¿Alguna vez has probado a beber un vaso de kéfir y menta?
Es la versión con kéfir de la famosa bebida de los años 80, leche y menta. Durante un tiempo estuvo de moda y si tienes mi edad estoy segura de que no te la perdiste. ¡Incluso se tomaba como consumición en la discoteca, cuando éramos adolescentes de catorce o quince años y teníamos permiso para ir a la discoteca el domingo por la tarde! Nada de alcohol. 😃
Pues nada, también he probado esta combinación. Para nosotros, los productores de kéfir de leche hecho en casa, cualquier excusa es buena para intentar enriquecerlo, aromatizarlo, variar su sabor, para poder disfrutarlo cada día sin caer en la monotonía.
Claro, es cierto, el jarabe de menta, el que viene envasado, verde y azucarado, no es dietético ni casero, como nuestro kéfir de leche casero merecería, pero de vez en cuando, en este caluroso verano que nos está deshidratando, me lo permito. Y con mucha satisfacción. (Luego, tan pronto como mi plantita de menta se recupere un poco, tengo todas las intenciones de intentarlo, hacer el jarabe casero, contad con ello! 💪).
Mientras tanto, mientras ya estáis disfrutando de ese hermoso y delicioso kéfir y menta que veo en vuestro vaso… os dejo aquí a continuación otras sugerencias (menos azucaradas 😉) para disfrutar de nuestro buen kéfir:
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 1 Minuto
- Porciones: 1 vaso
- Métodos de Cocción: Sin cocción
- Cocina: Bienestar
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 100 g kéfir de leche
- 25 g jarabe de menta
Procedimiento
¡El procedimiento podría ni siquiera escribirlo, dada su simplicidad! 😃 Pero alguna precisión puede ser útil, especialmente en lo que respecta a la gestión del kéfir, si quien está leyendo conoce el kéfir de leche desde hace poco y aún no tiene mucha práctica con los procedimientos. (*)
Primero, sin embargo, digamos algo sobre la cantidad de jarabe de menta a usar: en los ingredientes te he indicado 25 g de jarabe por 100 g de kéfir porque es la proporción que me gusta después de haber hecho varias pruebas, pero obviamente cada uno puede decidir la proporción que prefiera (¿obvio no? 😊).
En segundo lugar, se da por sentado que este kéfir y menta es una bebida fresca. Lo que me lleva a una información técnica sobre la gestión del kéfir: es mejor que el kéfir esté frío para poder apreciar esta bebida no solo como una variante a la porción diaria de kéfir que nosotros, productores caseros, consumimos para nuestro bienestar, sino también como una nueva y refrescante bebida de verano.
Pero dado que el kéfir debe fermentar a temperatura ambiente (con las variables del caso según la temporada), para que la bebida esté fresca será necesario utilizar la reserva de kéfir que ya tenemos en la nevera o, si se quiere utilizar el filtrado del día, prever la operación con antelación y filtrarlo unas horas antes de preparar la bebida, dependiendo de los tiempos de fermentación de vuestro kéfir. Así que:
1. Filtrar el kéfir. Después, naturalmente, verter leche como de costumbre en el tarro de los kéfiran (es decir, los gránulos) para iniciar una nueva producción.
2. Colocar el kéfir filtrado a reposar en la nevera durante unas horas.
3. Finalmente, sacar de la nevera el kéfir refrescado y preparar la mezcla de kéfir y menta.
(*) Para quienes necesiten saber más acerca de la gestión del kéfir, os dejo aquí el enlace a la recopilación de todas mis recetas con kéfir, dentro de la cual hay también artículos dedicados a la información general –> Recopilación de recetas con kéfir de leche
Y también os dejo el enlace del grupo Kefirmania y no solo, el grupo de referencia del kéfir al que acudo desde hace años, y que para mí es el mejor por su seriedad y competencia. 🙂
¡Buena merienda de kéfir para todos!
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