Pastel de calabacín y patatas

¡Buenos días! Hoy os propongo un pastel de calabacín y patatas que he preparado para mí y mi hijo, los dos comedores de calabacín (declarados abiertamente) de la familia.

Un pastel que resultó tan sabroso, que también fue comido, ¡oíd, oíd!, por los dos «anti-calabacines» de la familia! 😀

Así que, después de esta prueba tangible, puedo confirmar mi convicción, y es que el método de cocción puede ser un excelente aliado para aquellas madres que, como yo, luchan diariamente con hijos que… ¡ya ni diría que no comen verduras sino que las rechazan por principio! 😅

Bueno, en fin, ¡este pastel está bueno! ¡Y si lo dice mi hija, que odia el calabacín, podéis creerlo!

La idea para este pastel me la dio Giovanni del Blog Peccato di gola, gracias a esta receta. Yo lo personalicé un poco, decidí rallar los calabacines para que quedaran en trocitos casi invisibles, y os podéis imaginar por qué.

Ahhh pero cómo, ¿no conocéis el famoso dicho «si la hija anti-calabacín no ve los trozos, entonces seguramente come»? Ehm, mi sentido del humor es personalizado, lo sé 😀 ¡pero es así, de verdad!

〰〰〰

¿También vosotros tenéis este viejo problema de los hijos que no comen verduras? Entonces echad un vistazo a estas otras recetas con verduras escondidas! 👇

pastel de calabacín y patatas
  • Dificultad: Fácil
  • Costo: Económico
  • Tiempo de preparación: 15 Minutos
  • Porciones: 4
  • Métodos de Cocción: Cocina, Horno
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Primavera, Verano

Ingredientes

  • 2 calabacines
  • 2 patatas
  • 3 cucharadas pan rallado
  • 100 g provolone (u otro queso a gusto)
  • 2 rebanadas pan de molde
  • 1 cucharada aceite de oliva virgen extra
  • 1 pizca pimienta

Herramientas

  • Rallador
  • Sartén
  • Bandeja para hornear

Pasos

  • Pelar las patatas y lavar los calabacines.

    Rallar tanto las patatas como los calabacines con un rallador de agujeros grandes (pero, si lo preferís, podéis cortarlos en juliana).

    Cocinarlos con poco aceite en una sartén antiadherente por no más de unos diez minutos con la tapa cerrada y removiendo de vez en cuando, después apagar el fuego, añadir un par de cucharadas de pan rallado o incluso tres, un poco de pimienta y mezclar.

    Transferir a una bandeja para hornear, o una tartera, ligeramente untada.

    Cortar el queso en dados, distribuirlo sobre las verduras y presionar con los dedos o con el dorso de una cuchara para que los dados de queso se hundan en la mezcla de calabacín y patatas.

    Trocear groseramente las rebanadas de pan de molde (yo usé el de rebanadas grandes tipo pan de molde, si prefieres el pan de molde para tostadas más fino pueden ser necesarias 3 rebanadas).

    Poner las rebanadas en el vaso de la batidora y accionarlo brevemente para reducir el pan en migas. Obtendréis un pan rallado formado por migas groseras que producirán una costra sabrosa y bonita de ver.

    Distribuir el pan rallado de pan de molde sobre todo el pastel de calabacín y patatas y hornear a 180-200°C durante unos 15 minutos, o hasta que la doradura del pan rallado sea de vuestro gusto.

    pastel de calabacín y patatas
  • Dejar templar antes de servir.

    pastel de calabacín y patatas

Consejos sin sal

Sin sal  Para quien no lo sepa aún, yo cocino sin añadir sal. Si tenéis curiosidad por saber más, lo he contado todo en este artículo. 

Y como siempre os invito a leer mis consejos sin sal. ¡Probad a ponerlos en práctica!

Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre de:
▫ Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la reducción progresiva.
▫ Utilizar especias. Pimiento, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavos de olor, comino…
▫ Utilizar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Utilizar verduras picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Utilizar mi granulado vegetal sin sal
▫ Preferir los alimentos frescos.
▫ Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ Evitar llevar el salero a la mesa.
▫ Permitirse a veces un desliz. Hace bien al humor y ayuda a perseverar.

Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos. 

¡Os espero!

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Las recetas de mi casa, sencillas y al alcance de todos. Y todas sin sal añadida. Si quieres reducir la sal, sígueme, ¡te ayudo yo!

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