¡Con estas rosquillas de café he llegado a la receta definitiva! Tal vez. 😃
He probado una decena-veintena-treintena… de versiones diferentes de magdalenas de café. Desde hace unos meses he iniciado esta experimentación sin fin, gracias a la cual hemos comido variantes tras variantes de pruebas y más pruebas de magdalenas y pastelitos y rosquillas de café, y hasta de galletas.
Hemos tenido magdalenas con cacao y sin, con y sin chocolate, con chocolate negro y/o con leche, con café soluble y/o café espresso, las con kéfir y las con yogur (natural y de café), las con harina de arroz, las… 😄
La única cosa en la que nunca he cedido ha sido en la ausencia de huevos: he querido a toda costa obtener magdalenas o pastelitos o rosquillas de café estrictamente sin huevos.
Porque, bueno, en toda la multitud de variantes que he probado, ¡una idea, al menos una, tenía que estar clara!
Todos los experimentos que hice fueron consumidos en el desayuno, algunos probados calientes recién salidos del horno, otros templados, otros fríos, con el fin de probar las diferencias (¿más ricos antes o después?), algunos hechos en el molde grande (típicas magdalenas, más o menos grandes) y otros en el molde pequeño (rosquillas). Todos, absolutamente todos, definidos por mi jurado familiar: ¡Buenísimos! Sí, Pero…
Ese ‘pero’ a veces significaba que hace falta más azúcar, otras veces significaba que yo los prefiero con chocolate, yo los prefiero sin chocolate, para mí sabe demasiado a café o para mí el café se nota poco, y luego tuvimos los partidarios del café soluble y los del mejor solo café-café, ¡y hasta nos llegamos a afinar en la marca del café soluble entre el más amargo y el menos! 😄
Al final llegó un desayuno fatídico. Aquel en el que nadie pronunció ese ‘Pero…’. 😊
Si os gusta usar el café en las recetas, aquí tenéis otras tres recetas mías con café:
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 12
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las temporadas
Ingredientes para 12 rosquillas o mini-magdalenas
- 150 g café (aproximadamente 3 tacitas)
- 120 g azúcar
- 120 g yogur blanco natural (o kéfir)
- 50 g mantequilla derretida (o aceite de semillas prensado en frío)
- 250 g harina 0
- 30 g cacao en polvo amargo
- Media sobrecita levadura en polvo para postres
Herramientas
- Molde para magdalenas de silicona
- Bol
- Máquina de café
Pasos
En un bol disolver el azúcar en los ingredientes líquidos: café, yogur (o kéfir) y la mantequilla previamente derretida (o el aceite, he probado ambos con resultados sustancialmente indistinguibles, para nosotros).
Nota: si los 3 cafés no alcanzan los 150 gramos, corregir el peso añadiendo agua, leche o yogur.
Con respecto al café, he probado tanto con café caliente como frío y no he notado diferencias en el resultado final.
👉 He probado también con café producido a partir de café liofilizado (¡tengo un bote para acabar que nunca acabaré!) y me siento de recomendaros no usar una cucharadita por cada tacita, como comúnmente indican las instrucciones en los botes, sino un poco menos, puede bastar media cucharadita, de lo contrario el sabor final viene demasiado cargado, es decir, con un regusto de café amargo. Es evidente que el sabor final puede variar dependiendo de la variedad o la marca del café (sea espresso o liofilizado), pero la precisión es necesaria dadas las innumerables pruebas-café que he realizado, que se han concluido con nuestra preferencia por el café espresso.
Añadir, siempre mezclando con una cuchara, el cacao (el no azucarado), mejor si está tamizado para evitar grumos.
Finalmente unir poco a poco la harina, siempre tamizada, y por último la levadura.
Obtenida una mezcla suave, verterla en un molde para rosquillas o magdalenas (yo usualmente uso moldes de silicona) y hornear durante 15-20 minutos a 180 grados. El tiempo de cocción puede variar según el tamaño de los moldes, por lo tanto, de las rosquillas.
Después de esta larga experimentación, puedo asegurar que estas rosquillas de café y cacao sin huevos son excelentes 😊 son suaves y sabrosas si se comen tibias y permanecen blandas hasta el día siguiente.
Nos gustan mucho en el desayuno mojadas en el café con leche, pero te sugiero que las pruebes también cortadas a la mitad y rellenas con mermelada de albaricoques, melocotones o fresas, o con crema de avellanas o nata montada (todas pruebas comprobadas).
Si se rellenan, o se cubren tipo cupcake, con la nata montada se convierten en deliciosos pastelitos, ideales también como postre después de la comida.
Finalmente, les muestro la última versión que he probado esta mañana, con avellanas trituradas. También esta combinación con las avellanas nos gustó mucho, qué os voy a contar 😄
Info dieta WW Propoints: para quienes estén interesados en la dieta WW Propoints, cada magdalena cuenta 4,3 puntos (excluyendo avellanas).
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