Esta no es una receta. Es simplemente una macedonia de frutas.
Pero es la nuestra macedonia de frutas, hecha como nos gusta, es decir, con el ingrediente «secreto» de la abuela Leda. 😉
Una macedonia de frutas se explica sola, no debería necesitar convertirse en una receta, al fin y al cabo basta con tomar fruta y cortarla en trozos y la macedonia está lista. Entonces, ¿por qué escribir un artículo entero solo para hablar de una macedonia?
Lo escribo porque me gusta y me divierte escribir aquí, lo escribo porque somos golosos de nuestra macedonia y porque quiero compartir su «secreto», y también porque hoy me apetece decir unas palabras sobre la abuela Leda, mi suegra. Porque de vez en cuando algo de mí y de mi familia también rebota dentro de este blog… la macedonia de frutas y el ingrediente secreto de la abuela Leda hoy vienen de perlas (ningún doble sentido, tranquilos, ¡nada de frijoles en esta macedonia! 😀 ).
En este último periodo, la abuela Leda llena bastante nuestros días, con sus casi 95 años llevados muy bien un día sí, otro no, y otro más o menos. Y la idea de dedicarle una receta me vino así, de repente hace unos días, tanto más porque… ¡la receta es suya! 😀
Nunca ha sido una buena cocinera, la mamá Leda primero y luego la abuela Leda. Todo lo contrario, y quienes nos conocen lo saben. Pero una cosa siempre ha sabido hacer bien, al menos desde que la conozco yo: la macedonia.
¡Sí, sí, lo juro, es así! Hizo una tonelada para el buffet de nuestra boda, y luego otra vez para el primer cumpleaños de Flavia y para su bautizo. Durante varios años tuvo esta fijación con la macedonia, preparaba tazones enteros, generalmente ensaladeras, las más grandes y espaciosas, y luego nos las entregaba, a veces ya con azúcar, a veces no, pero siempre rigurosamente cubiertas con film transparente bien estirado. Y nosotros estábamos contentos, de verdad, porque su macedonia era realmente buena (y a pesar de las expectativas, eh eh eh! 😆 ).
😀
Durante los preparativos de la fiesta, toda hecha en casa, de nuestra boda se ofreció a hacer una macedonia aduciendo esta explicación tan sencilla: en un buffet hay demasiadas cosas secas como bocadillos y canapés, y una buena macedonia de frutas es necesaria porque refresca y sacia la sed. ¡Y es verdad! Y de hecho en esa y otras ocasiones el gran tazón de su macedonia siempre fue asediado, y vaciado.
Pero el motivo por el que su macedonia gustaba a todos (niños que esta-fruta-no-me-gusta incluidos) no es solo el de «refresca y sacia la sed», al fin y al cabo, para saciar la sed también existen las bebidas, ¿no?
No, la verdadera verdad es que la macedonia de Leda tenía un ingrediente, que descubrí no sé cuánto tiempo atrás, cuando comí su macedonia por primera vez. Para mí fue un descubrimiento, porque yo nunca había puesto en una macedonia esto que en broma se convirtió en el «ingrediente secreto», y que en realidad no tiene nada de secreto: las nueces. 😮 Fueron, para mí, el ingrediente que no te esperas.
Quizás era yo la ingenua del momento que nunca había pensado en hacer algo tan simple, o quizás era normal que hace veinte o treinta años se usara un poco menos de imaginación en la cocina de lo que se hace ahora (imaginación en la cocina que mi suegra siempre ha tenido, ¡incluso demasiada a veces! 😀 ). Pero una cosa es cierta: en nuestra familia la macedonia de Leda sigue siendo un imprescindible.
Y aunque ahora ella quizás no se acuerde ya de haberme enseñado este «secreto», llevo décadas ya continuando esta tradición familiar, y siempre añado nueces en mis macedonias.
Porque ese toque crujiente aporta un gran sabor, y porque inevitablemente cuando termina la primera porción luego surge espontáneo decir «mmmm casi casi me sirvo más».
¿Queréis probar también vosotros?
〰〰〰
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 30 Minutos
- Porciones: al gusto
- Métodos de Cocción: Sin cocción
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- fruta fresca (al gusto)
- azúcar (blanco o de caña)
- nueces
- zumo de limón
Utensilios
- Set para macedonia
- Cuchillo
- Cascanueces
Pasos
Pelar o lavar la fruta.
Utilizar la mayor cantidad de variedades posibles. La abuela Leda ponía toda la fruta que lograba encontrar, y de todos los colores posibles.
Cortarla en trozos y ponerla en un bol.
Bañar la fruta con zumo de limón.
Cascara las nueces y partirlas, y agregarlas a la fruta.
(*) Para la cantidad, decidid vosotros, para mí la cantidad ideal consiste en que se pueda «pescar» un trozo de nuez no en cada cucharita de fruta, pero sí en cada dos.
Azucarar.
Mi suegra siempre ha usado azúcar blanco (que para la abuela Leda otros azúcares no son concebibles), yo a menudo uso azúcar de caña, sobre todo si hay fresas (tengo una cierta preferencia por las fresas con azúcar de caña).
La nata montada que veis en la foto es un añadido voluptuario que a veces nos permitimos. No la he indicado en los ingredientes, por lo tanto… ¡decidid vosotros!
¿Tenéis también vosotros una receta especial, o con una historia especial, que os gustaría contar? ¡Escribidme! La publicaré en la sección Vuestras recetas. 😉
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