Esta pizza en forma de corazón con nueces y queso es un poco la continuación de la receta anterior.
Es decir, de la focaccia con alcachofas que tanto habéis apreciado un par de días atrás. Y que, indecisa si llamarla pizza o focaccia, y habiendo decidido por focaccia… hoy igualo cuentas y esta en forma de corazón la llamo pizza. 😀
Ayuda… ah ah espero no atraerme las iras de los puristas del nombre perfecto! porque esto de llamar a todo con el nombre correcto a veces me da una ansiaaa! Claro, lo sé, una pizza es una pizza y una focaccia es una focaccia, pero… pizza en forma de corazón me gusta más que focaccia en forma de corazón, oh. 😄
Aquella con alcachofas y esta con nueces nacieron el mismo día, de la misma masa levada con el licoli. Una masa de la que debería escribir una receta base aparte, tan común es aquí en mi casa. Una masa que un tiempo (es decir, cuando era inexperta con los levados y seguía la receta de un pequeño recetario comprado en un kiosco) sabía que era ‘masa de pan’, aunque yo la usaba siempre y solo para hacer pizza casera, que cuando no ponía tomate la llamaba focaccia. El pan en cambio nunca, porque eran los tiempos en los que no hacía pan nunca, y siempre me preguntaba… ¿quién sabe cómo sale el pan hecho con esta masa de pan…?
Ok, fin de los recuerdos de un tiempo pasado. 😃 Misma masa, decía.
Ambas hechas el mismo día.
Pero esta con nueces en forma de corazón me salió así, en el último minuto. Al principio había previsto una simple focaccia sin nada, como mucho con romero, que debía ser la focaccia para mis hijos, los-de-la-familia-que-no-comen-alcachofas.
Luego cuando cociné la focaccia con alcachofas y vi cómo había salido de bonita (sí, me gustó mucho), decidí que… ehhhh ¡qué pobrecillos! ¡estos hijos! ¡que no pueden disfrutar de una igualmente bonita focaccia solo para ellos!!! ¡nunca jamás!!!
Y ahí va, aquí preparada por enésima vez la enésima variación al menú, hecha ahí mismo a favor de estos hijos degenerados que no comen (casi) ninguna verdura (¡qué fatigaaaaa!!).
Por lo tanto, sepan que: los ingredientes de la masa son sustancialmente los mismos de la receta anterior, solo que están reducidos a la mitad tratándose de una cantidad referida a una sola bandeja (tamaño del corazón no sé, porque no sé cómo medirlo, correspondiente más o menos a una bandeja redonda de 28 o 30 cm, vamos, no seamos demasiado quisquillosos).
La forma de corazón, dado que ese día era el día de San Valentín, tenía su válido porqué.
Y también hoy tiene su porqué. Porque hoy es el día de mi, nuestro, aniversario.
Y sí, ya. Gracias gracias, muy amables. 😄
Sí, son 24 años de matrimonio. Y también 34 de ‘bendito el día que te conocí’.
Y luego… hoy también es jueves de carnaval, mientras que hace 24 años era martes de carnaval, y hace 34 años era jueves, aunque no sabría decir si era de carnaval o no.
Pero seguro que fue un jueves… de esos que no se olvidan. 🙆♀️
Ahí está, al final el significado de esta pizza en forma de corazón está todo aquí.
Y está todo en una frase dicha por mi hija cuando tenía seis o quizá siete años, una frase que me gusta citar, y de hecho ya os la había citado aquí 😊 que es:
«el aniversario debe celebrarse con los hijos, porque los hijos tienen mucho que ver con el matrimonio.» 😍
¡Buena pizza en forma de corazón para todos!!!
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- Dificultad: Fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de reposo: 14 Horas
- Tiempo de preparación: 8 Minutos
- Porciones: 4 piezas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 275 g Harina 0
- 75 g Levadura madre líquida (licoli)
- 140 g Agua
- 3 cucharaditas Aceite de oliva virgen extra
- 5 Nueces (o las que prefieras)
- 70 g Queso (fontal o masdam)
Herramientas
- Bandeja en forma de corazón
Preparación
En un bol verter el licoli, el agua, una cucharadita de aceite y la harina.
Amasar hasta que la masa se vuelva elástica. Con la amasadora son suficientes unos pocos minutos, si en cambio amasas a mano se necesitan al menos 10 minutos.
Si amasas a mano, después de haber mezclado groseramente los ingredientes en el bol te sugiero que transfieras todo a la superficie de trabajo y lo trabajes allí con ambas manos. Después de unos 10 minutos comprenderás al tacto que está lista.
Engrasar el bol con un poco de aceite, poner la masa en el bol y cubrirla con film. Guardarla en un lugar resguardado para que leve durante 2-3 horas (en concreto yo 2 horas y media), luego transferirla al refrigerador. El tiempo de reposo en la nevera puede variar según tus necesidades de 10 a 24 horas.
Sacada la masa del frigorífico, dejarla a temperatura ambiente durante aproximadamente una hora.
Mojar la superficie de la masa con agua y aceite y extenderla con las manos.
Colocar la masa en una bandeja en forma de corazón cubierta con papel de horno. (O en otra bandeja de la forma preferida).
Para que quede mejor la forma de corazón yo reforcé el contorno con un borde de masa (más o menos como se hace para las tartas).
Distribuir sobre la masa el queso cortado en trozos y las nueces picadas, luego completar con una o dos cucharaditas de aceite antes de hornear.
Eventualmente dejar reposar durante media hora antes de hornear, generalmente lo hago, esta vez no porque la hora del almuerzo era inminente.
Hornear a 220 grados durante 20 minutos. Eventualmente, en los últimos minutos cubrir con una hoja de aluminio, dado que el queso a mí se me doró bastante.
Mis hijos la asaltaron 😀 la única porción que logré fotografiar, para mostraros el espesor y el interior de la masa, es esta:
Se trata de una masa simple, para todos los días, pero siempre son las cosas simples las que a mí me dan más satisfacción. ¿No es así también para vosotros? 😊
Consejos sin sal
Desde que nacieron, mis hijos siempre me han visto cocinar sin sal. La regla dice que no se debe usar sal en las comidas al menos hasta el primer año de edad, mejor si hasta el segundo año. En nuestra casa esta introducción de la sal post-primer año nunca se ha dado (aunque en el comedor de la guardería sí), por lo tanto… es obvio, nada de sal añadida en esta pizza. 😃 La sal presente en el queso es más que suficiente para sazonarla. ¡Hagamos prevención! acostumbremos a nuestros hijos a no excederse con la sal, sin duda les beneficiará de adultos.
¡Disfruta!
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
– Reducir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la reducción progresiva.
– Utilizar especias. Chile, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavo, comino…
– Utilizar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
– Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
– Utilizar verduras picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
– Utilizar mi granulado vegetal sin sal
– Preferir los alimentos frescos.
– Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
– Evitar llevar el salero a la mesa.
– Darse a veces un capricho. Es bueno para el estado de ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
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