La pechuga de pavo rellena es un segundo plato apto para los días festivos, y por eso fue una de las recetas que incluí en la lista de recetas posibles para el día de Pascua.
Aunque en realidad el motivo principal por el que cociné esta pechuga de pavo rellena es que mis hijos me pidieron expresamente un segundo plato de carne. Eh, no cocino carne a menudo, así es.
Y los complací. 🙂 Porque esta es una receta ingeniosa, de esas que me gusta cocinar: es apta para cualquier ocasión, porque es rápida de realizar y porque siempre luce bien. La pechuga, de hecho, no necesita preparaciones complejas, se cocina rápidamente, se presta a múltiples variantes, puede utilizarse entera, con o sin relleno, o puede cortarse en rodajas o en trozos. Ofrece muchas posibilidades y es una carne muy magra, lo que la hace adecuada para mi estilo alimentario y mi forma de cocinar.
Hace algún tiempo la había cocinado de manera simplificada, es decir, solo atada con hilo y luego cocida al horno, sazonada solo con romero y pimienta: un asado muy sencillo que requirió muy poco esfuerzo para obtener un excelente segundo plato.
Esta vez, sin embargo, la cociné en sartén y probé a rellenarla con este relleno simple pero muy bueno. Y bonito de ver. 🙂
👇 Otros segundos de carne en el blog (¡son pocos, aprovéchenlos!) 😉👇
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 10 Minutos
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 4 personas
- Métodos de Cocción: Fogón
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 750 g Pechuga de pavo (1 pechuga entera)
- 3 cucharadas Espinacas cocidas
- 2 cucharadas Pistachos sin sal
- 2 rebanadas Mortadela
- 1 vasito Oporto
- 1 vaso Caldo (o agua)
- 1 diente Ajo
- c.s. Pimienta
- c.s. Aceite de oliva virgen extra
Preparación
Primero, cocer las espinacas. (Para la cantidad he indicado 3 cucharadas de espinacas cocidas porque no he tenido oportunidad de pesarlas crudas, ya que cocí 1 kilo y luego las utilicé también para otras preparaciones).
Lavar las espinacas y colocarlas en una olla con el agua del escurrido solamente.
Cocerlas con la tapa cerrada por no más de 10 minutos, luego saltearlas en sartén con un diente de ajo para darles sabor y para secarlas del exceso de humedad.
Colocar la pechuga de pavo en la tabla de cortar, abierta en forma de bolsillo.
Distribuir las espinacas sobre la pechuga.
Distribuir los pistachos sobre las espinacas.
Cubrir todo con la mortadela.
Cerrar la pechuga como un libro y atarla con hilo de cocina (yo también me ayudé con algunos palillos porque mis habilidades para atar asados no son precisamente de experta).
Dorar la carne en sartén con muy poco aceite (también las extremidades, ayudándose con una espátula o pinzas para mantener el asado de pie) a fuego medio-bajo. Serán necesarios 10-15 minutos.
Cerrar con la tapa y cocer durante unos 40 minutos a fuego bajo.
Durante la cocción, girar de vez en cuando el asado y rociarlo con caldo caliente, de carne o vegetal a elección, o simplemente con agua (algunas cucharadas a la vez, no debe cocerse sumergido).
En este punto, añadir un vasito de Oporto (a falta de Oporto, con otro vino licoroso o simplemente con vino blanco).
Volver a cerrar la tapa y cocer durante algunos minutos. Se formará un juguito en el que luego se podrán sazonar las rebanadas del asado.
Se trata de un asado muy magro, excelente tanto caliente como frío.
Que luce bien en un almuerzo festivo, pero que también puede ser el plato principal de un almuerzo al aire libre, picnic o buffet de pie.
Y que puede utilizarse también simplemente para rellenar bocadillos. 🙂
¡Buen provecho!
Os espero en la página de Facebook y en Pinterest, ¡pasa a verme! 🙂
Consejos sin sal
Esta receta es completamente sin sal añadida. Además, se puede reducir aún más la sal (no discrecional) presente eliminando la mortadela. Os aseguro que no se compromete en absoluto el resultado, obtendréis igualmente una excelente pechuga de pavo rellena. 😉
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
▫ Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la reducción progresiva.
▫ Utilizar especias. Chile, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavos, comino…
▫ Utilizar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Utilizar verduras picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Utilizar mi granulado vegetal sin sal
▫ Preferir alimentos frescos.
▫ Evitar cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ Evitar llevar el salero a la mesa.
▫ Permitirse a veces un capricho. Es bueno para el ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres o no puedes renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
¡Sígueme!
en mi página de Facebook
en mis tableros de Pinterest
en mis dos grupos:
El grupo de Catia, en la cocina y más allá
y ¡Justo lo que estaba buscando!
y si te apetece… suscríbete a mi Newsletter

