesos, esta receta sale genial hecha al ojo, y la cantidad de tomate puede variar cada vez.
- judías verdes
- tomates (o salsa de tomate)
- guindillas picantes (o guindilla en polvo)
- ajo
- aceite de oliva virgen extra
- perejil (o albahaca u orégano)
Herramientas
- Sartén antiadherente
- Cacerola de bordes altos
Cómo preparar judías verdes a la arrabbiata
Limpiar las judías verdes quitándoles los extremos y luego lavarlas.
Cocer las judías verdes durante unos 10 minutos en una olla de bordes altos con tapa cerrada (con poca agua).
Mientras las judías verdes se cocinan, preparar una salsa de tomate: picar el ajo, sofreírlo brevemente en una sartén con un poco de aceite, luego añadir los tomates lavados y cortados en trozos (o la salsa de tomate).
Añadir el perejil (o la albahaca o el orégano) y la guindilla, a tu gusto.
Cocinar la salsa durante unos diez minutos.
Escurrir las judías verdes y verterlas en la salsa.
Mezclar y cubrir con una tapa.
Continuar la cocción a fuego lento durante otros 10 minutos aproximadamente, hasta que las judías verdes hayan completado la cocción.
Servir las judías verdes a la arrabbiata bien calientes.
VARIANTE
Aunque no tengo (todavía) una foto para mostraros, os dejo esta sugerencia: si la salsa os resulta abundante, además de la costra obligatoria, probad a cocinar en esa salsa un par de huevos. Obtendréis, sin esfuerzo, una versión personalizada de los huevos en purgatorio, un segundo plato vegetariano muy sabroso, completo con guarnición de judías verdes, que con la adición de dos rebanadas de pan casero se convierte en una excelente y saludable comida completa.
Consejos sin sal
Ya no hace falta decirlo porque ya lo sabéis: la guindilla tiene la fabulosa propiedad de engañar a las papilas gustativas simulando la salinidad, por lo tanto, si estáis tratando de reducir la sal aprovechad esta oportunidad y añadid una pizca de guindilla a vuestros platos, después de haber quitado todos los pellizcos de sal. 😉
Ya no hace falta decirlo porque ya lo sabéis: la guindilla tiene la fabulosa propiedad de engañar a las papilas gustativas simulando la salinidad, por lo tanto, si estáis tratando de reducir la sal aprovechad esta oportunidad y añadid una pizca de guindilla a vuestros platos, después de haber quitado todos los pellizcos de sal. 😉
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre de:
● Reducir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la reducción progresiva.
● Usar especias. Guindilla, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavo, comino…
● Usar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
● Usar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
● Usar vegetales picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
● Usar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
● Preferir alimentos frescos.
● Evitar cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
● Evitar llevar la salera a la mesa!
● A veces permitirse un capricho. Es bueno para el ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
● Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
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