Si te gustan los sabores intensos y las texturas envolventes, debes probar mis lasañas de radicchio y asiago. En esta receta descubrirás cómo el radicchio de Treviso, con su característica nota amarga, se combina divinamente con la dulzura de la bechamel casera y el corazón fundente del asiago.
Es un primer plato vegetariano rico y refinado, perfecto si quieres impresionar a tus invitados durante un almuerzo dominical o una ocasión especial. Siguiendo mis pasos, aprenderás a estratificar estos sabores invernales para obtener una costra dorada y un interior muy suave. ¡Manos a la obra!
Si amas las lasañas prueba las lasañas al pesto, las lasañas con crepes de calabacín, las lasañas con calabaza o incluso las lasañas con ragú vegetal.
Y si te sobra alguna porción… ¡no te preocupes: al día siguiente están aún más buenas!
AQUÍ encuentras todos mis primeros platos.
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- Dificultad: Fácil
- Costo: Medio
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: 4 personas
- Métodos de Cocción: Fuego, Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Otoño, Invierno
Ingredientes para la preparación de lasaña de radicchio y asiago
- 800 ml Leche
- 80 g Mantequilla
- 80 g Harina 00
- q.b. sal
- q.b. nuez moscada
- 1 kg radicchio tardío o de treviso
- 1 cebolla
- q.b. Aceite de oliva virgen extra
- q.b. Sal
- 200 g asiago
- 40 g Parmigiano Reggiano (rallado)
- q.b. aceite de oliva virgen extra
- 150 g Lasañas de huevo
Herramientas
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- Cacerola
- Batidor
- Fuente para horno
Preparación de la lasaña con radicchio y asiago
Comienza preparando la base cremosa. Tuesta la harina con la mantequilla en una cacerola hasta que estén bien integrados. Agrega la leche caliente poco a poco, mezclando enérgicamente con el batidor para evitar la formación de grumos. Sazona con sal y nuez moscada y continúa la cocción, siempre mezclando, hasta que la bechamel cubra la cuchara.
Lava y corta el radicchio en trozos, eliminando la parte de la raíz. Pica groseramente la cebolla y sofríela en una sartén grande con un chorrito de aceite. Añade el radicchio a la cebolla y sáltalo rápidamente con sal y pimienta. Es importante no cocinarlo demasiado en la sartén: debe ablandarse pero mantener el color y la consistencia, ya que terminará de cocinarse en el horno.
Toma una fuente para horno y distribuye en el fondo una primera capa de bechamel. Comienza a alternar las capas: coloca las lasañas de huevo, cubre con la bechamel, añade una parte del radicchio salteado y el queso en cubos. Continúa así hasta terminar todos los ingredientes, suelo hacer generalmente 5-6 capas.
Concluye la última capa con abundante Parmigiano Reggiano rallado y un ligero chorrito de aceite para favorecer una costra dorada. Hornea en horno estático a 200°C durante aproximadamente 20 minutos. Deja reposar las lasañas unos minutos fuera del horno antes de servirlas, así la porción resultará más compacta y cremosa.
Consejos
El radicchio adecuado: Si usas el radicchio tardío, obtendrás una consistencia más crujiente y un sabor más dulce; con el clásico de Treviso, la nota amarga será ligeramente más pronunciada pero bien equilibrada por la bechamel.
Bechamel fluida: ¡Manténla fluida! Si tu bechamel es demasiado espesa, la pasta de las lasañas no tendrá suficiente líquido para cocer bien y quedará gomosa.
Distribución del queso: Usar el queso en lonchas garantiza una fusión uniforme en cada punto de la lasaña, a diferencia de los cubos que podrían concentrarse solo en algunas zonas.
Variantes
Crujiente de nueces: Añade nueces picadas groseramente entre las capas: el radicchio y las nueces son una combinación clásica imbatible.
Versión ahumada: Sustituye el asiago dulce con scamorza ahumada para dar una nota de carácter extra que contrasta magníficamente con el radicchio.
Sofrito con vino: Mientras salteas el radicchio en la sartén, puedes añadir medio vaso de vino tinto (un Merlot o un Cabernet) para realzar los aromas.
Conservación
En el frigorífico: Las lasañas se conservan perfectamente durante 2 días en un recipiente cerrado.
En el congelador: Puedes congelarlas ya porcionadas después de cocinarlas y enfriarlas. Al momento de consumirlas, ponlas directamente en el horno a 160°C cubiertas con aluminio.
Ahora te toca a ti
Estas lasañas de radicchio son mi forma favorita de celebrar el invierno en la mesa. Un equilibrio perfecto de sabores que sabe a fiesta y calor familiar.
Si las pruebas, haz una foto y etiquétame en las redes: ¡no veo la hora de ver tus capas fundentes! Y tú, ¿qué queso prefieres combinar con el radicchio? ¡Déjamelo saber en los comentarios!
Preguntas frecuentes
¿Debo hervir las lasañas?
Si usas las secas finas o frescas, con esta cantidad de bechamel no es necesario. Si prefieres una pasta muy suave, puedes pasarlas 30 segundos en agua hirviendo.
¿Se siente el amargor del radicchio?
El secreto es la cebolla: al saltearla bien antes de añadir el radicchio, su dulzura equilibrará naturalmente el sabor.
¿Puedo usar el radicchio de Chioggia?
Sí, pero ten en cuenta que es más acuoso. Saltéalo a fuego muy alto para evitar que suelte demasiada agua en la lasaña.

