La preparé exactamente hace 12 días esta panzanella con friselle y quartirolo al sabor de gazpacho, y fue la primera de una serie, es decir, nos gustó tanto que luego, durante algunos días, la repetí todos los días. Es una receta cruda, muy fresca, perfecta para el bochorno de este periodo, y rapidísima de preparar. En resumen, ‘rápido y bien’ en una receta. 🙂
Lo divertido es que ese primer día no tenía para nada la intención de preparar una panzanella. Tenía planeado el gazpacho, para el cual había comprado todo lo necesario el día anterior.
El gazpacho es lo mejor de las recetas refrescantes y restauradoras, imprescindible cuando hace mucho calor, nos gusta muchísimo pero tiene un único pequeño defecto: debe ser preparado con un poco de antelación para que se enfríe adecuadamente. En este periodo un poco caótico para mí, entre trabajo y mudanza, no había conseguido encajar los tiempos técnicos adecuados y al momento del almuerzo me encontré sin gazpacho.
Preparando el plan B, comencé a cortar las verduras con la intención de simular un gazpacho descompuesto, que luego se transformó – con la adición de las friselle – en frisella sabor gazpacho, que a su vez se convirtió – después de la adición del quartirolo – en una ensalada fusión interregional (por la serie la importancia de ser un buen titulador! 😄). Al final, después de haberla llevado a la mesa y de empezar a comer, decidí que es una panzanella (!), pero con el inconfundible sabor de gazpacho.
Aquí está, la foto exacta, precisamente ella, de ese día, que os había mostrado inmediatamente en la página de fb y en cuya leyenda había escrito una verdad sacrosanta: «¡No sé más qué inventar para cocinar sin encender los fogones!» 😄
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 5 Minutos
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 2
- Métodos de Cocción: Sin cocción
- Cocina: Fusión
- Estacionalidad: Verano
Ingredientes
- 1 pimiento (pequeño, o medio si es grande)
- 2 tomates maduros (grandes, o tomatitos)
- Medio pepino
- 1 cebolla roja de Tropea
- 2 friselle
- 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada vinagre
- Medio diente ajo
- albahaca
- orégano
- 50 g quartirolo lombardo
Herramientas
- Pelador de patatas
- Cuchillo
- Bol
Pasos
Primero hay que mojar las friselle. Sumérgelas unos segundos en agua, luego colócalas en un plato o en el fondo de un bol y rocíalas con el vinagre.
👉 He indicado 1 cucharada de vinagre en los ingredientes, en realidad lo puse a ojo. 🙂 Ajusta según tu gusto.
Trocea las friselle de forma irregular.
Lava y corta en trozos los tomates y el pimiento. Corta el tomate directamente sobre las friselle, de esta forma el jugo de los tomates será absorbido por las friselle.
🍅 Si usas tomatitos basta cortarlos por la mitad. En este caso, al tener los tomatitos menos jugo, puede ser útil humedecer un poco más las friselle.
Pela el pepino y córtalo en trozos.
Corta la cebolla en rodajas.
🧅 Es preferible la cebolla roja de Tropea, perfecta en este tipo de recetas veraniegas. Se puede sustituir también con cebolla dorada pero en ese caso te sugiero dejarla en remojo en agua y vinagre durante unos 15 minutos antes de añadirla a la panzanella.
Condimenta con aceite de oliva virgen extra, albahaca y orégano al gusto (la albahaca es fundamental), y eventualmente más vinagre.
En este punto la panzanella con friselle al sabor de gazpacho está lista. La he hecho varias veces en esta versión solo con verduras y es buenísima.
Pero a nosotros nos gustó mucho con la adición de quartirolo, un queso que nos gusta mucho, sobre todo en verano, y que convierte este plato en un plato único. Una comida completa excelente también para llevar a la playa (quizá dentro de una bonita y cómoda bolsa térmica 😉).
Después de trocear el quartirolo, mezcla y deja reposar todo durante 5-10 minutos (quizá en el frigorífico, solo el tiempo suficiente para que se ablanden bien las friselle.
¡¡¡¡Buen provecho!!!!
Consejos sin sal
No hace falta salar esta panzanella porque la presencia del quartirolo y de las friselle (si son de paquete) garantiza el aporte de sal, ya que está inevitablemente presente en los dos ingredientes mencionados. Además, el vinagre y la cebolla ayudan muchísimo a «engañar» las papilas. 😉
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
▫ Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la progresiva reducción.
▫ Utilizar las especias. Chile, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavo de olor, comino…
▫ Utilizar las hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Utilizar hortalizas picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Utilizar condimentos de sabor intenso como el vinagre, de vino o balsámico.
▫ Utilizar mi granulado vegetal sin sal
▫ Preferir los alimentos frescos.
▫ Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ Evitar llevar a la mesa el salero!
▫ Permitirse a veces un desliz en la regla. Hace bien al humor y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
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