Queridos amigos de la sección Light and Tasty, bienvenidos de nuevo. Hoy tengo para vosotros una receta que no había previsto, una pasta loca con semillas oleaginosas que probé por primera vez hace unos días y que luego repetí tres veces seguidas. Una prueba más de cuánto participar en nuestro encuentro de los lunes es a menudo para mí una fuente de inspiración. 🙂 O de cuánto, queriendo verlo desde otra perspectiva… a veces me «obliga» a dejar de lado las preocupaciones, las melancolías, los desazones, que el actual triste momento histórico está trayendo a nuestras casas y a nosotros (seguro que a mí).
Así fue: que no tengo muchas ganas de cocinar últimamente, lo confieso. Estoy muy ocupada con el trabajo y con la difícil nuestra cotidianidad debido a tener un enfermo de Alzheimer en casa, pero sobre todo estoy un poco baja de ánimo, un poco por todo. Y había decidido saltarme la cita de hoy. El ingrediente a transformar en receta hoy es «las semillas oleaginosas», un tema perfecto para mí porque siempre las tengo en casa, porque las uso regularmente, pero lamentablemente no tenía recetas ya fotografiadas, y no tenía tiempo, ni cabeza, para hacer, fotografiar y escribir una nueva receta.
Luego sucede que una tarde tengo problemas con el pc y debo suspender un trabajo. Y mientras hago antivirus, respaldos y chequeos varios, decido adelantar algo para la cena, y se me ocurre preparar una masa con pimientos tomando inspiración de la receta de la galette con pimientos rojos, que Milena había presentado cuando tuvimos el ingrediente de color rojo (estoy segura de que todos vosotros, amigos de Light and Tasty, la recordáis bien, en caso de que la receta es esta).
Salió buenísima, gustó mucho a todos, hecha con una masa de hojaldre envasada que tenía en el frigorífico desde hacía un tiempo y que ya era hora de usar.
Como me sucede cada vez que compro masa de hojaldre, rara vez la verdad, luego siempre me digo que debo dejar de comprarla porque, aunque muy apreciada por los hijos, para mí siempre es demasiado grasienta y esa grasa que deja en las manos me molesta cada vez. Pero esta vez lo que me hizo encender la bombilla fue la masa de hojaldre con semillas que Milena había usado para su receta, una masa que nunca he comprado, ¡porque nunca me he dado cuenta de que estuviera a la venta!
Bueno… entonces… ¡entonces casi casi la hago yo! 😃
Obviamente no el hojaldre, que aún falta en mi repertorio de recetas caseras, pero decidí por la pasta loca, que desde que aprendí a hacerla me prometí intentar hacerla en la versión con adición de vinagre, ¡y finalmente ahora ha llegado la ocasión!
El resultado fue que la hice tres veces: para la galette de pimientos (amarillos) inspirada directamente por Milena, y para una receta dulce repetida dos veces (que no os nombro por ahora porque la guardo para el próximo lunes, cae como anillo al dedo con el tema de la próxima semana 😉).
En resumen, hoy participar en la sección con esta receta básica que nos ha gustado tanto con lo dulce como con lo salado, ¡era obligatorio!
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- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 30 Minutos
- Tiempo de preparación: 5 Minutos
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 300 g harina 0
- 50 g aceite de semillas (yo de girasol, pero también sirve de maíz)
- 130 g agua (a temperatura ambiente)
- 1 cucharadita vinagre de vino blanco
- 10 g semillas de sésamo
- 15 g semillas de girasol
- 5 g semillas de lino
Utensilios
- Bol
- Tabla de amasar
- Rodillo
Procedimiento
Nota: usé semillas de lino, sésamo y girasol. También tenía en casa semillas de calabaza pero son demasiado grandes para este uso, el tamaño de las semillas de girasol ya está al límite, porque semillas demasiado grandes no permiten estirar la masa demasiado fina sin romperse. No tenía semillas de chía, de lo contrario las habría usado, así que os las recomiendo.
Verter la harina en un bol, o bien sobre la tabla de amasar disponiéndola en forma de volcán.
Añadir el aceite y el vinagre.
Agregar el agua poco a poco.
👉 La cantidad total de agua depende del tipo de harina utilizada. En las tres ocasiones en las que he preparado esta pasta loca con semillas nunca he usado la misma cantidad: esta vez utilicé 130 g pero las dos veces anteriores 140 g y 145 g, habiendo usado cada vez una harina de diferente marca. Por eso os repito el consejo de verter el agua poco a poco y no toda de una vez.
Trabajar brevemente con una cuchara, luego añadir las semillas.
También para la cantidad de semillas no hay una regla precisa, se puede ir a sentimiento. El sésamo lo he probado tanto tostado como no, en el resultado final no hace mucha diferencia.
Continuar amasando rápidamente hasta obtener una masa elástica. Estará lista en pocos minutos.
Antes de utilizar la masa, se recomienda un reposo de aproximadamente media hora porque hace la masa más elástica. A temperatura ambiente, envuelta en film o cubierta con un recipiente no en contacto.
Pero también se puede usar inmediatamente, es una masa que se trabaja muy bien, no se pega, no es grasienta, se extiende bien con el rodillo.
Acabo de insertar esta versátil receta en mi colección de recetas básicas. ¡Una útil colección que os recomiendo consultar si estáis buscando una idea para vuestra próxima comida! 😊
Os espero en el próximo encuentro con Light and Tasty, os mostraré la primera de las recetas que he realizado con esta excelente pasta loca con semillas.
Mientras tanto, deleitaos con las recetas de mis colegas. Quién sabe qué semillas oleaginosas habrán usado… ¡no nos queda más que descubrirlo! 🙂
Carla: Tarta salada con zanahorias, ricotta y semillas
Daniela: Granola salada
Elena: Ensalada de quinoa con calabacines, habas y anacardos
Flavia: Coliflor en ensalada con semillas
Franca: Pan de Russello con 4 semillas
Milena: Chuletas de calabaza con semillas y ricotta de búfala
Serena: Gomasio
Consejos sin sal
No es necesario añadir sal en la pasta loca, porque la ausencia de sal favorece su elasticidad. 😉
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
Reducir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la progresiva reducción.
Usar especias. Chile, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavos de olor, comino…
Usar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
Usar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
Usar verduras picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
Usar mi granulado vegetal sin sal
Preferir alimentos frescos.
Evitar cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
¡Evitar llevar la salera a la mesa!
Concederse a veces una excepción a la regla. Es bueno para el ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
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