Las lasañas verdes con calabacines y ricotta son un primer plato refinado y envolvente, capaz de llevar a la mesa todo el sabor de la primavera con una nota de cremosidad irresistible. La combinación entre la pasta con espinacas, la dulzura de los calabacines salteados con ajo y la suavidad de la ricotta fresca de vaca crea un equilibrio perfecto, enriquecido por el corazón fundente del asiago. Preparar estas lasañas vegetarianas es una forma maravillosa de celebrar la buena cocina casera, ofreciendo a tus invitados una alternativa ligera pero sustanciosa a la versión clásica con ragú. Sigue mis pasos detallados para obtener unas lasañas cremosas con una corteza dorada e invitante!
Si te gustan las lasañas prueba las lasañas al pesto, las lasañas con crepes de calabacín, las lasañas con calabaza o también las lasañas con ragú vegetal.
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OTRAS LASAÑAS
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Tiempo de cocción: 40 Minutos
- Porciones: 6 personas
- Métodos de Cocción: Horno, Cocina
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Primavera, Verano y Otoño
Ingredientes para la preparación de las lasañas verdes con ricotta y calabacines
- 200 g lasañas verdes al huevo
- 3 calabacines
- 2 dientes ajo
- 3 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- al gusto sal y pimienta
- 300 g ricotta fresca de vaca
- 200 g asiago
- 30 g parmesano
- 20 g mantequilla
- 700 g leche
- 70 g mantequilla
- 60 g harina 00
- al gusto sal y pimienta
- al gusto nuez moscada
Herramientas
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- Sartén
- Cacerola
- Fuente para horno
Pasos para la preparación de las lasañas verdes con calabacines y ricotta
Comienza la preparación lavando los calabacines y cortándolos en cubitos pequeños y regulares. En una sartén amplia, vierte el aceite de oliva virgen extra y añade los dientes de ajo enteros; cuando empiecen a chisporrotear y a desprender su aroma, incorpora los calabacines. Salpimienta y deja cocinar a fuego vivo durante aproximadamente 10 minutos, hasta que estén tiernos pero aún enteros. Una vez listos, retira el ajo y transfiere las verduras a un bol amplio. Añade la ricotta fresca de vaca bien escurrida y mezcla con cuidado hasta obtener una preparación cremosa y homogénea. Esta base sabrosa será el corazón de tus lasañas con calabacines, garantizando una textura aterciopelada en cada bocado.
Para la bechamel, derrite la mantequilla en una cacerola a fuego suave, añade la harina de golpe y remueve con unas varillas durante unos dos minutos para tostar el «roux» sin que se queme. Empieza a añadir la leche a temperatura ambiente muy poco a poco, continuando a batir enérgicamente para incorporar los líquidos y evitar la formación de grumos. Una vez vertida toda la leche, sazona con sal, pimienta y una generosa ralladura de nuez moscada. Prosigue la cocción, siempre removiendo, hasta que la salsa espese y cubra la cuchara. Una bechamel casera de consistencia fluida es el secreto para mantener las lasañas verdes jugosas y suaves incluso después del paso por el horno.
Toma una fuente rectangular y engrasa el fondo con una ligera capa de bechamel. Coloca la primera capa de lasaña verde al huevo, cuidando de cubrir bien las esquinas. Distribuye encima una parte de la mezcla de calabacines y ricotta, alisándola bien, y añade los cubos de asiago. Cubre con más bechamel y procede de la misma manera con las capas siguientes, hasta agotar todos los ingredientes. El uso del asiago es fundamental para aportar una nota salada y una textura fundente que casa de maravilla con la delicadeza de la ricotta, haciendo estas lasañas vegetarianas ricas y completas.
Termina la última capa cubriendo bien la pasta con la bechamel restante, una generosa espolvoreada de parmesano rallado y algunos copos de mantequilla repartidos por encima. Hornea en horno estático ya caliente a 200°C durante unos 20 minutos. Durante la cocción, la bechamel y el parmesano crearán esa típica e irresistible costra dorada en la superficie. Una vez listas, saca las lasañas del horno y déjalas reposar durante 5 minutos antes de cortarlas; este breve reposo permitirá que los jugos se estabilicen, garantizando porciones perfectas y compactas. ¡Lleva a la mesa tus lasañas verdes cremosas todavía calientes y humeantes!
Consejos para un resultado perfecto
Placa fina: Si usas las placas de lasaña secas que no necesitan pre-cocción, asegúrate de que la bechamel esté ligeramente más fluida de lo habitual. Esto permitirá que la pasta se cocine perfectamente absorbiendo la humedad de la salsa sin quedar dura o seca en los bordes.
Ricotta seca: Asegúrate de que la ricotta de vaca esté bien escurrida del suero antes de mezclarla con los calabacines. Si estuviera demasiado acuosa, correría el riesgo de soltar líquidos en la cocción y estropear la consistencia de las capas de tus lasañas sabrosas.
El toque de la nuez moscada: No escatimes con la nuez moscada en la bechamel; es el aroma que realza el sabor de las verduras y la ricotta, aportando ese perfume casero típico de los primeros platos dominicales.
Variantes sabrosas
Añadir flores de calabacín: Si quieres hacer el plato aún más espectacular, incorpora flores de calabacín limpias entre una capa y otra o úsalas para decorar la superficie antes de hornear.
Toque crujiente con piñones: Añade un puñado de piñones tostados a la mezcla de calabacines y ricotta. Su textura crujiente y su sabor mantecoso crearán un contraste interesante con la suavidad de la pasta.
Toque de pesto: Añade dos cucharadas de pesto a la genovesa a la bechamel antes de montar. Obtendrás unas lasañas verdes con un intenso aroma a albahaca, perfectas para los amantes de los sabores de Liguria.
Conservación
En frigorífico: Las lasañas se conservan muy bien en el frigorífico durante 2 días, cerradas en un recipiente o cubiertas con film. Al día siguiente, una vez recalentadas, a menudo están incluso más sabrosas porque los sabores han tenido tiempo de mezclarse.
Recalentado: Caliéntalas en el horno a 160°C cubiertas con papel de aluminio para no secar la costra, o en el microondas si tienes prisa.
En el congelador: Puedes congelar las lasañas cocidas ya porcionadas. En el momento de necesitarlas, déjalas descongelar en la nevera y dales un repaso en el horno por unos minutos; la consistencia se mantendrá excelente.
¡Ahora te toca a ti!
Estas lasañas verdes con calabacines y ricotta demuestran que no hace falta ragú para impresionar en la comida del domingo. Es un plato que conquista por su delicadeza y por ese aspecto tan apetecible que aporta el gratinado dorado.
¿Cómo las prefieres? ¿Te gusta la idea del asiago fundente o preferirías usar un queso más suave como la mozzarella? ¡Cuéntame en los comentarios si probarás esta versión y si en tu cocina las lasañas también son símbolo de fiesta y de compartir!
FAQ (Preguntas y Respuestas)
¿Puedo usar las lasañas blancas clásicas?
¡Claro! Las lasañas verdes con espinacas añaden un toque de color y un sabor algo herbáceo, pero la receta funciona muy bien también con la pasta tradicional amarilla.
¿Debo escaldar la pasta antes?
Si usas pasta fresca fina o las lasañas secas «listas para hornear», no es necesario. Si en cambio prefieres una lámina más gruesa y consistente, se recomienda un breve escaldado en agua salada antes de montar.
¿Qué queso puedo usar en lugar del asiago?
Puedes sustituirlo por provola dulce, fontina o taleggio si buscas un sabor más decidido. Lo importante es que sea un queso que funda bien para garantizar el efecto fundente.

