Patatas especiadas al horno con piel (Potato Wedges)

¿Conocéis las potato wedges, verdad?
Ah no? Tranquilos, no son nada exótico eh! 🙂 Son simples gajos de patatas especiadas, frecuentemente picantes, cocidas al horno bien crujientes, o en sartén (fritas en este caso), y siempre y rigurosamente con piel.

Y os aseguro que son una delicia para chuparse los dedos.

Se encuentran en muchas versiones, aromatizadas de diversas maneras, con especias y/o hierbas aromáticas, con o sin ajo, más o menos picantes. Las especias más frecuentemente usadas son el pimentón y el curry, pero realmente se puede experimentar: yo, como autodidacta perfecta, he probado a hacerlas en dos versiones diferentes y salieron increíblemente buenas en ambos casos.

¡Y sin hacer ningún esfuerzo! ¡Sííííí! porque lo que me dejó sorprendida fue precisamente esto. ¡Me salieron bien! 😀 Se cocieron a la perfección en ambas ocasiones.
Una noticia que os puede parecer banal, pero no lo es para mí que siempre he tenido este talón de Aquiles con las patatas al horno.
Siempre ha sido así. Con las patatas al horno siempre había fallado (hasta ahora). A veces se desmoronaban, otras veces se pegaban a la bandeja de manera irreparable, otras veces intenté añadir más aceite… pero nooo! ¡error! También porque luego no me gustaron al estar demasiado aceitosas para mi gusto.

Y después de cada fracaso me repetía a mí misma que las patatas al horno no eran para mí, que no era lo mío.

Hasta que probé a hacer una vía intermedia 😀 Es decir, cocerlas primero en el microondas, para luego especiarlas y pasarlas al horno para dorarlas. Resultado: ¡un exitazo! Sí, sí, de esos del tipo «mamá, ¿cuándo las vuelves a hacer?». Eh, ¡no es poca cosa!

Y así, después de un tiempo, lo intenté de nuevo, cambiando un poco el procedimiento y cambiando las especias, e incluso hice algo descabellado, es decir: ¡ponerlas todas una encima de la otra… sin respetar el distanciamiento entre los gajos, que en cambio se suele recomendar encarecidamente. Y… ¡salieron buenísimas de nuevo! ¡Increíííííbleeee!

¡Mirad aquí! ¿No os parecen preciosas? ¡A mí sí! Y os aseguro que también estaban buenísimas 🙂

Entonces, en este punto surgen espontáneamente algunas preguntas: ¿es mérito de la especia? ¿mérito del corte en gajos grandes? ¿o es mérito de la piel? ¡Booooh! Pero, ¿qué me importa? A partir de ahora mis patatas al horno siempre serán patatas especiadas cortadas en gajos y sin pelar, palabra mía.

¿Por qué arriesgarse a otras inciertas aventuras, cuando se puede ganar fácilmente ya así? 😀

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patatas especiadas con piel
  • Dificultad: Fácil
  • Costo: Muy económico
  • Tiempo de reposo: 1 Hora
  • Tiempo de preparación: 5 Minutos
  • Métodos de Cocción: Horno
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Todas las estaciones

Ingredientes

No he pesado nada, las patatas al horno… ¿cómo se pesan? ¡Se comen hasta que se acaban!
Os indicaré luego en el procedimiento algunos detalles 🙂

  • patatas
  • cúrcuma en polvo
  • jengibre en polvo
  • pimiento en polvo (o pimienta)
  • aceite de oliva virgen extra
  • hierbas aromáticas (opcionales)

Herramientas

  • Bandeja de horno

Cómo preparar las patatas especiadas (potato wedges):

  • Lavar muy bien las patatas frotándolas con un cepillo o con la parte verde de una esponja para platos (guardad una esponja aparte dedicada a esto).

    Cortarlas en gajos sin pelarlas y dejarlas en agua fría durante al menos una hora.

    El remojo en agua hace perder el exceso de almidón, lo que permite obtener patatas más crujientes. El remojo se puede prolongar varias horas, en este caso es recomendable trasladar todo el cuenco al frigorífico.

  • Escurrir las patatas del agua de remojo.

    Si se desea, se puede proceder directamente a la cocción en el horno, pero es mejor precocerlas unos minutos. Recomendación siempre válida para todas las patatas al horno.

    Tradicionalmente, la precocción se hace en agua durante unos minutos, yo en cambio las he puesto en el microondas: 6 minutos a máxima potencia (para 1,200 kg de patatas, en trozos) con una interrupción a mitad de tiempo para remover.

    Para quien prefiera la precocción clásica en agua: sumergir los trozos en agua hirviendo, calcular 3 minutos desde que el agua vuelve a hervir, luego escurrirlas. Finalmente, secar los trozos con un paño de cocina o con papel de cocina.

    Colocar los gajos sobre una bandeja forrada con un papel de horno.

    Lo ideal sería no superponer los trozos. Pero yo, dado que cuando cociné estas patatas especiadas hacía todavía calor y no quería encender el horno grande, las cociné en el hornillo (mi fiel viejo sfornatutto), por lo que mi kilo y medio de patatas eran demasiadas para la bandeja pequeña, y las coloqué así, digamos… bien pero no muy bien:

    😀

    patatas especiadas con piel - para hornear
  • A este punto, espolvorear las patatas con cúrcuma y jengibre en polvo, luego añadir un chorrito de aceite (de verdad, un chorrito, no es necesario abundar), y muy poco pimiento (o pimienta, si lo prefieres, o ambos para los más atrevidos).

    Cocción en horno durante 35-40 minutos a 200 grados. El tiempo efectivo depende, como siempre, del horno, el tamaño de los trozos, la calidad y la edad de las patatas, u otras variables.

    Si es necesario, y según el comportamiento de tu horno, durante los últimos minutos de cocción se puede llevar la bandeja a la parte alta del horno, tal vez encendiendo el grill.

    Para dorarlas de cada lado, removí los gajos una vez durante la cocción, usando una espátula y con cuidado, es decir, teniendo cuidado de no romperlos 🙂

    patatas especiadas al horno con piel
  • VERSIÓN CON HIERBAS AROMÁTICAS:

    Para completitud, y para sugeriros una variante digna de probar, os muestro a continuación la foto de mi primerísima producción de patatas especiadas que mencioné en la introducción a la receta.

    En esta primera prueba (muy bien lograda, como la segunda 😉 ) había cocido las patatas enteras, también con piel y siempre en el microondas, pero dejándolas un poco menos cocidas. (Si necesitas algún consejo para la cocción de patatas en microondas AQUÍ está mi tutorial).

    Luego las corté en gajos y las coloqué sobre la bandeja untada de aceite (sin papel de horno), poniendo cada gajo en pie, es decir, apoyado sobre la parte con piel. Las había espolvoreado con curry, jengibre en polvo y también hierbas aromáticas, es decir, orégano, perejil y romero. Finalmente, pimienta y aceite y las volví a meter en el hornillo el tiempo necesario para completar la cocción y obtener una ligera gratinado. Esta vez sin necesidad de voltearlas, debido a su ‘cómoda’ disposición. 😉

    gajos de patatas al horno con especias y hierbas aromáticas
  • Que decidas usar cúrcuma o curry, pimentón o jengibre, hierbas aromáticas sí o hierbas aromáticas no, estoy segura de que estas patatas especiadas no te decepcionarán. Son muy versátiles, se combinan perfectamente tanto con la carne, por ejemplo con el clásico pollo como mi pollo al limón y romero cocido al horno,

    pero también con el pescado, y en particular con los filetes de limanda con empanado de semillas de sésamo y chía de los que os conté justo hace un par de días. 🙂

    patatas especiadas
  • Y luego, dado que estas patatas especiadas son excelentes tanto calientes como frías, yo también las veo bien como un tentempié apetitoso para el aperitivo. 😉 ¿Qué decís… lo probamos?

    gajos de patatas especiadas porción

Consejos sin sal

Sin sal Ya lo sabéis… ¿para qué os lo digo? 😀 Cuando se usan cúrcuma, jengibre, curry, pimentón y hierbas aromáticas, el sabor está garantizado, ¡y la sal… no hace falta!!!

Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
▫ Reducir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la reducción progresiva.
▫ Utilizar las especias. Pimiento, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavo, comino…
▫ Utilizar las hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Utilizar verduras picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Utilizar mi granulado vegetal sin sal
▫ Preferir alimentos frescos.
▫ Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ Evitar llevar el salero a la mesa!
▫ Concederse a veces un desliz en la regla. Hace bien al ánimo y ayuda a perseverar.

Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos. 

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catiaincucina

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