¡Amigos amantes de la buena mesa, buenos días! Acabo de regresar de las vacaciones y apuesto a que estáis buscando… veamos un poco… ¿por casualidad una salsa para friselle??!! 😃 Pero ¿sabéis que tengo lista para vosotros una salsa súper sabrosa?
Una receta de esas realmente irresistibles, también porque llegó a mi casa de una manera… de esas que se recuerdan y que luego quedan como bonitos recuerdos de las vacaciones. 😃
Fueron unas vacaciones estupendas, y útiles… porque volví con una maleta llena de… ¡recetas! Y ahora solo me queda replicarlas (¿pero creéis que lograré hacerlas todas?).
Bueno, ya he probado una, y de inmediato.
Ya que traje a casa una tonelada de frise (y ya habéis entendido dónde he estado), la primera receta que puse en la mesa justo después de nuestro regreso no podía ser otra que esta.
No, no la receta de las frise (para esa necesito un poco más de tiempo técnico!).
Y tampoco la receta de la clásica frisa con tomates en trozos y orégano, con o sin aceitunas, que tanto apreciamos durante esta semana de vacaciones. ¡Qué delicia las friselle condimentadas de esta manera tan simple!
Las probamos en cada restaurante o bar, preferiblemente con vista al mar, en el que nos detuvimos a comer durante nuestro viaje exploratorio de Otranto a Leuca con una breve incursión en Lecce.
No, aquí en casa quise experimentar una salsa para friselle cuya receta leí mientras estaba de visita en el Castillo Aragonés de Otranto.
¿De qué os reís, a vosotros no os pasa nunca que visitáis un castillo y descubrís que entre tantas salas hay una destinada a biblioteca? 🤩
¿Y nunca os pasa de deteneros en compañía de vuestra hija, la única otra loca por los libros entre todos los visitantes de ese día, y querer hojear todos esos libros que hablan de historia, de lugares, de territorio, de poesía y – ¡maravilla! – de cocina?
Pues a nosotras nos pasó. Solitas las dos en esa sala. Y yo hojeé un libro de recetas pugliesas muy interesante. No recuerdo el título, perdonadme, demasiado absorta estaba viendo todas las recetas. Pero estoy segura de que si visitáis el Castillo de Otranto encontraréis el libro allí, ¡exhibido con orgullo!
Entre tantas, la receta que más me impactó, también porque es muy simple (tanto como para lograr recordarla, sin tener papel y bolígrafo a mano para anotar nada), es esta salsa para friselle, perfumada, aromática y picante. Que luego, si por casualidad no tenéis friselle a mano, os aseguro que untada sobre unas buenas rebanadas de pan, quizás pugliese, es… eh, slurp, ¡una verdadera golosina!
Es una salsa rústica, a base de tomates, rúcula y apio, que obviamente he modificado un poco, añadiendo un diente de ajo y un pimiento, porque el ajo y los pimientos, según yo, son ideales entre estos sabores mediterráneos.
Picante es lo máximo, pero también no está nada mal.
Excelente solo sobre frise de trigo y cebada.
Superlativa con la adición de algunos trozos de tomate añadidos después, sobre todo con las frise de cebada.
Y en estas últimas he experimentado que la adición de una pizca de semillas de hinojo es su muerte. ¡Probadlo vosotros también! 😉
〰〰〰
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Métodos de Cocción: Sin cocción
- Cocina: Regional Italiana
- Estacionalidad: Verano
Ingredientes
- 200 g tomates
- 30 g rúcula
- 30 g apio (incluidas las hojas)
- 1 pimiento
- 1 diente ajo
- guindilla
- orégano
- 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- semillas de hinojo (opcional)
Herramientas
- Picadora
- Cuencos
Pasos
Lavar las verduras y triturarlas gruesamente con el robot de cocina. El aceite puede añadirse en esta fase para facilitar la trituración, o al final. Depende de la consistencia que se quiera obtener. Considerar también el tipo de tomates utilizados (si son más o menos jugosos).
Distribuir la salsa sobre las frise, debidamente remojadas (*) y condimentar con un chorrito de aceite.
Yo también he añadido más aceite directamente sobre la salsa.Dado que soy precisa, os preciso que los cuencos de cerámica que veis en las fotos (comprados a la salida del Castillo, teniendo ya en mente esta receta! 😊) contienen dos versiones ligeramente diferentes de esta salsa para friselle:
una de las dos es sin guindilla y sin ajo, hecha para satisfacer una petición específica de mi hija.
Es excelente también así, más delicada, aunque yo, siendo sincera, prefiero la versión picante.
¿Y vosotros qué variante queréis probar?
(*) Cómo remojar las frise:
Remojar las frise es una operación sencilla, si se tiene experiencia. El panadero de quien las compré me dio una explicación detallada, concluyendo sin embargo con un “mejor probar primero con una sola frisa para ajustarse, porque cada producción tiene una cocción diferente y puede requerir un baño diferente”.
Es cierto. Para algunas frise puede ser suficiente un breve paso bajo el agua corriente, para otras es mejor una inmersión total de algunos segundos, o de algunos segundos más, depende. De cierto debe ser un baño breve, especialmente si las frise son de trigo, y ligeramente más prolongado para las frise de cebada.
Luego, lo que he notado yo en la breve experiencia que me he hecho en estos días, es que después de ser mojadas, escurridas, puestas en el plato, condimentadas con la salsa, con los tomates, con el aceite etcétera, es bueno dejarlas reposar un poco (cinco-diez-quince minutos, también en este “depende”). Con el reposo las frise tienen la oportunidad de absorber al mejor.
Como última cosa tened en cuenta que al momento de comerlas deben resultar bastante blandas y húmedas pero con la corteza ligeramente crujiente.
Bien, creo que he dicho todo.
Si estas explicaciones no son perfectas, no os enfadéis 😊 ¡soy una novata de las friselle! Puglieses que sabéis más que yo, ¡escribidme! ¡estoy abierta a vuestros consejos!
Consejos sin sal
Dado que esta receta es la primera post-vacaciones, hoy os ahorro mi habitual lista de consejos sin sal. En vacaciones siempre se termina haciendo excepciones, y nosotros las hicimos, ya que siempre comimos fuera y nunca utilizamos la pequeña cocina, de la cual nuestra habitación del B&B estaba sabiamente dotada. Pero el turismo gastronómico… ¡a ese no puedo renunciar! En cualquier caso, justo al regresar nos pusimos en línea, y esta salsa para friselle mía es sin sal añadida. ¡Y es excelente! 😄
Un bonito recuerdo de nuestras vacaciones
A propósito de B&B quiero aprovechar esta receta para saludar al señor Luigi. Una persona exquisita, proveedor oficial de los pimientos que he usado en esta receta, que en el desayuno nos ofrecía higos chumbos recién recogidos (¡qué buenos!!!). Pasamos juntos unos agradables momentos de relax por la tarde, con un buen café con hielo y leche de almendra (otra de las “descubrimientos” de estas vacaciones). Propietario, el señor Luigi, de un B&B muy bonito, inmerso en el silencio, acogedor, bien cuidado. Es una suerte conseguir encontrar para las propias vacaciones el lugar ideal, que satisfaga los propios gustos y necesidades. Corte dei Salentini es un lugar sereno y silencioso, donde recargarse después de un año de trabajo, de tráfico, de ruido, de motoristas que pasan a toda velocidad bajo casa. Un lugar que os recomiendo visitar, y desde el cual partir para visitar todo el Salento, siguiendo los itinerarios y los valiosos consejos del señor Luigi, a quien saludo cariñosamente en espera de las próximas vacaciones. 😊
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