Aquí está lista la receta de los ñoquis de sémola de trigo duro, una preparación básica que os había anunciado cuando actualicé la receta de los ñoquis gratinados con queso. Y que se añade a los otros ñoquis presentes en la colección de recetas básicas.
Las estoy probando todas las versiones, realmente innumerables, que se pueden hacer de ñoquis. En los últimos años me he aficionado a las versiones sin patatas, mucho más rápidas de preparar, y que hasta ahora siempre me han salido genial.
Como bien sabéis si me seguís desde hace un tiempo, en el blog ya hay otra versión de estos ñoquis de sémola (la versión verde, con espinacas), pero la proporción entre agua y sémola en esta versión sin espinacas obviamente no es la misma, por lo que la receta separada tiene su razón de ser. Pero sobre todo, he aprovechado la oportunidad para hacer estos ñoquis en versión ‘repasados por el rallador’, algo que durante mucho tiempo me había propuesto hacer.
Repasándolos por el reverso de un rallador se obtienen unos ñoquis decorados con puntitos en relieve, muy bonitos de ver, que cada vez me hacen sonreír, porque siempre me recuerdan la primera vez que los vi cuando era niña. Mi mamá no solía hacerlos así, por lo que recuerdo muy bien la sensación de sorpresa que tuve al ver estos extraños ñoquis en el plato! 😃 Obviamente, como siempre, mi mamá había hecho los ñoquis de patatas, en esa época aquí solo se hacían así, pero es una decoración que se puede hacer con cualquier tipo de ñoqui, siempre que sean lo suficientemente consistentes como para poder manipularlos y enrollarlos en el rallador. O sea… solo para ser claros: no deben ser ñoquis blandos, de lo contrario se aplastan, no tiene sentido usar rodeos para explicarlo. 🤪 Y, sinceridad por sinceridad, estos ñoquis de sémola me salieron bastante al límite, si miráis con atención lo podéis deducir de las fotos (luego al final de la receta os explico mejor un detalle).
Bien, estoy lista para escribir la receta, ¿vosotros estáis listos? 🙂
- Dificultad: Fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 30 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Hervido
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 500 g sémola remolida de trigo duro
- 520 g agua
Herramientas
- Olla
- Cuchara
- Tabla de amasar
- Cuchillo
- Rallador
Pasos
Poner a hervir el agua en una olla de bordes altos.
Cuando el agua hierva bajar al mínimo el fuego y verter la sémola, toda de una vez, no en forma de lluvia.
Mezclar con una cuchara (mejor si tiene mango largo), brevemente ya que enseguida se forma un amasijo grueso.
Transferir inmediatamente la mezcla a la superficie de trabajo, o a la tabla de amasar de madera, y trabajarla inmediatamente con las manos, teniendo cuidado de no quemarse.
La mezcla está un poco pegajosa, por lo que es mejor enharinar varias veces la superficie de trabajo y las manos.
Cuando la masa esté bien mezclada se puede proceder a formar los filoncinos, siempre enharinando la superficie de trabajo.
Cortar los filoncinos en trozos.
Pasar cada ñoqui por el reverso del rallador.
El resultado que se obtiene es más o menos este, según el tamaño de los agujeros del rallador:
Cocer, como siempre, echándolos en el agua hirviendo y esperando un minuto o dos a que suban a la superficie.
Como con todos los demás tipos de ñoquis, si no los cocéis inmediatamente congelarlos, es la mejor forma de conservarlos intactos. Ponedlos en el congelador directamente con la bandeja sobre la que los habéis colocado (no superpuestos), luego cuando se hayan endurecido un poco, transferirlos a una bolsa. De esta forma se congelarán por separado y en la bolsa ocuparán poco espacio en el congelador.
Como decía en la introducción, estos ñoquis de sémola me salieron bastante blandos, aunque manteniendo (me atrevería a decir por suerte) una consistencia que me permitió repasarlos con la punta del dedo en el rallador. Corrí el riesgo de no lograr el objetivo porque después de hervir el agua y verter la sémola en la olla, la mezcla se compactó inmediatamente y parecía demasiado densa, tanto que decidí añadir medio vaso de agua. Un error, porque la percepción que se tiene a través de la cuchara de la dureza de la mezcla no es realista respecto a la realidad que se toca luego con la mano en la tabla de amasar, trabajando la mezcla con las manos resulta más blanda. Entonces mi consejo es considerar la cantidad de agua también en función del tipo de ñoqui que se quiera obtener: si la mezcla os sale blanda está bien igualmente, los ñoquis se pueden cocer también echándolos en el agua a cucharadas, pero si los queréis manipular con las manos deben tener una consistencia seca.
Consejos sin sal
Os recuerdo que yo cocino sin añadir sal 😉 Si queréis saber más, leed este artículo y suscribiros en mi grupo!
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
▫ Reducir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la reducción progresiva.
▫ Utilizar especias. Guindilla, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavo, comino…
▫ Utilizar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Utilizar hortalizas picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Utilizar mi granulado vegetal sin sal
▫ Preferir alimentos frescos.
▫ Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ Evitar llevar la salera a la mesa!
▫ Permitirse a veces un capricho. Hace bien al humor y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
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