Hoy almorzamos una rica pasta con salsa de alcachofas.
¡Cuánto me gustan las alcachofas! Piensen que me gustaban incluso cuando era niña, algo inusual para los niños (¡y prueba de ello son mis hijos! 😅) pero, de verdad, me gustan y siempre me han gustado todas las verduras amargas, ¡y también las muy amargas! 😃
Las alcachofas son versátiles en la cocina, se adaptan perfectamente a todos los platos, entrantes, primeros, segundos y guarniciones, y son excelentes de cualquier manera que se cocinen.
Aquí tenéis la receta de mi pasta con salsa de alcachofas: la salsa es una salsa de alcachofas clásica, aprendida directamente de mi madre, y por lo tanto «a la romagnola» sin temor a equivocarme!
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- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 2
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Otoño, Invierno y Primavera
Ingredientes
- 180 g pasta (corta)
- 2 alcachofas (grandes, o 3 pequeñas)
- 400 g tomates pelados (1 lata)
- 1 cucharada aceite de oliva virgen extra
- Media cebolla (pequeña)
- Medio vaso vino blanco
- perejil picado
- pimienta (o guindilla)
- Sartén con tapa
- Olla para pasta
Pasos
Limpiar y lavar las alcachofas (para los detalles os remito a las sencillas explicaciones que podéis encontrar en la introducción de la colección de recetas con alcachofas).
Cortar las alcachofas y los tallos en trozos. El tamaño de los trozos es a discreción.
Picar la cebolla y sofreírla en una sartén para saltear con poco aceite.
Agregar las alcachofas, darles la vuelta, verter medio vaso de vino blanco y dejar que se evapore.
Cerrar la sartén con la tapa y dejar que las alcachofas se ablanden durante unos minutos y luego agregar la salsa de tomate (yo usé los tomates pelados pasados al mixer).
Cocinar la salsa con la tapa cerrada y a fuego lento durante al menos media hora, mejor 40 minutos, también depende de cómo te guste de cocido el tomate.
Al final, poco antes de escurrir la pasta, destapar y dejar reducir la salsa a fuego alto.
Mientras se cocina la salsa, poner a hervir el agua y cuando hierva (o cuando lo requiera el tiempo de cocción de la pasta), echar la pasta.
Cuando la pasta está cocida, escurrirla y verterla en la sartén y saltearla con la salsa, agregando en el momento una pizca de pimienta y perejil fresco picado.
¡Servir de inmediato y buen provecho!
Nota ☝ Para esta receta podéis utilizar vuestra pasta preferida. El color verde de la pasta que veis en las fotos a veces ha suscitado comentarios divertidos 😃 pero os aseguro que se trata de un tipo de pasta muy común, las ‘hojas de olivo’, que en este caso es verde porque es de espinacas. También tengo otra receta hecha con este tipo de pasta, en ese caso era la versión multicolor, si os apetece echar un vistazo la encontraréis en este enlace –> Hojas de olivo con tomates secos y pan rallado.
Y ahora os muestro aquí mi salsa de alcachofas (una foto un poco antigua en realidad, pero que tarde o temprano actualizaré):
Como se puede notar en la foto, aquí las alcachofas estaban en trozos pequeños, mientras que en la foto anterior de la pasta con la salsa de alcachofas había dejado las alcachofas en trozos más grandes. Trozos pequeños o grandes, la bondad es la misma. 😉
1. La salsa de alcachofas se puede congelar. Congelar una salsa es siempre una buena solución para tener una reserva para las «emergencias de almuerzo» diarias, o bien para acelerar la realización de las lasañas dominicales. 😉
2. Eh sí, aquí va mi segundo consejo: usad esta salsa de alcachofas no solo para la pasta sino también para hacer lasañas de alcachofas! En nuestra casa son muy populares, ¿las habéis probado alguna vez? (Echad un vistazo AQUÍ! ) 😋
Consejos sin sal
Si es la primera vez que pasáis por aquí y no sabéis que cocino sin sal, os invito a leer el artículo en el que cuento mi experiencia: Cocinar sin sal, mi experiencia y os deseo buen provecho saludándoos como siempre con mis consejos en píldoras:
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
▫ Reducir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la reducción progresiva.
▫ Usar especias. Guindilla, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavo de olor, comino…
▫ Usar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Usar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Usar vegetales picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Usar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
▫ Preferir los alimentos frescos.
▫ Evitar cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ Evitar llevar el salero a la mesa!
▫ Permitirse a veces un pequeño exceso. Es bueno para el ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
▫ Reducir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la reducción progresiva.
▫ Usar especias. Guindilla, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavo de olor, comino…
▫ Usar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Usar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Usar vegetales picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Usar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
▫ Preferir los alimentos frescos.
▫ Evitar cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ Evitar llevar el salero a la mesa!
▫ Permitirse a veces un pequeño exceso. Es bueno para el ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
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