Hoy os cuento sobre un risotto a los pimientos, o mejor dicho, de dos risottos. 😊
El primer risotto, el que no lleva azafrán, se remonta a varios meses atrás, más o menos a la primavera pasada. Fotografiado, como de costumbre, y añadido al archivo de recetas por escribir «cuando tenga un ratito».
A finales de junio, Donatella – una querida participante de mi grupo de Facebook (si os apetece uniros, encontraréis el enlace al final de la receta) comparte con nosotros su risotto a los pimientos bien amarillo, es decir, con azafrán. Y yo inmediatamente me lanzo a cocinarlo. Antes de comerlo lo fotografío, como de costumbre, y también lo archivo, con la intención de escribir la receta «antes de que termine el verano».
En agosto me decido. Descargo las fotos, las elijo, las arreglo (logo, textos, etcétera) y me pongo a escribir.
Revuelvo el escritorio, la cocina, hojeo algún libro en busca de esos papelitos que suelo garabatear con manos aceitosas y enharinadas, pero no encuentro nada. Ni rastro de las recetas de risottos a los pimientos, nada entre los papeles sueltos, nada en la agenda, poco utilizada pero por si acaso.
Intento escribir igualmente, exprimo mis neuronas pero no recuerdo las cantidades de los ingredientes, no sé por dónde empezar, no me salen frases decentes, ni siquiera para la introducción de lo desanimada que estoy. Me rindo y pongo todo en pausa esperando que al menos una de las dos recetas salga de algún rincón.
Pero nada, ya ha pasado más de un mes, y nada.
Quién sabe, ¡quizás solo creí haber escrito las dos recetas! ¡Ahhhhhh mi memoria está fallando realmente! 😂
En fin, ¡otro de mis líos como foodblogger poco organizada como ya sabéis que soy! 😇
Pero… si todavía estáis aquí leyéndome a pesar de todas estas debilidades mías, vamos, ¡quizás haya aún alguna esperanza para este torpe blog!
Y entonces ahora… aquí están las recetas de mi risotto a los pimientos con y sin azafrán, contadas un poco de memoria y mucho con sentimiento.
¡Que lo disfrutéis! 😋
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Primavera, Verano
Ingredientes
Actualizaré las cantidades de los ingredientes cuando (o si?) vuelva a hacer las recetas. 😃
- arroz Carnaroli
- pimiento (rojo y amarillo)
- cebolla
- caldo vegetal
- vino blanco (yo prosecco)
- mantequilla
- perejil
- kéfir de leche (o yogur natural)
- arroz Carnaroli
- pimiento (rojo y amarillo)
- cebolla
- caldo vegetal
- azafrán
- vino blanco seco
- queso rallado (parmigiano o grana)
- aceite de oliva virgen extra
Herramientas
- Cacerola
- Olla
Preparación
Preparar el caldo vegetal.
Va perfectamente incluso si se hace con granulados vegetales. Para los interesados, aquí están los enlaces a mis dos recetas de granulados secos, versiones con y sin sal:
Cortar el pimiento en trozos pequeños, picar la cebolla.
Derretir una nuez de mantequilla en la cacerola en la que luego se cocinará el risotto, agregar la cebolla y el pimiento y cocinar durante unos minutos.
Verter el arroz, dejarlo sazonar, luego cuando esté bien seco, desglasar con medio vaso de vino blanco (aquí usé prosecco).
Cocinar el risotto de la manera clásica, vertiendo un cucharón de caldo vegetal a la vez y dejándolo reducir antes de verter el siguiente.
Cuando esté casi listo, sazonar con perejil picado.
Al final de la cocción, añadir una nuez de mantequilla y dos o tres cucharadas de kéfir de leche (o yogur natural).
Si lo deseas, decorar los platos con perejil picado.
Preparar el caldo vegetal.
Disolver en el caldo vegetal un sobre de azafrán.
Aquí está, mi caldo vegetal amarillo:
Cortar el pimiento en dados o tiras, picar la cebolla, ponerlos en una cacerola y dejarlos sazonar con un chorrito de aceite.
Añadir el arroz, cuando esté seco, desglasar con medio vaso de vino blanco.
Cocinar el risotto de la manera clásica, vertiendo un cucharón de caldo al azafrán a la vez y dejándolo reducir antes de verter el siguiente.
Al final de la cocción, añadir queso rallado y una pequeña nuez de mantequilla. También recomiendo una buena pizca de pimienta recién molida.
Si tienes curiosidad por ver la receta del >risotto arcoíris de Donatella< que me inspiró para este mi risotto amarillo, haz clic en el enlace. La publicación es accesible a los miembros del grupo… así que vamos, ¡únete! 😃
Consejos sin sal
Si no estás acostumbrado a la cocina baja en sodio, entre los dos risottos el que te recomiendo probar primero es el risotto al azafrán: las especias son siempre los mejores potenciadores del sabor a los que recurrir.
En cuanto al granulado vegetal casero del que os he puesto los enlaces en el procedimiento, mi consejo es el siguiente: empieza con el granulado con sal y cada vez que lo prepares disminuye la sal utilizada respecto a la vez anterior. Te encontrarás produciendo el granulado sin sal casi sin darte cuenta, porque mientras tanto tu paladar se habrá acostumbrado al sabor menos salado. 😉
En cuanto al granulado vegetal casero del que os he puesto los enlaces en el procedimiento, mi consejo es el siguiente: empieza con el granulado con sal y cada vez que lo prepares disminuye la sal utilizada respecto a la vez anterior. Te encontrarás produciendo el granulado sin sal casi sin darte cuenta, porque mientras tanto tu paladar se habrá acostumbrado al sabor menos salado. 😉
Si te interesa reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
▫ Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la reducción progresiva.
▫ Utilizar especias. Chile, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavo, comino…
▫ Utilizar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Utilizar verduras picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Utilizar mi granulado vegetal sin sal
▫ Preferir alimentos frescos.
▫ Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ ¡Evitar llevar el salero a la mesa!
▫ Permitirse a veces un capricho. Es bueno para el ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
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