Hace mucho tiempo que quiero hablaros de esta pizza con zanahorias, años. Desde la primera vez que la comí en casa de mi amiga Sarah. ¡Sarah! ¿¡Cuánto tiempo ha pasado!? 😄
Con el tiempo la he repetido varias veces, las primeras veces la hice exactamente como la de Sarah, con las zanahorias crudas y trituradas. Es excelente y me gusta mucho, pero las migas de zanahoria quedan un poco… desmenuzadas, y el resultado final es más el de una focaccia rellena, más que una pizza.
Y entonces quise probar a cocinar las zanahorias y transformarlas en un puré que pudiera imitar el puré de tomate. ¡Pues… funciona de maravilla!
Si sois intolerantes al tomate, si no os gusta el tomate, si os estáis acercando a la cocina macrobiótica, o simplemente tenéis curiosidad por probar, porque la curiosidad que tenéis siempre de probar todo es la misma que siempre tengo yo… entonces, tenéis que probar a hacer la pizza con zanahorias en lugar de tomate, ¡estoy segura de que os gustará!
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- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 8
- Métodos de Cocción: Horno, Microondas
- Cocina: Macrobiótica
- Estacionalidad: Todo el año
Ingredientes
- 1 Masa fermentada (ver detalles en las instrucciones)
- 5 Zanahorias
- 1 Mozzarella (u otro queso al gusto)
- 1 cucharada Aceite de oliva virgen extra
- c.n. Orégano
Herramientas
- Picadora
- Horno
- Horno microondas
Preparación
👉 En esta receta son protagonistas las zanahorias en lugar del tomate, por lo tanto, no os daré los ingredientes para la masa. He indicado de manera general una ‘masa fermentada’ porque podéis utilizar la que prefiráis o la que soléis usar. Si necesitáis alguna idea, podréis elegir entre las masas de las que os dejo los enlaces a continuación. Se trata de masas que ya están presentes en el blog y que tal vez ya conozcáis, son todas adecuadas tanto para la realización de focaccias como de pizzas en bandeja y las podéis utilizar todas para vuestra pizza con zanahorias (o focaccia con zanahorias a vuestra elección).
Masa básica con ldb: si soléis utilizar levadura de cerveza, podéis optar por esta simple masa de pan, que fue la primera masa fermentada que aprendí a hacer hace muchos años: masa de pan clásica con levadura de cerveza.
Masa ‘sin amasado’: o bien, podéis utilizar esta masa de fermentación corta (también con levadura de cerveza) sin amasado.
Masa fermentada con licoli: si soléis usar masa madre (como sabéis, yo uso licoli), os ofrezco como referencia la receta de esta focaccia.
Masa con fermento de kéfir: finalmente, si producís kéfir de leche, podéis obtener una excelente masa fermentada produciendo un fermento de kéfir, como os he contado en esta receta.
Bien, establecida la masa, se puede proceder con el relleno: Extender la masa sobre la bandeja cubierta de papel de horno, luego decidir si usar las zanahorias crudas o cocidas.
CON ZANAHORIAS CRUDAS:
En este primer caso es necesario simplemente picar las zanahorias con un robot de cocina o rallarlas. Condimentar las zanahorias picadas o ralladas con un poco de aceite y extenderlas sobre la masa. En la lista de ingredientes he indicado de manera general 5 zanahorias, en realidad, la cantidad puede variar según el tamaño de las zanahorias y el grosor de la capa que queráis extender sobre la masa, y esto sólo podéis decidirlo a vuestro gusto.
Hornear a 220° durante 15-20 minutos, luego sacar la bandeja del horno para añadir la mozzarella (u otro queso al gusto), luego hornear de nuevo para completar la cocción y derretir la mozzarella (otros 10 minutos aproximadamente).
☝ Os recuerdo que el tiempo de cocción puede variar tanto en función del grosor de la capa de zanahorias y su humedad, como del grosor de la masa.
CON ZANAHORIAS COCIDAS:
Si preferís que vuestra pizza con zanahorias tenga un aspecto más parecido a la pizza clásica con tomate, es necesario cocinar las zanahorias y obtener un puré que pueda sustituir el puré de tomate.
Podéis cocinar las zanahorias de la manera que prefiráis: hirviéndolas como es vuestra costumbre, cocinándolas en la sartén, al vapor o en el microondas.
El método que prefiero en este caso es la cocción con el microondas porque es la más rápida y porque preserva el sabor de las zanahorias (teniendo en cuenta, como sabéis, que no uso sal).
También la cocción al vapor es muy válida en términos de ‘mantenimiento del sabor’ pero requiere un tiempo de cocción más largo.
De cualquier manera que decidáis cocerlas, cuando las zanahorias estén tiernas deberán ser trituradas o pasadas por un pasapuré o simplemente aplastadas con un tenedor, para luego distribuir el puré sobre la masa extendida en la bandeja.
Condimentar con un chorrito de aceite y con orégano y hornear. Es excelente incluso sin añadir quesos, como una pizza roja… perdón, naranja.
Si decidís añadir la mozzarella (u otro queso), mi consejo es siempre añadirla al menos después de la mitad de la cocción. En caso de quesos frescos como por ejemplo el stracchino, es mejor esperar hasta el final de la cocción y volver a poner la bandeja en el horno solo unos minutos, el tiempo justo para ablandar el stracchino.
¡Como siempre, hacedme saber vuestra opinión sobre la receta! Si decidís probarla, enviadme una foto, la publicaré en la sección Mis recetas hechas por vosotros.
Consejos sin sal
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la progresiva reducción. Utilizar especias. Chile, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavos de olor, comino… Utilizar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta… Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces… Utilizar vegetales picantes o fruta. Ajo, cebolla, limón, naranja… Utilizar mi granulado vegetal sin sal. Preferir los alimentos frescos. Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas) ¡Evitar llevar la salera a la mesa! A veces permitirse una excepción a la regla. Es bueno para el ánimo y ayuda a perseverar. Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal: Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
¿En qué punto estáis con vuestro proceso de reducción de sal? 😉
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre de:
▫ Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la progresiva reducción.
▫ Utilizar especias. Chile, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavos de olor, comino…
▫ Utilizar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Utilizar vegetales picantes o fruta. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Utilizar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
▫ Preferir los alimentos frescos.
▫ Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ ¡Evitar llevar la salera a la mesa!
▫ A veces permitirse una excepción a la regla. Es bueno para el ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
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