El sal de apio es una gran ayuda como potenciador de sabor en lugar de la sal, especialmente es útil usarlo para acostumbrarse a reducir la sal gradualmente añadiéndolo a la sal (es decir, reemplazando una parte) exactamente con las modalidades que os he sugerido para el gomasio.
Hace mucho tiempo que el sal de apio está en lista de espera, en la lista de recetas imprescindibles de las que debo absolutamente hablaros. Finalmente las fotos están listas, y puedo ponerme aquí a escribir la receta.
¿Y qué hará falta – diréis vosotros – para escribir esta receta? ¿Qué tiene de diferente de las otras?
Paradójicamente son siempre las recetas que repito más las que se quedan atrás. La mayoría de las veces porque me dan problemas con las fotos 😀 y sin embargo, según la lógica debería ser al revés, ya que oportunidades para hacerlas, las fotos, tengo muchas. (De este mi sal de apio, ¡si supierais el histórico fotográfico que tengo detrás!). Pero luego… todas estas fotos… al final a algo útil me han llevado… quizás a veces nada viene por mal. Si hubiera hecho fotos perfectas a la primera y hubiera escrito enseguida la receta después del primer experimento y las primeras fotos, no habría podido compartir con vosotros un descubrimiento que hice recientemente, un detalle sobre este sal de apio, ¡que de otro modo me habría pasado desapercibido!
Tal vez no es el descubrimiento de los descubrimientos, pero yo… pues, dije «ooohhh, ¡pero mira! ¡pero mira tú…!» Más o menos como hacen los niños, cuando se sorprenden con poco.
Cocinar, y experimentar en la cocina como es este caso, aún logra sorprenderme. ¡Qué maravilla!
¿Queréis saber de qué se trata? ¡Os lo revelo al final! 😀
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¡Encontraréis otras deshidrataciones útiles aquí! 👇
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 6 Horas
- Métodos de Cocción: Sin cocción
- Cocina: Saludable
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- apio verde
Herramientas
- Deshidratador
- Picadora
- Colador
Pasos
Lavar el apio y cortarlo en rodajas.
Como ya os mencionaba en la receta del caldo en polvo, es mejor no cortar el apio a lo largo: las fibras deben ser cortadas, de lo contrario durante el secado se transformarán en hilos endurecidos y resultarán muy difíciles de triturar.Colocar el apio en rodajas en las bandejas del deshidratador y encenderlo.
Después de 2-3 horas, cuando los trozos de apio se hayan secado un poco, retirarlos y triturarlos, o mejor dicho picarlos.Cubrir las bandejas con papel de horno o aluminio y poner el picado de apio de nuevo a secar, esta vez hasta que quede seco (otras 3 horas aproximadamente si la temperatura es de 60-65 grados).
Como alternativa es posible picar el apio desde el principio. También he probado esta posibilidad, pero no he notado grandes diferencias, ni en el resultado final ni en los tiempos de secado. Por lo tanto, al menos por ahora, prefiero este método de dos pasos.
Triturar el apio deshidratado hasta reducirlo a grano fino, al menos lo más fino posible. Es necesario usar una licuadora que sepa lo que hace, eventualmente un molinillo de café (no un mini-robot, para que nos entendamos). Mi licuadora suele hacerlo bastante bien (es la misma de la que os había hablado, y mostrado, en en la receta del pesto de tomates secos y tofu), pero de todos los utensilios que tengo es el único que, precisamente, se las arregla, gracias a la velocidad de funcionamiento. Y de todos modos el máximo de la molienda que obtengo es la que veis en la foto de abajo. La razón: el apio tiene fibras que una vez secas se vuelven bastante duras, y oponen cierta resistencia a la molienda, al menos eso me pasa a mí. Por eso es importante cortar las fibras cortando finamente el apio.
Si no conseguís triturarlo finamente como quisierais, podéis tranquilamente usarlo tal cual, que está perfecto.
Y en cualquier caso… se puede remediar, ¡yo tengo la solución! (jejeje!). Dado que el sal de apio es excelente tanto en versión «sal grueso» como en versión «sal fina», no tendréis más que tamizar el picado de apio obtenido, y podréis presumir de dos tipos diferentes de sal de apio producido con vuestras propias manos. ¡Qué idea, eh! ¡Y luego no digáis que no soy creativa! 😀
Aquí está el sal de apio fino:
y el sal de apio grueso:
Como bien se nota, en estas dos fotos el color verde parece más desvaído: se trata de una producción anterior (como prueba de las múltiples sesiones fotográficas) en la que había usado el apio blanco. Por el momento mi consejo es usar el apio verde, lo encuentro más «sabroso».
El sal de apio fino lo uso crudo directamente en los platos, el grueso lo uso en la cocción, en salsas principalmente, o lo añado en risottos, o en el caldo vegetal, donde me apetezca, en fin.
🙂
¡Bien! Ahora que os he contado cómo se produce, os dejo un poco de información útil sobre este fantástico sal de apio:
1. El apio tiene muchas propiedades: es desintoxicante, digestivo, diurético, contiene mucha vitamina A, pero también B, C, E, K. Contiene sales minerales, entre las cuales es importante la presencia de potasio que, como «contraparte» del sodio, es protector contra la hipertensión, haciendo el apio indicado en la dieta de quienes toman medicamentos hipertensivos (fuente: aquí).
2. El apio es una hortaliza «sabrosa», como además otras verduras, por ejemplo la alcachofa, el hinojo, los coles, todos sabrosos de forma natural, lo mencionaba también hace un tiempo hablando del col chino.
La idea de transformar el apio en «sal» la encontré verdaderamente genial. Y os diré… desde hace un tiempo me ronda la idea de intentar transformar en sal también otras verduras. Quién sabe… veremos… 😉3. Cierto, no esperéis que el sal de apio pueda reemplazar del todo la sal, menos aún de un día para otro. A menos que ya estéis acostumbrados a una dieta baja en sodio, a menos que, es decir, vuestro paladar ya haya sido adecuadamente «reacondicionado», no pongáis el sal de apio en vuestra salera en lugar de la sal (!) pensando que podéis reemplazarlo tal cual de un día para otro. No es así como funciona. Si queréis reducir la sal debéis hacerlo de forma gradual. Recordadlo siempre.
4. En vista de una reducción gradual de la sal, el sal de apio puede ser una gran ayuda como potenciador de sabor, tanto crudo (el fino) como en la cocción (el grueso). Probad a probarlo solo, una punta de cuchara, ¡veréis que es realmente sabroso! (¡Eh, pero sed objetivos! ¡No lo probéis después de haber probado sal eh!).
👉 Entonces. Mi consejo es empezar a usarlo como aromatizante para la sal, añadiéndolo a la sal cada vez en dosis mayores, reduciendo al mismo tiempo y en proporción la cantidad de sal. Además, un uso útil es añadirlo al gomasio para obtener el gomasio al sal de apio, ¡seguid el enlace y leed el artículo! 😉5. A decir verdad, en el mercado el sal de apio empaquetado existe, pero no es lo mismo: lo que se encuentra empaquetado (conocido por ser un ingrediente del famoso Bloody Mary) es una sal aromatizada al apio, por lo tanto algo muy diferente de este sal de apio hecho en casa, que es hecho de puro apio deshidratado y punto.
🌞 Y ahora os revelo ese detalle del que os hablaba en la introducción. 😉
Esto es: en estos meses de experimentación y producción he descubierto que en el transcurso de dos meses mi sal de apio, mantenido en un tarrito de vidrio, ha cambiado de color. No me habría dado cuenta si no hubiera hecho más y si no se me hubiera ocurrido querer mezclar las dos producciones. Tal vez sea un descubrimiento pequeño pero es algo que noté y me sorprendió, así que os lo digo: ¡el sal de apio con el tiempo cambia de color! (al menos en mi casa, como en la foto de abajo).Al probarlo no hay mucha diferencia, aunque a mi parecer pierde un poco también en sabor además de en color. Así que, en conclusión, basándome en mi experiencia, para la conservabilidad del sal de apio hecho en casa yo daría por óptimo 1 mes.
Bien, ¡he terminado!, he llegado a las despedidas. 😊
Falta un agradecimiento, sin embargo. Un agradecimiento merecido. Agradezco a Erica, La Cuocherellona, porque la primera vez que supe de la existencia del sal de apio fue gracias a este su artículo. ¡Gracias Erica! 🙂
El sal de apio es una de las tantas cosas nuevas que he aprendido desde que me embarqué en este mar del foodblogging. Me queda solo decir que… ¡tal vez hice bien en embarcarme! ¡Qué maravilla!
Consejos sin sal
Los consejos sin sal de hoy están representados por toda la receta. 😊 Os aconsejo en particular seguir el punto 4, es decir: encontrad la proporción adecuada para vosotros de sal de apio para usar en lugar de una parte de la sal, luego reducís gradualmente la sal reemplazándola con el sal de apio. Será una reducción gradual pero muy importante, y eficaz. Y no olvidéis añadirlo al gomasio para obtener el delicioso y útil gomasio al sal de apio. 💪
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