El frío ha llegado, y yo viviría de sopas en este período. Ayer disfruté de esta sopa de almortas, una sopa sencilla, hecha con las almortas que compré en Umbría, cuando fui a visitar a mi amiga Luisa, y con la simple adición de los olores clásicos y una ramita de romero.
Y me bastó completar cada plato con unos picatostes, que a mí siempre me gustan un montón en las sopas, para obtener un plato sabroso y reconfortante, como solo las sopas saben ser en estos días fríos y lluviosos.
La almorta es una legumbre antigua y humilde, similar a las habas y los garbanzos, de alguna manera es una mezcla de garbanzos, habas y guisantes.
Como todas las legumbres, también la almorta debe ser remojada antes de cocinarse, y además es aconsejable cambiar el agua al menos un par de veces durante el remojo para eliminar el riesgo de toxicidad.
Cada legumbre presenta su propia forma de toxicidad, ¿recordáis cuando hablamos del ácido fítico en este artículo? Pues bien, en el caso de la almorta la toxicidad se debe a una neurotoxina. Pero no os asustéis, los problemas que causó en el pasado fueron debidos a consumos prolongados y dietas pobres e incompletas (en períodos de hambrunas). Hoy en día, la almorta no solo no causa problemas, sino que es una legumbre altamente proteica y muy nutritiva, absolutamente recomendable en una dieta variada. ¡Nunca caigáis en dietas monótonas!
Dependiendo de la variedad de almortas, el remojo puede ser más o menos largo (hay quienes aconsejan 24 horas y otros solo 8), también para la cocción he visto que los tiempos que se dan pueden variar: yo hice el clásico remojo de una noche (es decir, desde la noche después de la cena hasta la mañana después del desayuno, por lo que al final unas 12 horas), cambiando el agua dos veces, luego la cocí durante una hora o poco más.
¡Y mirad qué sopa más bonita! 🤩
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- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 12 Horas
- Porciones: 6
- Métodos de Cocción: Fogón
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Otoño, Invierno y Primavera
Ingredientes
- 500 g almortas secas
- 2 tallos apio
- 2 zanahorias
- 2 cebollas (pequeñas)
- 1 diente ajo
- 1 cucharada aceite de oliva virgen extra
- romero
- pan (para los picatostes)
Herramientas
- Olla
- Cacerola
- Cucharón perforado
- Tostadora
Pasos
Después del remojo, escurrir las almortas y lavarlas con agua corriente.
Ponerlas a cocer en abundante agua con una cebolla, una zanahoria y un tallo de apio (durante poco más de una hora).
Una vez cocidas, hacer un picado con la cebolla, la zanahoria y el apio restantes y las agujas de una pequeña ramita de romero, y poner el picado a sofreír en un poco de aceite.
Cuando el picado esté sofrito, añadir las almortas con caldo, es decir, sacándolas con una espumadera pero sin escurrir demasiado el agua de cocción, y dejar que se impregnen durante unos diez minutos a fuego bajo.
Como con todas las sopas de legumbres, para hacer la sopa más consistente se puede triturar o pasar por el pasapurés una pequeña parte de las almortas y las verduras utilizadas en la cocción. A mí me gustó espesa, pero es posible ajustar la densidad de la sopa usando más o menos caldo de cocción, o variando la cantidad de verduras.
Antes de servir, tostar pan en rodajas o cortado en dados no demasiado pequeños (yo utilicé una baguette) y frotar los picatostes obtenidos con el ajo.
Servir la sopa de almortas acompañada de los picatostes, o mini-bruschettas, añadiendo un chorrito de aceite crudo en los platos individuales.
¡Buen provecho! 😀
Consejos sin sal
Además de la agradable adición de picatostes al ajo, aquí tenéis otros consejos para sazonar esta sopa: un par de cucharaditas de parmesano rallado, añadir guindilla, otras hierbas aromáticas como salvia, tomillo y mejorana, o especias, por ejemplo, un toque de cúrcuma.
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
▪ Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la progresiva reducción.
▪ Utilizar especias. Guindilla, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavos de olor, comino…
▪ Utilizar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▪ Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▪ Utilizar hortalizas picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▪ Utilizar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
▪ Preferir alimentos frescos.
▪ Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▪ ¡Evitar llevar el salero a la mesa!
▪ Permitirse a veces un desliz. Es bueno para el ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▪ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus costumbres.
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