He descubierto hace poco el granulado de soja y lo he probado en algunas recetas. En mi opinión, la receta en la que da lo mejor de sí es el ragú. El ragú con granulado de soja es una excelente alternativa al ragú de carne, de verdad eh.
Y también es una alternativa nutritiva y proteica al ragú vegetal solo de verduras, que tanto me gusta y que tan a menudo cocino.
De hecho, los ragúes de verduras hechos con verduras picadas groseramente son el tipo de condimento que hago más a menudo, porque son perfectos para hacer comer verduras a mis hijos (a veces sin que se den cuenta 🙄).
Durante el verano he hecho a menudo el ragú de berenjenas, la única manera que he ideado, hasta ahora, para hacer las berenjenas comestibles para mis hijos. Pero hoy he tenido la confirmación de lo que ya había experimentado en el pasado: ¡añadir las berenjenas en las salsas siempre funciona! 😉
Y luego este ragú con granulado de soja es también una receta inteligente. De hecho, a diferencia del seitán (la única alternativa a la carne que había experimentado hasta ahora como ragú, y que mis hijos siempre me «pillaron», ¡cada vez!), el granulado de soja tiene una consistencia decididamente similar a la del ragú de carne, tanto que satisface el paladar, y el ojo, de los hijos desconfiados, que al final… «aunque no es de carne es bueno»… ¡repitieron! y aunque había dentro calabacín y berenjena, y perdonad si es poco 😀
Un plato de pasta condimentado con este ragú se convierte en una comida completa: cereales (pasta, es decir carbohidratos) + legumbres (soja, es decir proteínas vegetales) + hortalizas (es decir verduras) + mínima cantidad de grasas (aceite de oliva virgen extra). No falta nada, diría yo. 😉
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Otras ideas para condimentar la pasta con verduras:
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 15 Minutos
- Tiempo de preparación: 30 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Estufa
- Cocina: Vegana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 50 g granulado de soja (pesado en seco)
- 1 zanahoria (grande)
- 1 calabacín (pequeño)
- 1 berenjena (pequeña, o media si es grande)
- 1 cebolla (pequeña)
- 400 g puré de tomate
- orégano (o tomillo)
- canela (un trocito pequeño de rama)
- 1 clavo de olor
- 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- 1 vasito vino blanco (opcional)
Utensilios
- Sartén
- Bol
Pasos
Antes de pasar a la descripción del procedimiento os dejo un par de aclaraciones sobre el granulado de soja.
Como ocurre con otros alimentos, antes de ser tratado y cocido el granulado de soja no parece particularmente apetecible, hay que reconocerlo. Al fin y al cabo, tampoco la carne picada, o el pollo crudo, o el pescado por limpiar parecen tan apetecibles antes de la cocción y antes de que desprendan esos buenos aromas de ragú de carne, de pollo asado o de pescado a la parrilla, ¿no?
Bueno, el granulado de soja, tampoco es gran cosa a la vista y según yo huele un poco a alimento para pájaros 🙄 y uno no diría que pueda, luego, transformarse en un excelente ragú. ¡Y sin embargo, es así, os lo aseguro! 😉Bueno, hecha esta premisa que espero convenza a los más desconfiados, la primera cosa que hay que hacer antes de proceder a la cocción del ragú es: rehidratar el granulado de soja.
El procedimiento descrito en el envase del granulado de soja prevé cocerlo en agua o caldo durante 10 minutos, y yo así lo he hecho (en agua). Dejándolo luego otros 10-15 minutos en remojo en el agua de cocción antes de escurrirlo. Lo hice así porque en el envase estaba escrito que el granulado rehidratado triplicaría su volumen respecto al producto seco, pero como a mí no me parecía para nada triplicado pensé en dejarlo en remojo un poco más. El resultado que obtuve es este:
El bol a la izquierda contiene 50 gramos de granulado seco y el de la derecha la misma cantidad rehidratada. Como se puede notar, a ojo se puede decir que ha duplicado quizás, pero no triplicado. Luego, al pesarlo descubrí que los 50 gramos de mi granulado seco se convirtieron en 200 gramos de rehidratado. Así que, duplicado o triplicado, o lo que sea, poco importa, esta es la cantidad de granulado que os garantizo para un ragú para 500 gramos de pasta.
Una vez escurrido el granulado para quitar el exceso de agua absorbida, proceder como en la preparación de un ragú normal:
– picar la cebolla y las verduras
– hacer que el picado se ablande durante unos minutos en poco aceite, en una sartén grande en la cual al final se salteará la pasta
– verter el granulado de soja rehidratado, mezclar, pimentar, o bien añadir un toque de guindilla, y añadir un trocito de canela y un clavo de olor.
Estas especias son opcionales, pero si estáis acostumbrados a usarlas en el ragú de carne hacedlo también aquí, porque «le va bien» 😉 Eventualmente, en lugar de añadirlas en esta fase podéis ponerlas en el agua de cocción del granulado, que absorbe el aroma de las especias durante la rehidratación. He probado, y funciona 😉
– dejar que se insaporice durante unos minutos y luego desglasar con un poco de vino (yo usé blanco pero rojo también va muy bien), pero si no tenéis vino se puede omitir
– cocer sin tapar durante 5-10 minutos, depende de lo húmedas que estén las verduras y de cuánto se haya escurrido el granulado de soja, pero de todas formas hasta que se haya secado la humedad
– añadir el puré de tomate, un toque de orégano o tomillo y cocer con la tapa entreabierta durante no más de media hora, removiendo de vez en cuando.
Si ya habéis leído la receta de mi ragú de carne ya sabéis que yo soy partidaria de una cocción rápida, los ragúes que cuecen durante medias mañanas no son para mí 😀
– ajustar de aceite si es necesario, condimentar la pasta vertiéndola directamente en la sartén de cocción del ragú y salteándola durante un par de minutos.¡¡Buen provechooooo!!
Consejos sin sal
Naturalmente en mi ragú con granulado de soja no he añadido la sal 🙂 pero, como siempre, he compensado con el buen aroma de las especias. Clavos de olor y canela, más un toque de hierbas aromáticas, son un remedio infalible, ¡confiad en mí! 😊
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre de:
▫ Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la progresiva reducción.
▫ Utilizar las especias. Guindilla, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavos de olor, comino…
▫ Utilizar las hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Utilizar hortalizas picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Utilizar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
▫ Preferir los alimentos frescos.
▫ Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ ¡Evitar llevar el salero a la mesa!
▫ Permitirse a veces un capricho. Es bueno para el ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
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