Hoy estoy atrevida. Os propongo un risotto con piña y fresas, una receta un poco exótica y para nosotros decididamente inusual, que sin embargo tiene su porqué 🙂 y, os diré, ¡está buenísima!
De risottos con fresas en esta época del año se ven muchos por ahí, y yo ya desde hace un par de años tenía esta curiosidad, quería absolutamente probar un risotto con fresas.
Pero dudaba, por culpa de hijos y marido, me preguntaba cómo reaccionarían a sabores que no son habituales para nosotros.
Luego llegó la ocasión de probar. Una ocasión no dada por la última compra de fresas, ni por una receta precisa descubierta quién sabe dónde. La responsable de este experimento es una piña.
¿Qué tiene que ver la piña con un risotto con fresas? Tiene que ver, en el sentido de que forma parte, y de hecho como habéis visto en el título este no es un risotto con fresas. 😀 No solo, quiero decir.
Había comprado la piña. Y la había dejado allí, esperando que mi pereza desapareciera.
Vamos, no me digáis que pelar la piña es vuestra actividad favorita, ¡porque no me lo creo! Y ciertamente no es la mía (actividad favorita, quiero decir).
Bien, entonces… cuando entendí que la piña necesitaba ser comida de lo contrario tendría un final ingrato, decidí pelarla.
Y dado que una piña entera difícilmente nos la comemos toda de una vez, dije ahora o nunca y me aventuré en un risotto de piña, al que obviamente añadí las fresas, de lo contrario qué sentido tendría todo el discurso que os hice antes sobre los risottos con fresas?? 😀
Bonito, ¿verdad? ¡Mi risotto con piña y fresas es realmente bonito de ver! me gusta.
Sin embargo, despejemos inmediatamente el campo de equívocos… si pensáis que este risotto con piña y fresas es dulce… pues, pensadlo. Y hacéis bien, porque es cierto. 😃
Un risotto con piña y fresas no puede no ser un poco dulce, digamos dulzón.
Claro, el nivel de dulzón percibido puede variar, no puede no depender de varios factores como, por ejemplo, el grado de madurez de la piña, el grado de madurez de las fresas, el uso de caldo vegetal más o menos salado, el gusto personal de quien lo come.
Y el gusto personal tiene una importancia no menor, es más, puede marcar la diferencia.
Y a este respecto os cuento una anécdota. 🙂
Cuando iba al instituto, hace milenios, hice un viaje de estudios a Alemania. La familia en la que me hospedaba nos preparaba todas las mañanas un tostado especial para el desayuno, que consideraban excelente: con jamón cocido y queso fundido y… ¡piña! Es decir, era una rebanada de pan tostado sobre la cual había tres o cuatro trozos grandes de piña, cubiertos de jamón (o también no) y queso (ese siempre) hecho fundir en un hornillo.
Lo había intentado comer, eh.
Yo nunca rehúso probar, ¡quien me conoce lo sabe! Pero este tostado, simplemente no pude comerlo. Esta mezcla de dulce y salado, esta combinación entre una fruta y el queso fundido, no conseguí que me gustara.
Ahora, después de treinta años y más, he cambiado. Ahora estas mezclas, y contrastes, de sabores me gustan. Y en esa época tampoco comía otras cosas, que ahora en cambio me gustan mucho, por ejemplo la ensalada de naranjas, solo por mencionar una, ¡y también de esa podría contar la anécdota relacionada! (no lo haré, ¡no temáis!).
Los gustos pueden cambiar. Pero, sobre todo, nosotros podemos cambiar, y nuestros horizontes pueden ampliarse.
Por eso, ahora…
…ahora, ¿quién de vosotros quiere intentarlo, hacer mi risotto con piña y fresas? 😊
〰 〰 〰
Otras ideas-risotto absolutamente para probar: 👇
- Dificultad: Fácil
- Costo: Medio
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Creativa
- Estacionalidad: Toda la temporada, San Valentín
Ingredientes
- 400 g arroz
- 170 g piña
- 130 g fresas
- cebolla (un trocito pequeño)
- apio (un trocito pequeño)
- 1 vasito coñac (o brandy)
- 1 l caldo vegetal suave (o agua)
- 1 cucharada aceite de oliva virgen extra
- cáscara de naranja en polvo (opcional)
- semillas de amapola (opcional)
Herramientas
- 2 Cacerolas
- Cortadora pelador-de-piña
- Cuchillo
Pasos
Calentar el agua o preparar un caldo vegetal suave (preferiblemente solo con cebolla, apio y zanahoria).
Lavar las fresas y cortarlas en trozos.
Pelar la piña y cortarla en dados.
(Naturalmente la cantidad de piña y fresas podéis variarla a vuestro gusto).Picar apio y cebolla. Sofreír el picado en poco aceite. (*)
Tostar el arroz y luego desglasar con el coñac.
Cocinar el arroz añadiendo un cucharón a la vez de agua hirviendo o de caldo vegetal, y esperar la absorción antes de añadir el siguiente cucharón.
A mitad de cocción añadir la piña.
Un par de minutos antes de completar la cocción añadir las fresas (hacerlo antes, junto con la piña, según yo las haría cocinar demasiado).Dejar reposar un par de minutos y luego emplatar.
Decorar con semillas de amapola y con polvo de naranja (si no conocéis mi cáscara de naranja en polvo podéis encontrarla AQUÍ). Ambos opcionales, pero ambos dan ese toque extra, tanto estético como de sabor.
Eventualmente podéis sustituir las semillas de amapola con semillas de chía y el polvo de naranja con un poco de cáscara de naranja (o limón, ¿por qué no?).
Es indudable que este plato tiene un sabor un poco exótico, es un risotto un poco fuera de lo común, ¡pero es precisamente por este motivo que puede valer la pena probarlo!
(*) Esta vez he usado el aceite (porque un risotto con piña y fresas es perfecto como receta vegana), pero vería bien en lugar del aceite una nuez de mantequilla, no porque sea más adecuado para los risottos, como es, sino porque se lleva bien con la piña. Actualización: en alternativa se puede usar el aceite de coco, de hecho en este contexto creo que es definitivamente la mejor opción. 😉
Consejos sin sal
En cuanto a la sal… hoy os dejo libertad de acción. 😃 Yo he usado el caldo que he producido con mi granulado vegetal hecho en versión ligera, solo con apio, zanahoria y cebolla (por eso os he recomendado un caldo vegetal suave). Si vuestro risotto con piña y fresas es demasiado dulce para vosotros, podéis intentar añadir una pizquita de sal en el caldo vegetal (o en el agua), o una ligerísima espolvoreada al final de la cocción. Pero hacédmelo saber, que tengo curiosidad. Añadir sal en presencia de piña y fresas a mí me impresiona un poco, ¿puedo decirlo? 😃
Hoy estaba indecisa si dejaros o no mis habituales consejos sin sal. Pero luego pensándolo… ¡¿por qué no?! Los consejos sin sal ¡siempre vienen bien! 😉
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
▫ Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la progresiva reducción.
▫ Utilizar las especias. Guindilla, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavos, comino…
▫ Utilizar las hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Utilizar las semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Utilizar verduras picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Utilizar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
▫ Preferir los alimentos frescos.
▫ Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ Evitar llevar el salero a la mesa.
▫ Concederse a veces un capricho. Hace bien al humor y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
¡Sígueme!
En mi nuevo canal de WhatsApp ¡y, atención! ahora también estoy en Instagram! 😀
Como siempre, me encuentras en mi página de Facebook, en mis tableros de Pinterest, en mis dos grupos: El grupo de Catia, en cocina y más y ¡Justo lo que estaba buscando! y si te apetece… suscríbete a mi Newsletter.
Como siempre, me encuentras en mi página de Facebook, en mis tableros de Pinterest, en mis dos grupos: El grupo de Catia, en cocina y más y ¡Justo lo que estaba buscando! y si te apetece… suscríbete a mi Newsletter.

