¿Alguna vez habéis intentado hacer una tarta de pasta? No una tortilla de pasta, como esa típica napolitana, sino una tarta tipo tarta rústica, tipo tarta salada, tipo quiche, en resumen… una quiche de pasta.
Algo así:
Es una larga historia. 😃 Todo comenzó hace mucho tiempo, con este recorte pegado en mi cuadernito de recetas, un cuadernito del que periódicamente os hablo.
El cuadernito de recetas es un pozo sin fondo de recetas viejas, muy viejas, que ya pertenecen a la historia. Contiene recortes de revistas, de reversos de envases, de folletos publicitarios, de todo un poco, todo ello ya olvidado por todos.
La quiche de tortellini del recorte, aunque nunca la había probado, permaneció ahí en un rincón de mi mente durante décadas (un par de décadas), y continuó fascinándome por alguna razón misteriosa. Durante años me dije «algún día la probaré».
Y hace aproximadamente un año, finalmente, me decidí a probarla. Es decir, a empezar a probarla… porque desde ese día la he repetido en bucle al menos cinco veces. 😃
La duda que había tenido hasta ese día, de esa primera prueba, siempre fue la misma: ¿por qué «arruinar» unos buenos tortellini para transformarlos en una quiche? o tarta? en fin, en una combinación de pasta rellena + nata + huevos + brisée + etcétera?
Al final lo entendí. Basta con no usar tortellini buenos. O otra pasta rellena buena.
Porque esa buena, es decir, la hecha en casa, no nos viene espontáneamente transformarla en una tarta. Y porque esa buena, al menos en mi casa, después de haber hecho el esfuerzo de hacerla – es decir, de hacer la pasta, estirarla, poner el relleno, cerrarla a mano, y en el caso de tortellini y cappelletti enrollarlos uno a uno en el dedo – al final de todo un trabajo así, es bastante difícil que tengamos el valor de estropearla, nuestra hermosa pasta rellena hecha en casa. ¿No os pasa igual?
Pero… lo sé, os lo estáis preguntando: ¿cuál sería la pasta rellena que se podría definir como ‘no tan buena‘ que se adapte a este propósito?
Vamos, admitámoslo. También os habrá pasado, (¡ah no?) (¡ah sí eh!), todos nos hemos dejado tentar, tarde o temprano, por las ofertas 3×2 o 2×1 de los supermercados. Ahí lo tenéis. Son esas, las únicas ocasiones en las que a veces compro esa pseudo (sin ofender eh) pasta fresca empaquetada tipo tortelloni de ricotta y espinacas (los de ricotta, ya que difícilmente compro los que tienen rellenos de carne). En fin, dependiendo de las marcas, la pasta rellena empaquetada a veces es buenecita pero a veces no, a veces te preguntas por qué te dejaste engañar, y te maldices por haber caído en el 3×2.
Y fue en uno de esos días, que probé por primera vez a hacer esta tarta de pasta rellena. Después de haber cocido unos tortelli con un relleno de color verde claro, que se abrieron casi todos durante la cocción, y que, realmente, no eran muy presentables en el plato, ni siquiera para nosotros que nos gusta comer de todo… Fue en ese momento, que recordé mi cuadernito, el recorte y la receta de la quiche de tortellini nunca probada. Tenía que salvar lo que se pudiera, así que saqué la pasta brisée que tenía en la nevera e intenté.
Y el resultado, puede parecer extraño pero es así, me sorprendió. Una brisée empaquetada + dos paquetes de tortelli empaquetados buenos-para-nada + un poco de nata y un poco de jamón cocido + una gratinación en el horno lograron transformarse en una tarta de pasta que merecía algo.
Esa primera tarta de pasta fue la primera de una serie, todas «en mejoría». Probé una segunda vez con otro tipo de pasta rellena, luego en la tercera ocasión introduje mi brisée hecha en casa, y allí entendí que se podía mejorar aún más, así que en ese punto di el salto: probé con unos tortelloni de ricotta serios, también comprados, pero de pasta fresca artesanal. Habíamos hecho un banquete el día antes, con mantequilla y salvia, como quiere la tradición emiliana, y para el día siguiente quedaban realmente pocos. Para evitar que los dos hijos se los disputaran – me los como yo, no me los como yo – jugué la carta de la tarta de pasta.
La novedad esta vez fue la adición de las patatas: la feliz idea de añadir las patatas para llenar los espacios vacíos, debido a los pocos tortelloni disponibles, fue de mi hija: una idea ganadora.
Esta nuestra Flavia, calladita calladita, debo admitirlo, ¡parece que tiene «el don» de cocinera! 😍
〰〰〰
- Dificultad: Fácil
- Costo: Medio
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Horno, Hornillo
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 1 bloque pasta brisée (hecha en casa)
- 500 g tortelloni (o raviolis u otra pasta rellena al gusto)
- queso (tipo fontina o al gusto)
- parmigiano rallado
- bechamel
- nata
- jamón cocido (o speck)
- huevos
- patatas
Herramientas
- Molde desmontable
- Papel de horno
Pasos
Preparar la pasta brisée (AQUÍ la versión semintegral).
Para hacer la brisée se pueden utilizar tranquilamente otras harinas, no es indispensable que sea semintegral como la de mi receta.
O se puede utilizar un rollo de pasta brisée empaquetada. Al principio yo también usaba esa, pero cuando entendí que hacer la brisée es algo rapidísimo y que siempre queda buenísima, dejé de comprarla por completo, porque realmente no vale la pena.
La brisée hecha en casa, en las cantidades de mi receta, si se extiende delgada, queda un poco más grande que la empaquetada, lo cual no está mal.Cocinar la pasta rellena. O utilizar pasta rellena sobrante, la que queráis.
Forrar con la brisée un molde redondo, yo suelo usar los moldes con el borde desmontable de 24 o 26, depende de la ocasión.
Verter sobre la brisée la pasta rellena cocida. Si no está caliente es mejor, para evitar que la brisée se humedezca demasiado mientras se añaden los otros ingredientes.
Añadir al gusto bechamel, o nata, algunos trozos de queso tanto por dentro como por encima, jamón cocido, pero no es indispensable.
Después de haber doblado el borde de la brisée completar con una buena espolvoreada de parmigiano por encima.
A continuación, dos fotos de la versión con raviolis, bechamel, Maasdam, sin jamón:
Resultado después de la cocción en el horno:
Para la versión con las patatas de la cual estoy bastante orgullosa porque nos gustó muchísimo:
He cocido en el microondas dos patatas grandes cortadas en trozos (tiempo unos 5 minutos), las usé como primer capa y luego puse los tortelloni (eran una cantidad como para dos porciones no abundantes) como segunda capa.
Rocié todo con un poco de nata líquida (media caja, más o menos), añadí jamón de Praga (pero se puede usar tranquilamente el que se quiera, incluso speck, o panceta – pero la panceta hay que pasarla primero por la sartén), luego procedí como siempre con parmigiano + gratinado.Aquí la versión con tortelli artesanales y patatas antes y después del gratinado:
Precisiones válidas para todas las versiones:
Hornear a unos 200ºC y gratinar durante 15-20 minutos, depende de cuánto tarda en cocerse la brisée (el tiempo de cocción de la brisée casera es ligeramente más largo que la empaquetada).
La receta del recorte en mi cuadernito dice 25 minutos, pero con mi horno son demasiados, es mejor ajustarse según el horno.
Para obtener una superficie más dorada se puede verter sobre la superficie un huevo batido. Lo hice una vez (foto siguiente) y la doradura salió bien:
Pero, dado que se trata de un plato bastante sustancioso y que las proteínas ya están aseguradas por otros ingredientes, el huevo se puede evitar: la tarta de pasta rellena quedará buena y bonita igualmente, con o sin huevo.
Quien, sin embargo, prefiera limitar los lácteos, se pueden usar los huevos en lugar de bechamel y queso: basta con verter un par de huevos batidos (incluso tres) sobre el relleno después de haber doblado el borde de la brisée y luego hornear.
¡Diviértete! 😉
Veréis que cualquier combinación de ingredientes que decidáis usar, estaréis satisfechos de vuestra tarta de pasta rellena, o quiche de pasta rellena, ¡llamadla como más os guste!
Y a este punto… tarde o temprano probaré también con los cappelletti hechos en casa, tal vez esos que te encuentras el lunes de Pascua, o el día de San Esteban…
¡Eh, no olvidéis, cuando lo probéis vosotros, luego enviadme la foto de vuestra versión!
Consejos sin sal
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
▫ Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la progresiva reducción.
▫ Usar especias. Pimiento, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavo, comino…
▫ Usar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Usar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Usar verduras picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Usar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
▫ Preferir alimentos frescos.
▫ Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ ¡Evitar llevar la salera a la mesa!
▫ Permitirse a veces un desliz. Hace bien al ánimo y ayuda a perseverar.
Si no deseas, o no puedes, renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igual mis recetas sazonando a tu gusto.
¡Sígueme!
En mi canal de WhatsApp y en Instagram, en la página de Facebook, en Pinterest y en mis dos grupos: El grupo de Catia, en cocina y más y ¡Justo lo que estaba buscando! y si te apetece… suscríbete a mi Newsletter.

