En la serie de experimentos en la cocina, hoy os hablo de mi pasta quebrada con nata. Una receta que nació, como suelo hacer, sin muchos estudios y sin pensarlo mucho.
Había comprado un bote de nata para montar con intenciones que ahora ya se han perdido en el olvido…
…eh eh, no, bueno, en realidad nada de olvido, me acuerdo perfectamente por qué la había comprado!
Quería usarla para decorar una bonita tarta con nata para mi aniversario de boda!
Esos eran, precisamente esos eran mis propósitos.
Solo que este año el aniversario caía en lunes, y mis lunes laborales últimamente son realmente unos días para olvidar, por lo que el único dulce que logré hacer, y rigurosamente después del trabajo, fue una tarta.
La tarta en mi casa es el dulce más solicitado y más apreciado, tiene la ventaja de ser uno de esos dulces rápidos de hacer y para los que siempre hay ingredientes en casa (algo a no subestimar cuando se es, como yo, de frigorífico vacío y despensa desierta casi siempre). Una quebrada se amasa rápidamente, se puede dejar reposar quizás solo durante unos minutos en lugar de la media hora estándar, y después de solo 15-20 minutos de cocción se tiene una bonita tarta ya cocida lista para servir, quizás después de un utilísimo enfriamiento en el alféizar de la ventana. 😉
Por eso para mí amasar una quebrada equivale a hacer el Dulce con la D mayúscula en mi casa. Si tengo una duda y no sé qué hacer, para cualquier ocasión, yo mientras tanto hago la quebrada y luego se verá.
A este punto, después de toda esta introducción, quizás os estéis preguntando por qué saqué una receta nueva, probada allí mismo en el último momento y precisamente en un día así, y con tan poco tiempo.
¿Por qué no hacer una receta probada? tipo una normal quebrada clásica, con la que hacer una tarta clásica de esas que nunca fallan? ¡Que no son estos los casos en los que correr riesgos, no son estas las ocasiones para experimentar!
Y sin embargo no. He experimentado.
Vamos, la nata la había comprado especialmente para hacer el dulce de aniversario! y de un modo u otro, en fin, en el dulce de aniversario tenía que acabar! y acabó! 😃
〰 〰 〰
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 30 Minutos
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 1 masa
- Métodos de Cocción: Sin cocción
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 350 g harina 0
- 50 g mantequilla
- 80 g nata fresca líquida
- 100 g azúcar
- 1 huevo
- 1 sobre vainillina
- Medio sobre levadura en polvo para dulces
Herramientas
- Bol
Pasos
Verter la harina en un bol grande y crear un agujero central.
Verter el azúcar y el huevo, añadir la mantequilla suave en trozos, la nata líquida y la vainillina.
👉 Os recuerdo que siempre es mejor añadir la vainillina a la parte grasa – en este caso la mantequilla y la nata – porque vehiculan mejor el aroma.
Trabajar con las yemas de los dedos hasta que el azúcar se haya disuelto añadiendo poca harina a la vez.
Trabajar rápidamente.
☝ En comparación con las quebradas de las que os he hablado anteriormente, por ejemplo la de avellanas y la de harina de espelta, esta quebrada con nata no da problemas de «desmoronamiento» de la masa. La parte húmeda dada por la nata aquí no falta.
Obtenida la masa, colocarla en la nevera como siempre durante unos treinta minutos antes de usarla.
(Pero si tenéis prisa por hacer vuestra tarta, también podéis acortar los tiempos).
He hecho esta pasta quebrada con nata tres veces:
La primera vez para hacer la tarta de aniversario. Justo esta:
que fotografié antes de la cocción, y que os había mostrado también en la página de fb, ¿os acordáis? 😊
Rehice esta quebrada una segunda vez para unas galletas -más bien galletitas, tanto eran pequeñas- para el desayuno. Logré salvar cuatro, pero precisamente cuatro de número como podéis ver, de las garras y mandíbulas de mis hijos, y las mantuve escondidas durante varios días antes de lograr hacer esta foto!
La espera no fue en vano, porque me permitió probar la conservación de esta quebrada: estas cuatro galletitas se conservaron perfectamente y cuando las comí, es decir, a una distancia de cuatro o cinco días de la cocción, todavía estaban bien crujientes 😉
Finalmente hoy. Mientras estoy corrigiendo y completando este artículo, mi tercera masa de pasta quebrada con nata está en la nevera. Hace diez minutos, apenas terminé de amasarla, la fotografié y ahora estoy subiendo aquí las fotos.
Pero… aún no he decidido qué haré con esta masa.
¿Tarta? ¿Galletas?
¿Tenéis sugerencias? 😀Actualización: al final hice estos tortelli. ¿Los habéis visto, verdad? 😉
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