De vez en cuando se necesita una receta básica, ¿verdad? Aquí tenéis una nueva masa, la pasta frolla con aceite de coco, una receta que para mí es casi una receta exótica ya que el aceite de coco es un ingrediente que conozco desde hace poco. Hasta ahora, lo he probado solo en masas, sustituyendo el aceite de coco por mantequilla o en versión vegana.
Hoy os presento la versión ‘normal’, con huevo, luego os contaré la versión vegana en otra ocasión, ya que tengo algunos detalles que precisar y me extendería demasiado. 😃
La versión de hoy – similar a una masa clásica pero con aceite de coco en lugar de mantequilla – la he probado de dos maneras: con el aceite de coco sólido (en invierno) y con el aceite de coco líquido (en verano).
Así es: es una característica del aceite de coco pasar de estado sólido (es decir, mantecoso, con una consistencia densa y suave como la mantequilla o la manteca) a líquido (es decir, oleoso, y transparente) según la temperatura ambiente: empieza a licuarse por encima de los 23-24°C.
La primera vez que me di cuenta pensé que se había echado a perder (!), había comprado y usado un par de tarros, pero siempre en invierno, y siempre lo había visto (y usado) en estado sólido. Había hecho tartas y galletas, y no sabía que también se podía usar en versión líquida.
Luego, durante este verano caluroso, después de descubrirlo transformado en aceite (lo cual, reflexionando, era lógico, pero yo no lo había pensado), me informé mejor sobre sus propiedades y características y aprendí mejor a manejarlo y usarlo.
Una de las cosas que aprendí documentándome es que el aceite de coco contiene grasas saturadas (para entendernos, como las presentes en la mantequilla y la manteca) a pesar de ser una grasa vegetal. Y este es el principal motivo por el que muchos lo consideran un alimento a evitar.
No me adentro en los detalles técnicos sobre la diferencia entre grasas saturadas de cadena larga o corta, lo que me ha llamado la atención es que las opiniones entre los defensores y los detractores del aceite de coco a veces son contradictorias, ya que junto a quienes lo consideran dañino, también hay quienes sostienen que no solo no lo es, dañino, sino que tiene características positivas: aumentaría el colesterol HDL (es decir, el colesterol bueno), haría quemar grasas y por tanto adelgazar, sería antibacteriano y antioxidante, e incluso beneficioso para personas con Alzheimer.
No sé quién tiene razón, pero como siempre, leo toda la información con mucho interés porque me gusta informarme, para luego llegar a la conclusión habitual: que lo que se come en pequeñas cantidades y ocasionalmente al final no hace gran daño (si no se tienen trastornos específicos o enfermedades, obviamente), y por eso lo mejor que se puede hacer, según yo, es variar lo más posible la alimentación. Concediéndose de vez en cuando alguna grasa saturada, sea animal o vegetal. 😃
A este punto… ¿cómo usar este aceite de coco?
De múltiples maneras, como siempre hemos hecho con el aceite y la mantequilla. Por ahora lo he usado para hacer tartas y galletas, de las cuales no faltará escribir las recetas (la primera precisamente en muy pocos días). Pero vamos por partes, y hoy empezamos con esta receta base.
¿Estáis listos? 😊
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👇 Si os gustan las recetas alternativas, a continuación os dejo los enlaces de otras tres masas no tradicionales: 👇
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 15 Minutos
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Métodos de Cocción: Sin cocción
- Cocina: Internacional
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
NOTA: encontraréis al final de la receta (en las FAQ) una breve explicación de la diferencia entre aceite de coco nativo y desodorizado (es decir, neutro, sin aroma de coco).
- 300 g harina (0 o 1)
- 50 g aceite de coco (nativo o desodorizado, ambos van bien)
- 80 g azúcar
- 1 huevo
- corteza de limón (rallada)
- 1 cucharadita levadura en polvo para pasteles (raso)
- leche, agua o yogur (1-2 cucharadas, si es necesario)
Herramientas
- Cuenco
Pasos
Como para cualquier masa, proceder vertiendo en un cuenco la harina, luego a continuación todos los ingredientes.
Trabajar a mano haciendo primero que se disuelva bien el azúcar, luego amasar para obtener un compuesto (desmigajado o amalgamado según las necesidades).
Al principio el compuesto permanece desmigajado, por lo que puede ser útil humedecerlo añadiendo, a discreción, una o dos cucharadas de agua, leche o yogur (yo añadí una cucharada de kéfir).
👉 La cantidad puede variar porque depende del tipo de harina utilizada y/o de la consistencia que se quiera obtener: para preparar una tarta desmigajada no hace falta humedecer demasiado el compuesto (así se obtienen más fácilmente las migas).
Bien, la pasta frolla con aceite de coco, versión básica, está lista.
Se puede meter en la nevera a reposar, como habitualmente con todas las masas, pero se puede también utilizar inmediatamente.
Por lo general, yo procedo a usarla inmediatamente cuando el aceite de coco está sólido, mientras que la meto en la nevera (pero brevemente) cuando está líquido. Se trata de una preferencia mía, que no influye particularmente en el resultado final.
☝ Característica del aceite de coco es el paso de estado líquido a sólido y viceversa según la temperatura ambiente.
Si está sólido y se quiere licuar, basta con calentarlo. Al contrario, se puede poner en la nevera.
Por mi experiencia personal, quizás la temperatura del frigorífico es un poco demasiado baja: cuando lo he intentado, tuve luego alguna dificultad para sacarlo con la cuchara porque se había puesto demasiado duro, por lo que se debe prever su uso con antelación y sacarlo de la nevera a tiempo.
Las fotos de esta receta se refieren a una masa que realicé hace algunos meses, cuando las temperaturas estaban por debajo de la temperatura de licuación (entre 23 y 26°C, en general está escrito en la etiqueta). La consistencia del aceite de coco en aquella ocasión era compacta y bastante suave mientras que ahora, desde principios de verano, el estado permanente en el tarro es este:
Dado que no es necesario meterlo en la nevera para su conservación, ahora lo conservo simplemente en el armario de la cocina y lo uso en forma líquida, la masa sale igual de bien. Siempre pasta frolla con aceite de coco es. 😀
Si probáis mi pasta frolla con aceite de coco… ¡mandadme una foto!
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FAQ (Preguntas y Respuestas)
¿Cuál es la diferencia entre aceite de coco nativo y aceite de coco desodorizado?
La diferencia está en el término ‘desodorizado’: el aceite de coco desodorizado es neutro, sin sabor, mientras que el nativo conserva el aroma y el sabor del coco.
Para la pasta frolla van bien ambos, es solo una elección de gusto. Para cocinar o en preparaciones en las que el aroma de coco no se requiera, o en las que podría dominar o alterar el sabor del plato, es más indicado el desodorizado.
Ambos tipos se encuentran de cultivos ecológicos.¿Con qué se puede sustituir el aceite de coco?
Si la elección debe hacerse entre alimentos de origen vegetal, se puede usar simplemente aceite de semillas (de maíz o girasol), o también la margarina.
Para quien busque un sustituto particular diferente de lo habitual, sugiero probar el aguacate (encontraréis aquí mi receta más que comprobada 😊).

