El arroz y patatas es un clásico de la cocina pobre, pero esta versión es una verdadera revelación para quienes aman la cocina vegetariana y odian el desperdicio. Nace de hecho como receta de aprovechamiento para dar nueva vida a las patatas cocidas sobrantes. El secreto de su increíble cremosidad no está en largas cocciones, sino en un gesto muy sencillo: aplastar las patatas con un tenedor y añadirlas solo al final. Esto crea una manteca natural que envuelve el arroz, haciéndolo denso y perfumado. ¡Un plato «acertado», económico y genuino que te hará adorar las sobras! Si te gusta el arroz, prueba el risotto a la pizzaiola, el risotto con espinacas y queso, el arroz a la boscaiola al horno o incluso la tarta de arroz.
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OTROS RISOTTOS
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 5 Minutos
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 2 Personas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Otoño, Invierno y Primavera
Ingredientes para la preparación del arroz y patatas
- 600 g patatas cocidas
- 320 g Arroz Carnaroli
- 1 zanahoria
- 1 cebolla
- 1 l Caldo vegetal
- 3 cucharadas Aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada Triple concentrado de tomate
- 1 cucharada perejil picado
- c.s. sal y guindilla
- 40 g Parmigiano Reggiano DOP
- 30 g mantequilla
Preparación del arroz y patatas
Comienza preparando las verduras para la base aromática. Lava y pela con cuidado la zanahoria, luego pícala finamente junto con la cebolla. En una cazuela grande, vierte un generoso chorro de aceite de oliva virgen extra y añade el picadillo de verduras. Sofríe a fuego lento durante unos minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la cebolla esté transparente y la zanahoria se ablande.
Cuando el sofrito esté listo, añade el arroz y déjalo tostar durante un par de minutos a fuego alto, removiendo continuamente para que los granos se sellen bien. Añade el primer cucharón de caldo vegetal bien caliente y la cucharada de concentrado de tomate. Remueve con cuidado para disolver el concentrado y darle al arroz un bonito color ámbar.
Sigue cocinando el arroz a fuego medio, añadiendo el caldo caliente gradualmente, solo cuando el anterior se haya absorbido casi por completo. Es fundamental que el caldo esté siempre hirviendo para no detener la cocción. Yo utilicé un caldo vegetal ya salado, pero si el tuyo está soso, recuerda ajustar de sal a media cocción.
Mientras el arroz se cuece, toma tus patatas cocidas sobrantes. Ponlas en un plato y aplástalas bien con un tenedor hasta reducirlas a un puré grueso. No hace falta ser preciso: los trozos de patata que queden enteros le darán una textura rústica y deliciosa al paladar.
Una vez que el arroz haya alcanzado la cocción ideal (debe estar al dente), retira la cazuela del fuego. Añade las patatas aplastadas, el queso rallado, la nuez de mantequilla y el guindilla si te gusta. Remueve enérgicamente para mezclar todo: el puré de patatas se unirá al arroz creando una crema deliciosa. Deja reposar el arroz unos minutos con la tapa antes de servirlo.
Consejos y variantes
CONSEJOS PARA UN RESULTADO PERFECTO
La importancia del reposo: Esos 2 minutos de reposo fuera del fuego son fundamentales. Permiten que el almidón se estabilice y las patatas «abracen» el arroz, haciendo el plato perfectamente cremoso.
Caldo siempre listo: Ten el caldo en un cazo en el fuego encendido al lado de la cazuela. Añadir líquido frío haría que el arroz quedara gomoso.
La elección de las patatas: Las patatas de pulpa amarilla son ideales para esta receta porque se mantienen compactas pero se deshacen bien en la manteca.
CONSEJOS PARA UN RESULTADO PERFECTO
La importancia del reposo: Esos 2 minutos de reposo fuera del fuego son fundamentales. Permiten que el almidón se estabilice y las patatas «abracen» el arroz, haciendo el plato perfectamente cremoso.
Caldo siempre listo: Ten el caldo en un cazo en el fuego encendido al lado de la cazuela. Añadir líquido frío haría que el arroz quedara gomoso.
La elección de las patatas: Las patatas de pulpa amarilla son ideales para esta receta porque se mantienen compactas pero se deshacen bien en la manteca.
VARIANTES VEGETARIANAS
Aroma de hierbas: Si te gustan los sabores aromáticos, pica un poco de romero fresco junto con la zanahoria en el sofrito inicial.
Toque fundente: Para una versión aún más deliciosa, añade cubitos de scamorza ahumada o provola junto con las patatas aplastadas; con el calor residual se derretirán creando un efecto fundente.
Versión light: Si prefieres un plato más ligero, puedes omitir la mantequilla y aumentar ligeramente la cantidad de aceite de oliva virgen extra en crudo durante la manteca.
Conservación
En el refrigerador: El arroz y patatas se conserva en un recipiente hermético durante 1 día.
Cómo recalentar: Para devolver la cremosidad, caliéntalo en un cazo con un poco de leche o caldo.
La idea de reciclaje: Si sobra mucho, al día siguiente puedes formar bolitas, empanarlas y freírlas (o cocinarlas en freidora de aire) para obtener fantásticas croquetas de arroz y patatas.
Preguntas frecuentes
¿Puedo utilizar patatas crudas?
Sí, pero deberías cortarlas en cubos muy pequeños y cocinarlas junto con el arroz desde el principio. Sin embargo, lo bonito de esta receta es precisamente la textura sedosa que solo las patatas ya cocidas y aplastadas saben dar.
¿Qué arroz usar?
Para obtener un resultado cremoso, recomiendo encarecidamente el Carnaroli o el Vialone Nano, que soportan bien la cocción y liberan la cantidad correcta de almidón.
¿Qué usar en lugar del concentrado de tomate?
Puedes usar un par de cucharadas de puré de tomate o omitirlo por completo si prefieres una versión «en blanco», aunque el concentrado otorga una nota de sabor adicional.
El arroz ha quedado demasiado seco, ¿qué hago?
¡No te preocupes! Antes de servir, añade un último cucharón escaso de caldo hirviendo y remueve rápidamente. La consistencia debe ser fluida y no compacta.

